Confiar en su sistema nervioso: un regalo para las niñas y niños

[…] Puedo equivocarme en la interpretación de los acontecimientos. No estoy ahí, y no veo lo que realmente pasa. Pero de lo que estoy seguro es de que las personas mayores —nosotros incluidos— confiamos muy poco en la capacidad del sistema nervioso de las niñas o niños para satisfacer sus necesidades de manera natural, sin la interferencia de una figura adulta. […]

Seguir leyendo «Confiar en su sistema nervioso: un regalo para las niñas y niños»

Las aventuras de Amara Brujita | Capítulo I: una visita inesperada

[…] Una anciana desconocida apareció en la puerta. Era muy vieja y tenía las ropas raídas. Dijo que estaba de camino, y que no tenía donde dormir; y pidió con mucha educación algo de sopa y un pedazo de pan para retomar fuerzas y continuar su camino. Como para la familia de Amara era muy importante la hospitalidad, le invitaron a entrar y le permitieron pasar la noche con ellos. Eso sí, tenía que dormir en la habitación de Amara, porque no había otro lugar. […]

Seguir leyendo «Las aventuras de Amara Brujita | Capítulo I: una visita inesperada»

¡Quiero pañal! Atención de urgencia a una regresión 

[…] A veces, se nos olvida lo complicado que es desandar las emociones hasta poder conectar con lo que de verdad sentimos y lo que podemos necesitar. Y, a menudo, en nuestro deseo de “calmar” a las niñas y niños nos olvidamos de que deben transitar determinadas emociones para reconectar con sus necesidades y satisfacerlas de verdad. […] 

Seguir leyendo «¡Quiero pañal! Atención de urgencia a una regresión «

Profes de abracitos: la reparación de las cadenas de trauma 

[…] Personas que están llenando el alma de la infancia con caricias que les recuerdan, todos los días, que son valiosos, importantes, incluso en su dolor, y que merecen su tiempo y, por lo tanto, la pena. […] 

Seguir leyendo «Profes de abracitos: la reparación de las cadenas de trauma «

El gigante de piedra 

[…] El gigante hacía cualquier cosa por no mirar allí adentro. Pasaba los días, las semanas y los años construyendo un refugio que no necesitaba, porque era el ser más poderoso del mundo entero. Decía que necesitaban un lugar apartado, sin ventanas, con las paredes fuertes y una puerta sólida, porque les acechaban peligros enormes, y tenían que estar preparados. […]   

Seguir leyendo «El gigante de piedra «

Un pinchazo de rencor

[…] En ese momento, justo en ese momento, sentí el primer atisbo de compasión hacia ella y, en consecuencia, ganas de acercarme, reparar y acompañar esa tristeza que no hablaba de mí, sino de una niña sobrepasada por los retos —sin duda, abrumadores— de una vida que estaba por cambiar: el inicio de cole, nuevas rutinas, nuevos amigos, nuevas obligaciones y Aita y Ama mucho menos disponibles de lo que, hasta ahora, han podido estar. […] 

Seguir leyendo «Un pinchazo de rencor»