[…] Imponer nuestras categorías a la gente que sufre es un ejercicio de poder innecesario, iatrogénico, cuando no un ejercicio de burda manipulación. […]
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[…] Pregunta tonta: ¿Qué pasaría si tratásemos a los apegos más inseguros y desorganizados como lo hacemos con la neurodivergencia? […]
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[…] A menudo, sentimos la desregulación de las chavalas y de los chavales como si fuera un fracaso propio o de la familia, entre otras cosas, porque vivimos con el mito de que el progreso debe ser uniforme y lineal. Pero la realidad se impone, y no es infrecuente que esas chicas y esos chicos se revuelvan cuando las cosas empiezan a ir un poco bien. […]
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HECHOS
En España es habitual que se separe a las niñas y los niños de sus progenitores —o de las personas que puedan darles seguridad— antes de ser anestesiados para una intervención quirúrgica, lo que es una modalidad de VIOLENCIA que tiene POTENCIALES EFECTOS TRAUMÁTICOS para la infancia.
Podemos decir que un acto es VIOLENTO cuando de manera consciente o de forma negligente, se genera un daño a otra u otras personas por el hecho de imponer y priorizar la voluntad de alguien más poderoso, o los intereses de una institución, por encima de las necesidades de otra que se encuentra en una situación de especial vulnerabilidad. Siendo especialmente reprobables las diferentes formas de violencia contra la infancia por las implicaciones que puede tener a largo plazo y en relación al desarrollo emocional y físico de las niñas y los niños.
ATERRORIZAR a la infancia alejándola de sus figuras de referencia en momentos de extrema vulnerabilidad, y sometiéndola a intervenciones invasivas, es una forma de VIOLENCIA que, lamentablemente, ha sido institucionalizada por el sistema de salud.
Un evento es POTENCIALMENTE TRAUMÁTICO cuando se da una amenaza ante la que una persona siente que no se puede proteger, y no dispone de nadie a su alrededor que pueda proteger, inspirar seguridad o servir de andamiaje emocional para tolerar lo ocurrido, produciéndose una respuesta vagal dorsal, que habitualmente se percibe como inmovilidad, bloqueo, colapso o incluso desmayo, reacciones frecuentes en las niñas y niños expuestos a estos procedimientos, que repentinamente dejar de llorar y aparentemente se someten al equipo quirúrgico cuando sus figuras de referencia dejan de estar presentes. Estas reacciones, que pueden interpretarse por el mundo adulto como “sometimiento” o “tranquilidad” son, en realidad, un indicador de posibles EPISODIOS DISOCIATIVOS que provocan una ruptura entre la experiencia consciente y somática, con graves repercusiones de cara el futuro.
Esta DISOCIACIÓN es promovida, en muchos casos, por la medicación sedante que se suministra a las niñas y los niños previamente a la anestesia, que tiene un gran potencial amnésico, cosa que podría tener importantes consecuencias de cara al ulterior tratamiento del trauma, al dificultarse la conexión entre el recuerdo y la experiencia somática asociada al mismo.
No es infrecuente que las niñas y niños sometidos a procedimientos quirúrgicos en estas condiciones experimenten sintomatologías relacionadas con el ESTRÉS POSTRAUMÁTICO, tales como pesadillas, bloqueos sin causa aparente, miedos irracionales, hiperactivación del sistema de apego, cuadros de ansiedad generalizados, somatizaciones, hipoactivación, alteración de los procesos cognitivos y ejecutivos, dificultades de concentración, etc. Síntomas todos ellos que, de no recibir un tratamiento urgente y adecuado podrían cronificarse, afectando a su desarrollo, estado físico, rendimiento académico y sociabilidad, entre otros aspectos de su vida.
Es importante destacar que el potencial traumático de un evento no tiene tanto que ver con la gravedad objetiva del mismo o el peligro real que ha podido suponer, sino con la PERCEPCIÓN DE AMENAZA que la niña o el niño tiene en relación al mismo. Dándose la circunstancia de que, en muchas ocasiones, el mundo adulto no es capaz de relacionar el trauma con procedimientos quirúrgicos ordinarios, sin aparente trascendencia, pero que para las pequeñas y los pequeños han implicado una AGRESIÓN hacia su cuerpo por parte de personas desconocidas que han ejercido su poder para someterlo emocional, física, mecánica y/o farmacológicamente.
En contra de lo que los profesionales sanitarios suelen creer, cuanto más temprana sea la edad en que se produce la intervención quirúrgica, más riesgo hay de trauma y de que sus consecuencias afecten al desarrollo, siendo especialmente relevante en niñas y niños pequeños y en bebés, que aún no tienen desarrollada su memoria episódica y su pensamiento simbólico, lo cual, les hace más vulnerables si cabe a este tipo de procedimientos.
La experiencia de muchas madres, padres y otros adultos de referencia que han presentado QUEJAS al sistema de salud para revertir esta situación ha sido muy negativa. Como norma general, los hospitales tienden a responder a las mismas con evasivas, de manera superficial, y/o priorizando la defensa de los profesionales en plantilla a las necesidades de la infancia y sus familias, dejándoles en una situación de INDEFENSIÓN ABSOLUTA, a pesar del evidente daño causado a las pequeñas y los pequeños.
FUNDAMENTOS JURÍDICOS
Se da la circunstancia de que la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia dice que:
«Las medidas contenidas en el capítulo VI respecto al ámbito sanitario se orientan desde la necesaria colaboración de las administraciones sanitarias en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. En este marco, se establece el compromiso de crear una nueva Comisión frente a la violencia en los niños, niñas y adolescentes con el mandato de elaborar un protocolo común de actuación sanitaria para la erradicación de la violencia sobre la infancia y la adolescencia. Además, en el marco de la atención universal a todas aquellas personas menores de edad en situación de violencia, se garantiza una atención a la salud mental integral y adecuada a su edad.»
El artículo 16, de la misma ley, establece:
«El deber de comunicación previsto en el artículo anterior es especialmente exigible a aquellas personas que, por razón de su cargo, profesión, oficio o actividad, tengan encomendada la asistencia, el cuidado, la enseñanza o la protección de niños, niñas o adolescentes y, en el ejercicio de las mismas, hayan tenido conocimiento de una situación de violencia ejercida sobre los mismos.»
«En todo caso, se consideran incluidos en este supuesto el personal cualificado de los centros sanitarios, de los centros escolares, de los centros de deporte y ocio, de los centros de protección a la infancia y de responsabilidad penal de menores, centros de acogida de asilo y atención humanitaria de los establecimientos en los que residan habitualmente o temporalmente personas menores de edad y de los servicios sociales.»
«Cuando las personas a las que se refiere el apartado anterior tuvieran conocimiento o advirtieran indicios de la existencia de una posible situación de violencia de una persona menor de edad, deberán comunicarlo de forma inmediata a los servicios sociales competentes.»
«Además, cuando de dicha violencia pudiera resultar que la salud o la seguridad del niño, niña o adolescente se encontrase amenazada, deberán comunicarlo de forma inmediata a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y/o al Ministerio Fiscal.»
PROPUESTA
Las personas firmantes de este manifiesto solicitamos a las instituciones competentes (Ministerio de Sanidad, Defensor del Pueblo, Ministerio Fiscal, etc.) el CUMPLIMIENTO ÍNTEGRO de la LEGISLACIÓN EN MATERIA DE PROTECCIÓN A LA INFANCIA en los centros de salud del estado, garantizando que las niñas, los niños y las personas adolescentes que vayan a ser intervenidos quirúrgicamente -a no ser que concurran factores de riesgo mayores evidentes y comprobados-, puedan estar EN COMPAÑÍA DE SUS FIGURAS DE REFERENCIA hasta ser ANESTESIADOS POR COMPLETO, así como despertar junto a las personas que puedan darles seguridad sin restricciones de ningún tipo, a fin de evitarles cuadros de estrés postraumático que puedan alterar su desarrollo físico y emocional de forma prolongada en el tiempo o permanente.
Solicitamos también la implantación de un PROTOCOLO SANITARIO ESTATAL que garantice el buen trato a la infancia en los quirófanos por parte de todo el personal de los mismos, así como la formación necesaria de cara a la consideración y prevención del trauma, y el debido tratamiento especializado URGENTE para las niñas y los niños que todavía padecen las secuelas de este tipo de procedimientos irrespetuosos con la infancia.
Finalmente nos reservamos el derecho a emprender ACCIONES LEGALES, si por acción u omisión se mantiene este flagrante incumplimiento de la legislación vigente.
Gracias por firmar y difundir a través de este enlace: https://chng.it/7ZRRNQZx5t
Gorka Saitua | educacion-familiar.com
[…] Por eso, una de las mejores formas de identificar a un salvador de barro es detectar la angustia o, peor aún, la desesperación que generan en las familias. […]
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[…] No hay mejor indicador de éxito profesional que llegar a viejo y seguir sintiendo de cerca el dolor de la gente que sufre. Es el mejor homenaje que podemos hacer a la gente que lo está pasando mal, muy mal, y que se abre en canal, con la esperanza de encontrar un camino más satisfactorio. […]
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[…] La movida es que los procesos inflamatorios digestivos tienen mucho que ver con el estrés, la ansiedad, y esas mierdas que no salen por el culo. Y lo que para otras personas es una mera molestia, en mi caso se puede convertir en un problema, porque la inflamación puede hacer que los divertículos se cierren, colapsen, y sean el caldo de cultivo perfecto para una infección chunga, como me pasó en 2021, que me perforé por dentro, el pus se salió de madre, y casi me muero enterito. […]
Seguir leyendo «Si no me quieres ver cagando, no leas este artículo»Hoy os quiero recomendar el libro INVISIBLE de Eloy Moreno, sobre el #acosoescolar.
Ninguna tontería.
Menuda llorera.
Una de las cosas que más me ha llegado es cómo el protagonista y niño acosado crea recursos —en su caso un pensamiento mágico— para seguir sintiendo que tiene en control de la situación. Imagina que tiene el superpoder de hacerse invisible y, así, evitar el maltrato de su contexto. Algo que es coherente con lo que ve a su alrededor, dado que todo el mundo le hace el vacío, como si no se percatara de su presencia.
Este recurso #disociativo lo mantiene lejos de la realidad pero, hasta cierto punto, a salvo. Porque lo que le rompería de verdad, lo que es inasumible, es aceptar que toda la peña de su alrededor es consciente del maltrato que sufre, del que no puede protegerse, y nadie hace nada.
Esto me conecta con la experiencia de mi propia hija, en cuya escuela hay un niño que le pega. El otro día, al salir de clase, le pregunté qué tal le había ido, y me contestó:
—Bien, aita, HE CONSEGUIDO que no me haga daño.
Ya que hablamos del dolor invisible de la infancia, ojo con esto. Cuando escuchéis algo raro a una niña o un niño, como si tuviera el control de una situación que evidentemente escapa a su manejo, intervenid, porque probablemente sea el #autorreferencial asociado a al riesgo de #trauma.
Algo que le pasa al protagonista del libro, me pasó a mí cuando me aislaron mis iguales y, ahora, le pasa a mi peque.
¿Entendéis mis lágrimas?
Pues que sirvan de algo para proteger a la infancia.
Gorka Saitua | educacion-familiar.com
[…] La cosa es que, además —para acojonarme más si cabe— me cuentan que Juanito es más malo que Hitler con un dolor de muelas. Que se escapa de casa y que se la pela todo; que va por la vida trapicheando, que corta el bacalao, y que amarga la vida a todos los compañeros de clase que no le siguen el juego. Y que tenga cuidado si me quedo con él a solas, porque es impredecible y no tiene freno. Glup. No me jodas. […]
Seguir leyendo «Juanito: la restauración de la confianza en el mundo adulto»
[…] Y, en el caso de niñas y niños que dejan en suspenso tanto su empatía, como su vinculación con el mundo adulto —si se descartan causas orgánicas de base, como puede ser el daño cerebral adquirido—, suele haber un problema vincular profundo. Es decir, una alteración de las relaciones con las figuras primarias de referencia: una desconfianza radical hacia las personas a quienes deberían aspirar a parecerse. […]
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