Huye de quien te promete cambiar a tu hijo

[…] Observo en el sector cierta tendencia perversa a amoldarse a la demanda que formulan muchas madres y padres, que —con la mejor de sus intenciones— quieren que su hija o su hijo sea el más alto, el más guapo, el más popular, el más inteligente o el que se lleva el premio a final de curso. […] 

Seguir leyendo «Huye de quien te promete cambiar a tu hijo»

Una tijera de tres dedos: sobre la normalización del maltrato

[…] —Vete a la ferretería de abajo, y tráeme una tijera para tres dedos —dijo—. Pero dile claramente al señor que no me vale una tijera cualquiera, sino que tiene que tener 3 hojas y 3 asas. Anda, a por ello. […] 

Seguir leyendo «Una tijera de tres dedos: sobre la normalización del maltrato»

A las y los docentes interesados en el trauma: gracias de corazón 

[…] Porque estar ahí, desconectado de la materia, de los compañeros, de los profesores, deseando huir, angustiado, es un tormento brutal. Máxime cuando uno se dice y se repite a sí mismo que es un burro, un inútil, por no estar al nivel de los demás, haciendo esfuerzos prodigiosos para que la mente vuele y me lleve a otro lugar más amable, en el que, al menos, se pueda estar. […] 

Seguir leyendo «A las y los docentes interesados en el trauma: gracias de corazón «

El día que se me salió el corazón | una metáfora del trauma 

[…] Cuando se me salió el corazón, lo recogí apresuradamente, antes de que lo viera nadie.  

Lo coloqué en su sitio como pude, con mucho dolor a través de la herida. Miré a mi alrededor para asegurarme de que no había nadie, y abandoné el lugar tembloroso, dejando un charco de sangre púrpura en el suelo. […] 

Seguir leyendo «El día que se me salió el corazón | una metáfora del trauma «

A caraperro con Rafael Santandreu 

A mala hostia.  

Me voy a hacer a mí mismo la entrevista que le hicieron a Rafael Santandreu en el periódico El Mundo, fechada el día 18/10/2018. Y que nadie ha tenido el sentido común de borrar. A ver en cuántas cosas coincidimos, chaval: 

* No la enlazo porque no quiero difundir. 

Seguir leyendo «A caraperro con Rafael Santandreu «

¡Que no toquen mis juguetes!  

[…] Estaba siendo difícil. Habíamos invitado a unos amigos y a sus hijos a comer a casa y, al llegar, los niños se habían puesto a explorar sus cosas, invadiendo su espacio. En consecuencia, ella había reaccionado exigiendo que no tocaran sus cosas e, incluso, en una ocasión le había arrebatado a otro niño un juguete de las manos. […] 

Seguir leyendo «¡Que no toquen mis juguetes!  «