Relajación con ¡¡PEDOS!!| Sí, es lo que parece

Para cagar los nervios, como para hacer caca de verdad, se necesita un poco de intimidad. Así que, nada, sigue haciendo el ejercicio tú sólo, hasta que sientas que todos tus nervios han salido del cuerpo…

Ayer estaba en un domicilio, en una sesión con una abuela, una madre y su hijo de 6 años. En un determinado momento, la abuela, abrumada por el dolor que le provoca la muerte reciente de su marido, se emocionó visiblemente.

A todas/os nos pasa: cuando la intensidad de las emociones supera nuestra ventana de tolerancia, perdemos de vista a los demás

El niño, que estaba jugando sin aparentemente darse cuenta de nada, empezó a mostrar signos de inquietud: cesó el juego simbólico, empezó a agitar los juguetes, a tirarlos al suelo, y a tener un actitud provocadora hacia los adultos.

Las niñas/os expresan, a través de su comportamiento, lo que no pueden simbolizar o decir con palabras

—A ver Jonathan [nombre ficticio], estate quieto, por favor —le riñió la madre, que probablemente que buscaba mi aprobación.

—Déjale jugar a su manera —le reprochó la abuela a la madre, activando ese patrón de invalidación que se da tantas veces en las familias delegantes.

Llamamos familias delegantes a aquellas en las cuales los padres delegan los cuidados de los niños en los abuelos (normalmente maternos). Se produce así un juego en el que los abuelos imponen sus normas y su forma de ver la vida, delegando a los progenitores al rol de “amigos” o “cómplices” de sus hijas/os. 

El niño cada vez se agitaba más. Por un lado, nadie respondía al dolor que había sentido al recordar a la figura de su abuelo y, además, ahora estaba expuesto al conflicto entre su abuela y su madre, que en el pasado había desencadenado situaciones muy desagradables para toda la familia. Anticipaba un desastre.

Gran parte del daño que los adultos hacemos a los niños, tiene que ver con ignorar las señales de malestar que nos mandan y que, desde nuestra perspectiva adulta, carecen de importancia. Pero es la única posibilidad que tienen de decirnos que están sufriendo

No quise confrontar directamente a los adultos con lo que estaba pasando, porque entendía que en el estado de agitación en el que se encontraban, y con el nivel de activación que tenía el niño, no iban a ser capaces de escucharme. Podía hacerles daño.

Las personas aprenden más del ejemplo que de las palabras. Por eso nunca hay que subestimar el poder del modelaje

Así que se me ocurrió una idea.

—Jonathan ¿qué te parece si nos vamos tú y yo a la cocina? Me gustaría hablar contigo de una cosa secreta —así genero curiosidad, y activo su cerebro “superior”, que vuelve a tomar el control.

—¡Vale! —se veía que había bajado la intensidad de su emoción.

—Mira ¿ves esa silla? —activar la atención para mantener la actividad del cerebro superior.

—Sí ¿ésa? —la pregunta me indicó que su función ejecutiva vuelve a estar presente.

—En efecto. Quiero que te sientes en ella. Cuando estés sentado, te voy a explicar lo que vamos a hacer —me miraba con los ojos como platos.

—Ya —confirmó.

—Vale. Mira, vamos a hacer una cosa para que salgan de tu cuerpo todos los nervios que tienes dentro. Pero lo vamos a hacer de una forma muy rara, porque los nervios van a salir ¡¡por tu ojete!!

—¿Por el culo?

—Sí, claro —se descojonaba de la risa.

—Mira, es muy fácil. Tienes que imaginar que esa silla es un váter. Y que tú estás haciendo caca. Entonces, tienes que coger mucho aire en tus pulmones, y cuando estén muy, pero que muy lleno tienes que echarlo haciendo una larguíiiiiiiisima pedorreta. Vamos a practicarlo —le iba a encantar.

—Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!! —hice yo, con toda la fuerza y todo lo largo que pude.

—Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!! —siguió él, sin saber que estábamos haciendo un ejercicio de relajación a través del control de la respiración.

Repetimos en ensayo 4 o 5 veces. Era evidente como el niño se relajaba.

—Vale, pues ahora te voy a dejar un ratito solo. Porque para cagar los nervios, como para hacer caca de verdad, se necesita un poco de intimidad. Así que, nada, sigue haciendo el ejercicio tú sólo, hasta que sientas que todos tus nervios han salido del cuerpo —y le dejé solo, permitiendo que él tomara conciencia de su estado interno, y tuviese todo el control.

Cuando volví con su madre y su abuela les pedí que prestaran atención.

—Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!! Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!! —se oía por la cocina.

—¿Pero qué narices está haciendo? —preguntó su madre.

Curiosidad y sentido del humor son herramientas que no pueden faltar en nuestro maletín de educadores familiares

Cuando regresó al salón, Jonathan estaba mucho más tranquilo. Tras reencontrarse con su familia, se puso a jugar en una esquina con unos coches. Se le veía relajado y concentrado.

¿Qué le has hecho? —me dijo la abuela, mientras la madre me miraba sorprendida.

—Es un secreto que tengo con Jonathan —dije en alto—. Pero os lo cuento el próximo día, cuando estemos solos —susurré con malicia.


Las condiciones no lo permitían. Pero para que la actuación hubiese sido perfecta hubiese sido interesante invitar el niño a que nos señale en qué parte del cuerpo siente los nervios, darle un tiempo para hacerse cargo de esas sensaciones, y ayudarle a identificarlos como tristeza, miedo, rechazo o enfado. Y complementarlo —cosa que sí que hice— con una devolución a la familia sobre lo doloroso que es estar sufriendo, y que nadie se de cuenta de lo que uno está pasando, invitándoles a modificar su pauta de respuesta y, siendo posible, a pedir perdón y reparar el daño.


Y a ti ¿qué te gustaría hacer en el siguiente encuentro? ¿me dais ideas ;)?


Gorka Saitua

Autor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

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