Y no es lo que piensas, gominola 😜
Seguir leyendo «Historia de una guarrada»
Y no es lo que piensas, gominola 😜
Seguir leyendo «Historia de una guarrada»
[…] —Creo que esa sensación la lleváis dentro ambas —intervine de nuevo—. Me refiero a la sensación de que no sois suficientemente buenas, y de que os tenéis que exigir demasiado para estar al nivel que os toca. No sé si lo sentís ahí, pero a mí me está resonando como una pelota negra, fría y enorme, que me presiona en el centro del pecho. […]
Seguir leyendo «La parte abandonada»
Es un libro que relata, con mucho cariño, como ha sido su día.
Seguir leyendo «El Cuento de Amara»
[…] —Pero, cuando lo tenía en la punta de la lengua —añadí—, me he echado para atrás, porque he sentido que se inflaba la pelota que me estaba presionando en mi propio pecho, provocándome un dolor parecido a un mordisco. […]
Seguir leyendo «Andamiaje emocional y corregulación desde el cuerpo»
[…] Claro que, seguir protegiéndonos como las niñas y niños que fuimos, nos llevará probablemente a entrar en ciclos de enactuación con las figuras con quienes trabajamos. Esto es, a llegar a un ajuste rígido en el que no se puede producir la exploración, entre otras cosas, porque nadie puede articular una curiosidad genuina y sincera. […]
Seguir leyendo «Conectar con otro adulto regulado e ignorante»
Uno de los síntomas que más aterran es la aparición de voces. Es decir, alucinaciones auditivas. Nuestro trabajo como educadores familiares es colaborar en la construcción de un significado que ayude a toda la familia.
Seguir leyendo «Las voces»
[…] Se me abrazó enseguida. Le miré a los ojos, y vi que tenía unas ojeras de la pera. Pasé la mano por la parte de atrás de su espalda y estaba muy calentita.
Pum. Toma hostia. […]
Seguir leyendo «¿El bicho en casa?»
Las niñas y los niños necesitan que se atienda a los miedos que nos parecen tontos, porque así sienten la presencia y la protección de las personas adultas que los cuidan.
Seguir leyendo «Los chispazos: sobre los miedos «irracionales» en la infancia»
[…] Al levantarla, empeoraron las cosas. Empezó a patalear, con la mala suerte de que me acertó varias veces en mis huevos morenos. […]
Seguir leyendo «Un pedo se ha “escapao”»
Una de las cosas que hicimos para ayudar a nuestra hija con la frustración de no poder ir a los columpios, fue explicarle que había GÉRMENES. Que eran unos bichitos muy pequeñitos, que podían ponerla malita. […]
Seguir leyendo «“Nuestros amigos” los gérmenes»
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