[…] Y es que a Draghur le pasaba algo que nunca antes le había pasado a ningún dragón: Draghur no podía expulsar fuego por su boca. No podía señalizar su posición en la noche, no podía cocinar su comida, no podía jugar con sus amigos, y no podía hacerse valer. Porque no tenía fuego y sentía que nunca lo iba a tener. […]
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La manta mágica: la disociación explicada a niñas y niños | parte 3
[…] —Sabía que estabas ahí —dijo su profesora—. Es muy difícil salir de la manta, ¿verdad? Pero, ¿no sientes como entra en ti la vida? —y cogiéndola de la mano dijo—: Tú también te mereces esto. […]
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La manta mágica: la disociación explicada a niñas y niños | parte 2
[…] Nora no sabía que contestar. Si decía la verdad, le quitarían la manta; y si mentía, estaría fallando a su confianza. Así que decidió callar e irse a su habitación sin decir nada. […]
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La manta mágica: la disociación explicada a niñas y niños | parte 1
[…] Sentía un peso en su frente, una bola en el estómago, y el mundo parecía ir despacio, a cámara lenta. Era como si todo fuera hubiera dejado de ser real y, ahora, se pareciera más a una película. Pero, a pesar de todo, no se estaba tan mal ahí, cubierta por esa manta tan rara. […]
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Bomba de humo: birras, ninjutsu y apego evitativo
[…] Recuerdo un día en el que me pillaron largándome por la calle. Escuché “mira, el cabrón se está yendo”, me hice el loco, me pusieron la zancadilla, me tiraron al suelo y me hicieron una melé tirándose como gorilas todos encima. […]
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Muletas para un cadáver
El síntoma suele ser la única forma que las niñas y niños tienen para pedir ayuda y recibirla en los límites que impone su estado nervioso actual.
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Cabalgando la ansiedad
[…] Todo eso para descubrir que lo que me había estado jodiendo vivo todo este tiempo no eran “los nervios”, “el estrés” o “la ansiedad”, sino la profunda vergüenza asociada a tantos eventos de mi vida que me habían configurado para sentir que nunca, haga lo que haga, voy a ser suficiente, porque el mal estaba hecho y eso no se podía resolver. […]
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Un pozo profundo
[…] Con suerte, tras varios días de agonía, su padre, su madre, u otra persona que les quiere, los descubren allí, enterrados en vida. Y, entonces, empiezan a hacer cosas a la desesperada. […]
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Mecanismos camaleónicos de evitación
[…] La cosa es que reconocerse como una persona afectada por el trauma, cambió la mirada hacia la ansiedad. Ahora, esas sensaciones tenían un sentido y había un camino para recorrer: volver a esa consulta médica maldita, en la que uno se sintió morir, y tratar de incorporar al recuerdo el trato que necesitaba o le habría gustado tener. Y más en concreto, la mano amiga de su mujer. […]
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El secreto de Bebé Ardilla
[…] Recogiendo moras de unas zarzas, descubriste algo que se movía. Era un animal muy pequeño, y parecía triste e indefenso. Me llamaste, ¡Aita!, ¡Aita!, y fui a verlo. Di un respingo: ¡era un bebé ardilla! […]
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