Apuntes sobre las emociones básicas

¿Con qué emoción te sientes más cómoda/o? ¿La alegría, la tristeza, el miedo o la rabia? Para, siéntate, piensa, y echa un vistazo a este artículo, porque la respuesta no es tan sencilla.

¿En qué momento perdimos la tristeza?

Gracias a ella volvemos a tomar contacto con nuestro cuerpo y con nuestras necesidades más íntimas.

Podemos sentir de cerca nuestros errores y rectificar. Sentir más profundas las relaciones que de verdad merecen en la pena, y retomar una existencia auténtica, en contacto con la finitud de la vida y los valores que nos permiten la plenitud moral.

Quizás por eso la tristeza es una renegada en el contexto del materialismo actual.

Quien está triste tiene un tesoro que es una pena malgastar.


Rechazamos la rabia en nuestros hijos e hijas porque nos conecta con el descontrol y la agresión.

Pero les ayuda a defender lo que es suyo, a expresar sus intereses, a establecer los límites necesarios para que les traten con respeto, a hacer valer sus derechos y tomar con independencia sus propias decisiones.

La rabia, en mayor o menor grado, les desconecta de las vivencias y sentimientos de los demás, y les dificulta resonar con lo que les está pasando.

Pero esto no es necesaria e invariablemente malo.


Es frecuente que los padres y las madres sientan profunda desazón cuando sus hijos o hijas sienten miedo.

En una sociedad tan competitiva y llena de peligros como ésta, queremos que ellos y ellas luchen, salgan adelante y muestren fortaleza. Y presuponemos que el miedo les señala como personas vulnerables y, por tanto, potenciales víctimas de depredadores.

Sin embargo, el miedo les permite ser prudentes. Anticipar los errores y evitar los posibles peligros cuando aún no están preparados o preparadas.

A pesar de lo que solemos pensar, sentir el miedo está muy relacionado con el desarrollo de la propia seguridad y la autoestima. Porque sí, conviene salir del círculo de seguridad o de la zona de confort, pero sólo cuando disponemos de los recursos y la seguridad suficientes para enfrentar las dificultades.


Lo hemos dicho muchas veces. No hay emociones buenas, ni emociones malas.

Pero tampoco hay emociones agradables ni desagradables.

Hay personas que se sienten incómodas mostrando la alegría; que incluso la reprimen, porque durante su historia personal está asociada a la inseguridad o al peligro.

Otras personas —entre las que me encuentro— nos sentimos muy cómodos con la rabia. Tanto con la que sentimos hacia los demás, como con la que volcamos contra nosotros mismos/as [culpa].

Hay quien busca la tristeza, y en ella encuentra el consuelo, o los recursos que necesita.

Y quien busca y estructura su vida en su relación con el miedo.

Una crianza respetuosa comienza con volver la mirada hacia nosotras/os mismas/os.

La cosa es que todos y todas tenemos emociones con las que nos sentimos cómodos, y otras que nos provocan mucho malestar o que rechazamos.

El peligro está en dejar de sentir lo que necesitamos.

Y —como a veces me pasa— actuemos desde la rabia, cuando lo que nos mueve es el miedo o la tristeza. O que pensemos que estamos tristes, cuando en realidad estamos profundamente rabiosos con alguien.

Ahí es donde empiezan las dificultades.

Hay quien dice que la felicidad tiene mucho que ver con la coherencia entre el pensar, el sentir y el actuar, dando salida a lo que de verdad nos pide el cuerpo.

Pero ¡atención! Tu hijo o hija sólo podrá reconocer en sí mismo lo que tú aceptes con naturalidad y sosiego.


Y a ti ¿qué te sugiere todo esto?


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

 

2 comentarios en “Apuntes sobre las emociones básicas

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