[…] —Pues que él empezó a gritarme como un loco. Y yo le insistía, con toda la calma que me era posible, que él no era nadie para darme largas y que quería hablar con alguien en la ventanilla. No sé cómo me pude contener. […]
[…] —Me amenaza con irse a Bolivia y ¡llevarse a mi hija con ella! ¿Te lo puedes creer? Siempre está pensando en sí misma. No hace ni caso a lo que la niña y yo necesitamos. Y lo peor de todo es que le veo capaz de hacerlo, ¿sabes? Tiene esos impulsos y los lleva a cabo. […]
Diputación Foral de Bizkaia mantiene en la EXCLUSIÓN a las y los trabajadores subcontratados, con unos sueldos de MISERIA.
Subcontratación = vasallaje
Subcontratación = precariedad
Subcontratación = falta de profesionalidad
Subcontratación = arbitrariedad
Subcontratación = impunidad
Subcontratación = evasión de la responsabilidad
Subcontratación = clientelismo
Subcontratación = malversación
Subcontratación = irresponsabilidad
No puede ser que haya funcionarias y funcionarios haciendo el MISMO TRABAJO que sus compañeras y compañeros subcontratados, pero ganando prácticamente el doble.
A mismo trabajo, ¡mismo sueldo!
Es hora de hablar. De hacer público lo que hay.
¡Por un convenio justo!
¡Por el derribo de las estructuras que permiten esta VIOLENCIA INSTITUCIONAL!
¡Por unos servicios de calidad!
¡Por dignidad profesional!
Sabes que es cierto y que no te paras de quejar. Así que únete a la estampida:
[…] La gente se ríe bastante de mí cuando propongo estas cosas. Les parecen poco ortodoxas o salidas del tiesto. Pero estoy convencido de que, a veces, cambiar de perspectiva —desde lo más analítico y racional, hasta lo más simbólico y emocional— puede ayudar mucho. […]
[…] Cada vez que nos acercamos a las personas a quienes tenemos la responsabilidad de acompañar, nos incorporamos en una historia que se relata con un inicio, un desarrollo y un final anhelado, convirtiéndonos en otro personaje en escena. Y este personaje tiene dos caras: la que nos queremos creer como profesionales, y la que nos reconoce y otorga esa persona o familia. No hay que decir que la segunda es la más importante, así como la que tan a menudo nos pasa desapercibida. […]
[…] Carlos fue, en consecuencia, un niño demasiado protegido. Aunque ya no tenía problemas de corazón ni de columna —los médicos le habían dado el alta, destacando que estaba sano—, su familia no pudo pasar página. Sencillamente, no era posible con esos niveles de conflicto donde sólo cabían reproches y, si me apuras, cierta competición para determinar quién ganaba la carrera por ser el mejor progenitor y el más querido por los niños. […]
[…] Lo que viene después, ya te lo imaginas. Un charco de sangre en el suelo, y una cuchilla. Policía, ambulancias, médicos y un ingreso hospitalario prolongado, con interconsulta a psiquiatría. […]
[…] Los superpoderes no se heredan, sino que se enraízan en la propia historia, a menudo más como una respuesta al dolor que como resultado del propio esfuerzo. […]
[…] Muchas veces, las y los profesionales necesitamos sostener dicha alarma para mantener el trabajo con esas personas o familias. A veces, por motivos turbios, como cuando alguien destaca lo negativo o chungo de la gente, para dar importancia a su trabajo —que pasa más de lo que nos gustaría reconocer —; y, otras veces, por motivos más confesables o altruistas, como, por ejemplo, cuando se necesita justificar sostener cierto apoyo a las personas que lo necesitan. […]
Debe estar conectado para enviar un comentario.