¡Quiero pañal! Atención de urgencia a una regresión 

[…] A veces, se nos olvida lo complicado que es desandar las emociones hasta poder conectar con lo que de verdad sentimos y lo que podemos necesitar. Y, a menudo, en nuestro deseo de “calmar” a las niñas y niños nos olvidamos de que deben transitar determinadas emociones para reconectar con sus necesidades y satisfacerlas de verdad. […] 

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Clase 2: ¿Dónde sientes el amor? 

[…] Porque identificar el amor con la agitación del corazón no es baladí, sino que contiene una serie de significados ocultos. Unos significados que, ahora que te has formulado la pregunta, quizás y sólo quizás, puedes empezar a vislumbrar. […] 

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El gigante de piedra 

[…] El gigante hacía cualquier cosa por no mirar allí adentro. Pasaba los días, las semanas y los años construyendo un refugio que no necesitaba, porque era el ser más poderoso del mundo entero. Decía que necesitaban un lugar apartado, sin ventanas, con las paredes fuertes y una puerta sólida, porque les acechaban peligros enormes, y tenían que estar preparados. […]   

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Huye de quien te promete cambiar a tu hijo

[…] Observo en el sector cierta tendencia perversa a amoldarse a la demanda que formulan muchas madres y padres, que —con la mejor de sus intenciones— quieren que su hija o su hijo sea el más alto, el más guapo, el más popular, el más inteligente o el que se lleva el premio a final de curso. […] 

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Una tijera de tres dedos: sobre la normalización del maltrato

[…] —Vete a la ferretería de abajo, y tráeme una tijera para tres dedos —dijo—. Pero dile claramente al señor que no me vale una tijera cualquiera, sino que tiene que tener 3 hojas y 3 asas. Anda, a por ello. […] 

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A las y los docentes interesados en el trauma: gracias de corazón 

[…] Porque estar ahí, desconectado de la materia, de los compañeros, de los profesores, deseando huir, angustiado, es un tormento brutal. Máxime cuando uno se dice y se repite a sí mismo que es un burro, un inútil, por no estar al nivel de los demás, haciendo esfuerzos prodigiosos para que la mente vuele y me lleve a otro lugar más amable, en el que, al menos, se pueda estar. […] 

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El día que se me salió el corazón | una metáfora del trauma 

[…] Cuando se me salió el corazón, lo recogí apresuradamente, antes de que lo viera nadie.  

Lo coloqué en su sitio como pude, con mucho dolor a través de la herida. Miré a mi alrededor para asegurarme de que no había nadie, y abandoné el lugar tembloroso, dejando un charco de sangre púrpura en el suelo. […] 

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