[…] No recuerdo muy bien por dónde continuó la conversación. Pero sí sé, de buen grado, el orgullo que me hizo sentir. Hostia, por fin, mecagoentó, era visible a los demás. […]
Seguir leyendo «Hay un traumita abajo, en el bar… ¡¡Bob Esponja!!»
[…] No recuerdo muy bien por dónde continuó la conversación. Pero sí sé, de buen grado, el orgullo que me hizo sentir. Hostia, por fin, mecagoentó, era visible a los demás. […]
Seguir leyendo «Hay un traumita abajo, en el bar… ¡¡Bob Esponja!!»
[…] Imagina que flotas en un pequeño bote, en medio de una tempestad. Cuentas con la madera que te sostiene y unos remos que te ayudan a empujar la embarcación para aquí o para allá; pero también te empuja un viento feroz mientras te sube y te baja un oleaje contra el que no te puedes defender. […]
Seguir leyendo «Cantar la divulgación: lo dionisíaco en la intervención familiar «
[…] La idea es que ella sí que pueda desarrollar una buena relación con la comida. Y, para ello, es imprescindible que se autorregule los alimentos. Es decir, que sea consciente de lo que su cuerpo le pide y necesita y, aunque haya un menú, claro, pueda buscar si quiere otra cosa que le haga sentir más satisfecha. […]
Seguir leyendo «Rompiendo moldes: la autorregulación de la comida»
Cualquier parecido con la realidad es pura ficción.
Seguir leyendo «El evangelio apócrifo del Niño Dios»
[…] «¿En serio, colega?», pensé. «No has usado chupete en tu vida, ¿y lo quieres empezar a usar ahora, con 3 años medio? Anda a cagar.» […]
Seguir leyendo «¡Quiero un chupete!: sobre la necesidad del objeto transicional «
[…] La idea era sencilla. Mientras su marido hablaba de lo que hacía, había hecho o quería hacer, sus palabras tenían un impacto directo en el estado de ánimo de ella, y eran justo estos impactos, sobre todo, cuando eran en positivo, los que nos iban a dar pistas sobre lo que necesitaba para estar mejor. […]
Seguir leyendo «Anda, ¡al sofá! | activando el estado vagal ventral «
[…] Por ejemplo, Julia —siempre se utiliza este nombre en los ejemplos— es muy buena alumna, pero se activa mucho cuando siente que a sus profesores o compañeras no les importa. Según pasa el tiempo, se va observando que sus manos están más y más inquietas, hasta que finalmente suele levantar la mano para hacer alguna pregunta fuera de contexto que descoloca a la clase. […]
Seguir leyendo «Acercarse al alumnado que sufre | ejercicio para docentes «
[…] Ahora, un poco más resabido y mucho más viejo, puedo ver lo que estaba pasando. Me veo a mí mismo desde fuera, y puedo empatizar con las personas que tuvieron el deseo de ayudarme, pero no la formación o la sensibilidad que yo habría necesitado. […]
Seguir leyendo «Conectar con dinosaurios «
[…] —El enfado está muy bien —continué—. Nos saca de la tristeza y nos moviliza para hacer cosas. Es muy útil cuando tenemos que poner límites, exigir justicia o, en definitiva, hacer algo, pero, ¿puedes resolver de alguna manera lo que te está pasando? […]
Seguir leyendo «“Tengo que ser fuerte”: de la tristeza al enfado «
[…] Verdaderos lobos con piel de cordero carentes de empatía que seducen, amedrentan, engañan, trepan, y destrozan a las personas que tienen la desgracia de encontrarse con ellos. Y son precisamente esos perfiles los que tienen verdadero riesgo para las personas vulnerables con quienes trabajamos, especialmente para la infancia. […]
Seguir leyendo «Profesionales narcisistas: la autodefensa para la promoción del buen trato «
Debe estar conectado para enviar un comentario.