[…] una Afrodita desatada, también tiene sus riesgos. […] Porque Afrodita, en su búsqueda de placer y reconocimiento, puede llegar a humillar a otras personas para ensalzarse a sí misma. […]
Seguir leyendo «Afrodita y Cronos, aliados complejos»
[…] una Afrodita desatada, también tiene sus riesgos. […] Porque Afrodita, en su búsqueda de placer y reconocimiento, puede llegar a humillar a otras personas para ensalzarse a sí misma. […]
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[…] Apareció “el loco” en mi vida como nuevo arquetipo del que podía disfrutar y con el que podía aspirar a la paz que anhelaba. […]
Seguir leyendo «Cuando fui El Loco»
[…] Los Titanes desmembran, trocean al pequeño Dionisos, lo cocinan y lo devoran. Esta imagen es terrible, pero también representativa de lo que sienten las personas que, estando en ese lugar, viven una experiencia parecida. […]
Seguir leyendo «Las marcas de la vida»
[…] —Lo fue en el pasado porque la tripulación abusó de su hospitalidad —respondió su hijo—. Tendremos cuidado para no cometer los mismos errores. […]
Seguir leyendo «Alimento de dioses»
[…] Lo de la emergencia en los sistemas es un temazo en servicios sociales, donde curro yo; porque es algo que la mayor parte de los profesionales no solemos tener en cuenta, y así nos va, desconfiando de los nuevos procesos que puedan emerger, y condenando con nuestra desconfianza a las familias que tratamos de acompañar. […]
Seguir leyendo «La emergencia de Hebe»
[…] Apareció el dragón, con la misma brutalidad de siempre. Pero esta vez saliste en su búsqueda, con firme determinación. Fuiste tú hacia el dragón, con toda esa energía interior. Y sonó un rugido aterrador, tan fuerte, tan grave y tan profundo que el dragón se asustó. […]
Seguir leyendo «El día que venciste al dragón»
[…] Sonrió forzadamente, y se enjuagó el sudor un pañuelo. Todavía estaba a tiempo de usar el baño estropeado, dejar todo allí, y salir corriendo. […]
Seguir leyendo «Apretón salvaje»
[…] —Y seguro que me hubieras hecho pasar un mal rato —le guiñé un ojo—, pero no me habría enfadado, sino que habría disfrutado de ese flechazo y de cómo se la comían sus propios perros. […]
Seguir leyendo «La caza de señoras: deporte olímpico ¡YA!»[…] Menudo pellejo: es un pellejo muy grande, pero está anclado profundamente en la piel, sin duda me voy a hacer una avería […]
Seguir leyendo «El pie inquieto»
[…] sería una mujer, a ser posible joven. Con suerte, igual incluso le había pasado algo parecido. Hombres no. Los hombres la iban a mirar raro, fijo, con esa mezcla de juicio, condescendencia y deseo que ella conoce tan bien. Con esa enfermera, por fin estaría cuidada y protegida. […]
Seguir leyendo «Estorbo humano»
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