El juego es la representación [hasta donde se puede] gozosa del encuentro con la vulnerabilidad. En consecuencia, del trato que puede darse a los demás y a una o uno mismo.
Seguir leyendo «El gatito Mesto»
El juego es la representación [hasta donde se puede] gozosa del encuentro con la vulnerabilidad. En consecuencia, del trato que puede darse a los demás y a una o uno mismo.
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Jokin, de 15 años, acaba de descubrir a su novia besándose con un chico más alto y guapo que él. No ha sido capaz de moverse, y se dirige a su casa bloqueado, en un estado de entumecimiento general.
Seguir leyendo «Una ruptura cariñosa | microrrelato»
[…] El contexto de seguridad y afecto van a construir una posibilidad de cambio de percepción, de ese SELF afectado que piensa que no es digno de nada, que se avergüenza, que agacha la cabeza. […]
Seguir leyendo «Satisfyer | por Iñigo Martínez de Mandojana»
La angustia se bloquea en el cuerpo y le lleva a permanecer en estado de tensión. La tristeza fluye, calma, y ayuda a conectar.
Seguir leyendo «En la tristeza estás bien»
[…] Vamos a simular el diálogo que no podemos tener:
—¿Cómo estás?
—Mal, ¿es que no lo ves? —probablemente respondiera ella.
—¿Qué necesitas para encontrarte mejor?
—Mecagoentuputavida, lo que estoy haciendo: llorar. Déjame en paz. […]
Seguir leyendo «Integración vertical y procesos de atención»
[…] Sin embargo, las personas que disfrutan —sí, “disfrutan”— de un proceso terapéutico, a menudo, tienen una experiencia especialmente grata.
Ocurre el día que reciben, de nuevo, el mismo impacto, pero toman conciencia de que ese dolor no tiene que ver tanto con el torpedo del presente, sino con las gritas que dejó la soldadura durante la construcción del buque en el astillero. […]
Seguir leyendo «Transitar hacia un apego adulto más seguro»
Sobre el poder auto-regulador del apego seguro.
Seguir leyendo «Dormir bien acompañado»
[…] —Creo que esa sensación la lleváis dentro ambas —intervine de nuevo—. Me refiero a la sensación de que no sois suficientemente buenas, y de que os tenéis que exigir demasiado para estar al nivel que os toca. No sé si lo sentís ahí, pero a mí me está resonando como una pelota negra, fría y enorme, que me presiona en el centro del pecho. […]
Seguir leyendo «La parte abandonada»
[…] Se me abrazó enseguida. Le miré a los ojos, y vi que tenía unas ojeras de la pera. Pasé la mano por la parte de atrás de su espalda y estaba muy calentita.
Pum. Toma hostia. […]
Seguir leyendo «¿El bicho en casa?»
Uno de mis grandes errores de novato fue sobrestimar el método.
Afrontar el trabajo con familias como una cuestión meramente técnica. En mi imaginación, yo debía ser el experto que solucionara sus problemas, a través de la superioridad que me otorgaba mi formación y mi posición privilegiada como observador participante, que puede ver la realidad como es, sin interferencia de sentimientos de ningún tipo.
Seguir leyendo «Autocuidado en educación familiar»
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