Cabalgando la ansiedad 

[…] Todo eso para descubrir que lo que me había estado jodiendo vivo todo este tiempo no eran “los nervios”, “el estrés” o “la ansiedad”, sino la profunda vergüenza asociada a tantos eventos de mi vida que me habían configurado para sentir que nunca, haga lo que haga, voy a ser suficiente, porque el mal estaba hecho y eso no se podía resolver. […] 

Seguir leyendo «Cabalgando la ansiedad «

Mecanismos camaleónicos de evitación 

[…] La cosa es que reconocerse como una persona afectada por el trauma, cambió la mirada hacia la ansiedad. Ahora, esas sensaciones tenían un sentido y había un camino para recorrer: volver a esa consulta médica maldita, en la que uno se sintió morir, y tratar de incorporar al recuerdo el trato que necesitaba o le habría gustado tener. Y más en concreto, la mano amiga de su mujer. […] 

Seguir leyendo «Mecanismos camaleónicos de evitación «

Respira mamá: la infancia rota por la desconexión afectiva 

[…] La verdad, no era lo que me esperaba. Normalmente los gritos suelen activar una respuesta defensiva en las niñas y los niños, bien llevándoles a un estado de mayor rigidez, de mayor caos, o hacia el bloqueo; pero raramente hacia la calma, como era el caso. […] 

Seguir leyendo «Respira mamá: la infancia rota por la desconexión afectiva «

Aitas «enfadaos»

—Ay, se me olvidaba. Te tengo que contar lo mejor de hoy.

Su cara se había iluminado.

—Sí, Ama, quiero que cuentes ese cuento —continuó mi hija.

—Es que estábamos jugando a los ríos y no sabes lo que me ha dicho…

“Los ríos” es un juego en el que imaginamos que las baldosas de diferente color son agujeros o torrentes de agua plagados de peligros, por lo que hay que saltarlos.

—La cosa es que saltamos el primero, y Amara me dijo: «¡cuidado, ama, que hay pinchos!».

Yo escuchaba con atención.

—Y luego me dijo: «¡cuidado, que aquí hay pirañas piratas!»; más tarde fuego y caca…

¿Dónde íbamos a llegar?

—Pero luego me suelta la tía, tirándome del brazo: «¡cuidado! ¡¡cuidado!! ¡¡que éste es el peor de todos!!»

—¿Y qué tenía? —pregunté, con inocencia, pensando en qué sería peor que la mierda.

—Aitas “enfadaos”

—interrumpió la cría. Pues nada, que eso, tú sígueme para consejos sobre educación 🙄


Gorka Saitua | educacion-familiar.com

Héroe solitario

[…] Me resultaba especialmente doloroso que Amara no quisiera pasar tiempo a solas conmigo. Si le proponía dar una vuelta por la calle o ir al parque, me respondía siempre “no, con Ama”, y si Ama no quería o no podía acompañarnos, me tenía que comer un cristo de la pera y, lo que es peor, a la niña triste y refunfuñando hasta la vuelta a casa. […] 

Seguir leyendo «Héroe solitario»