La profundidad horizontal

[…] imagina que aceptamos que la profundidad —o, si lo prefieres, el inconsciente— puede responder a una geometría horizontal, no vertical. Nos podríamos preguntar si la exploración tiene el objetivo de encontrar algo valioso, o el de situar la mirada sobre algo que ya estaba presente, pero, por no cuadrar con nuestras estructuras perceptivas a priori, nos está pasando desapercibido. […]

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Una cita

[…] Una cita estupenda y el trabajo bien hecho. Muy bien hecho. Qué bien sienta que la gente de la dipu te diga que has hecho las cosas bien, y además delante de tu supervisora. […]Pero, coño, ahora que pienso en ello, ¿por qué no me siento tan pletórico cómo antes?, ¿por qué siento este nudito en el estómago o este vacío en el cuerpo? […]

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Planetas y otras mierdas, digo miradas

[…] No hay influencia física de ningún tipo. No hay una relación causal entre los planetas y nuestra personalidad. No hay forma reconocida alguna que explique ningún tipo de interacción. Sin embargo, uno lee su carta natal y le sale algo así como “ay, hostia, coño, si soy yo”. Y de esa sorpresa, emerge la curiosidad. Porque es difícil encontrarse con ese material aparentemente tan preciso y, oye, dejarlo sencillamente pasar. […]

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“La demanda implícita profesional y la fijación del sufrimiento” | nueva formación

#nueva_formación | 5 horas

¿Qué es exactamente lo que quiero cuando acompaño a otra persona?

No hablo de lo que se hace explícito en proyectos e informes, sino de lo que realmente deseo que esa persona haga, muestre, o de cómo pretendo que afronte la realidad. 

Todo trabajo con el sufrimiento humano está atravesado por lo que sentimos que necesitamos para sentirnos buenos profesionales: las miradas que buscamos, que tememos perder, o las que organizan nuestro deseo y vitalidad profesional sin que prácticamente nos percatamos. 

La intervención social nunca es neutral. Partimos casi necesariamente de un prejuicio sobre lo que a las personas les conviene, y sobre cómo conseguir o no eso puede afectar a nuestro poder, agencia o dignidad profesional. 

Y cuando esos deseos se vuelven invisibles, o se omiten por considerarse impropios o vergonzosos, pueden empezar controlar subrepticiamente la realidad.

Entonces aparecen las mal  llamadas «resistencias»: bloqueos, incumplimientos, negativas explícitas o no. Intentos de las personas que acompañamos de rechazar el lugar en el que les coloca el deseo o la demanda implícita profesional. 

¿Y si parte de lo que llamamos resistencias fuera, en realidad, un intentos legítimos de preservar el propio protagonismo o la dignidad?

¿Y si las personas tuvieran buenos motivos para negarse a permanecer en ese lugar?

¿Y si algunas luchas profesionales estuvieran contribuyendo, sin quererlo, a fijar el sufrimiento que intentan resolver?

Esta formación propone una exploración colectiva sobre el deseo profesional, las miradas que nos condicionan y las formas en que nuestra demanda implícita entra en relación con la de las personas a las que acompañamos.

Es una formación para pensar, cuestionarse, compartir y hacer visible el territorio que está justo bajo nuestros pies. 

Para incomodarse un rato, y salir revueltos. 

Pero con más conciencia, libertad y humanidad. 

Contáctame y hablamos.

Gorka Saitua | http://www.educacion-familiar.com