Juanito: la restauración de la confianza en el mundo adulto

[…] La cosa es que, además —para acojonarme más si cabe— me cuentan que Juanito es más malo que Hitler con un dolor de muelas. Que se escapa de casa y que se la pela todo; que va por la vida trapicheando, que corta el bacalao, y que amarga la vida a todos los compañeros de clase que no le siguen el juego. Y que tenga cuidado si me quedo con él a solas, porque es impredecible y no tiene freno. Glup. No me jodas. […]

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“Psicopatitas”, una historia de miedo

[…] Y, en el caso de niñas y niños que dejan en suspenso tanto su empatía, como su vinculación con el mundo adulto —si se descartan causas orgánicas de base, como puede ser el daño cerebral adquirido—, suele haber un problema vincular profundo. Es decir, una alteración de las relaciones con las figuras primarias de referencia: una desconfianza radical hacia las personas a quienes deberían aspirar a parecerse. […]

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Surfeando el estrés postraumático: una experiencia en casa 

[…] Desde el primer momento, le encantó la idea. Ahora tocaba montar el drama. La, la, la, vamos por el hospital —cantábamos—, qué tranquilos estamos, ya sabes, hija mía, que no pasa nada, que te vas a dormir conmigo, la, la, la, hola, médico, qué buen día, pues nada, que estamos muy contentos, pero oye, oye, ¡¿Qué pasa?! […] 

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¿Y si montamos el pollo?

[…] Si es tan fácil entender que un extraño nos arrebate a nuestras hijas o hijos y les calce unas hostias, ¿por qué resulta tan complicado a muchos profesionales sanitarios comprender que separar a las niñas y los niños de sus progenitores para someterlos a procedimientos quirúrgicos, es otra forma de maltrato? […]

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Duendes atrapados en el cuerpo: intervención de urgencia ante un potencial trauma 

[…] Recuerdo que hace mucho tiempo trabajé con una niña que tenía también 4 años y, como tú, se despertaba a las noches llorando, pidiendo bracitos de su aita y de su ama, con verdadera desesperación, como si le fuera la vida en ello. También ella había pasado por una operación muy angustiosa, durante la que los médicos la apartaron de su familia y se la llevaron a una habitación muy rara, llena de luces, cacharros y cables, que daba muchísimo miedo. […] 

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Cuando ama se desinfla: la depresión en el corazón de la infancia

[…] Cuando pierde su aire, se queda arrugada y tirada en el suelo. No puede levantarse y la gente la puede pisar, como si fuera un desperdicio. Y yo pienso, maldita sea, levántate, que todos dependemos de ti para estar bien y poder enfrentar el mundo. […]

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Relaciones objetales: en contra de la profesionalización y a favor de una intimidad honesta

[…] A esto, precisamente, es a lo que llamamos relaciones objetales. Cuando, sistemáticamente nos relacionamos con el introyecto en vez de hacerlo con la persona real, que siente y padece, y que transita entre diferentes partes protectoras, estados mentales y emociones, que le llevan a entender el mundo de manera diferente, sentirse más o menos segura, y crear modelos de vinculación acordes a las necesidades de cada momento. […]

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Transiciones en los trastornos de la personalidad: otra forma de verlo

[…] Los que hemos trabajado con estas personas sabemos que, en determinadas ocasiones, llegan a colapsar. Es decir, que cuando el entorno no les da lo que ellos necesitan, pueden transitar hacia otro estado que, posiblemente siga siendo desadaptativo, pero podría darse el caso de que sea más sano o con una mayor flexibilidad para encarar o adherirse a determinados procesos. […]

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Carta a un acosador escolar 

[…] Te lo digo yo, que he sido víctima de ése bullying que llaman de «baja intensidad» —rechazo, aislamiento, señalamiento de los defectos, bromas sin gracia, etc.—  y que me ha dejado una marca que, mucho me temo, llevaré de por vida; pero que, también, para protegerme de ésa y de otras amenazas, he ejercido también como acosador, haciendo daño a las personas que consideraba más débiles o expuestas. […] 

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