Feliz navidad

No soy de felicitar las navidades.

Qué le voy a hacer. Me sabe a hipocresía y a caspa barata.

Pero, igual, este año es diferente.

La situación sanitaria nos ha agitado a todas y todos. Hay quien ha perdido a familiares queridos, quien los tiene todavía sufriendo, y quien teme que les pase algo.

Además, no todo es COVID. Sigue habiendo muchísimo dolor en el mundo, tanto físico, como emocional, cuando no ambos juntos.

Por mi parte, he vivido instalado en el miedo a que les pase algo grave a las personas a las que quiero. Y estar ahí, hipervigilante y rígido, me ha llevado a no tratarles siempre con el cuidado que se merecían.

Y creo que, quien más, quien menos, todas y todos hemos pasado por algo parecido.

Una vez me preguntaron qué es lo que más necesitan las niñas y niños. Creo que respondí que muchas cosas, que no tenía ni idea.

Ahora, conectado con lo que está pasando, y con como me gustaría haber actuado, diré que este año hay un regalo que les falta: cercanía y presencia.

Es decir, la sensación sentida de que están acompañadas y acompañados. Porque, cuando los adultos sufren, pierden de vista la experiencia de los más pequeños.

Así que, recordad que ellas y ellos dicen que quieren regalos pero, por encima de otras cosas, necesitan y agradecen que paséis tiempo junto a ellos. Que no hay tiempo de calidad, sin cantidad de tiempo cerca, en contacto.

Disfrutad del calor de la familia. Que el mundo es, ahora, mucho más frío que antes. Y se necesita reponer muchas fuerzas para salir a lidiar con la que está cayendo.

Un abrazo grande, y mis mejores deseos.

Gorka Saitua | educacion-familiar.com

Anatomía de un abrazo

Se puede ver, sin ser localizado.

Se puede oler, sin ser olfateado.

Se puede escuchar, sin ser oído.

Se puede saborear, sin ser degustado.

Pero no se puede acariciar, sin ser tocado.

Y la forma más íntima de recoger a otra persona, es mediante un abrazo.

Un abrazo no sólo es la persona que lo necesita;ni una persona con la voluntad de darlo.

Un abrazo es un contacto profundo, en el que ambas almas deben sentirse dignas de recibir y disfrutar de ese abrazo.

Hay muchos abrazos que no llegan; y por el camino dejan cadáveres congelados.

Los cadáveres de las personas que quisieron dar, pero no pudieron recibir el mismo abrazo.

Gorka Saitua | educacion-familiar.com