Pégame, pero no te enfades 

[…] La niña o el niño se encuentra, entonces, en una disyuntiva. Si reconozco y expreso esos estados de ánimo, me arriesgo a perder la mirada del adulto. En los casos más graves, pueden llegar a sentir que pueden perder al adulto, por completo. Y esa pérdida es inconcebible cuando se trata de las únicas figuras que pueden garantizar la protección y, por tanto, la supervivencia. […] 

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Narrativa y estados del sistema nervioso 

[…] Pero ninguna historia es neutra, porque nos las contemos desde un determinado estado de nuestro sistema nervioso. Puede ser una historia compleja, cargada de compasión y empatía hacia los demás o hacia nuestra persona; una historia cargada de energía, que nos predispone a luchar o huir; o una historia gris, apagada, que cuenta lo que prácticamente no podemos tolerar de nosotras o nosotros. […] 

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Las aventuras de Bebé Pedorro | un cuento que huele mal 

[…] —Aita, ¿me cuentas el cuento de Bebé Pedorro? —me dice, cuando necesita refugio.   

Entonces, ambos nos apartamos del mundo; y ella se sube a bracitos, colocándome su cabecita en el hombro. Yo le hago cosquillas por la espalda, y empiezo a narrar:  […] 

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