Una de las claves para acompañar a nuestras hijas e hijos en los malos momentos es dedicar unos segundos a cuidar lo que nosotros mismos llevamos dentro.
Seguir leyendo «El columpio que no para | el autocuidado como clave del acompañamiento»
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Por muy evidentes que parezcan, los argumentos en contra del voto infantil no se sostienen e implican un sustrato ideológico que legitima el maltrato a la infancia.
A ver si me explico.
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Comprender cómo aliviar la tristeza ayuda a los niños y niñas a enfrentar el duelo.
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[…] —A ver si puedes levantar ese banco —dijo uno de ellos—. Si lo consigues, no te haremos nada. Si no, ya veremos. […]
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Sobre el poder regulador del buen trato.
Seguir leyendo «Un frenazo repentino»
[…] La respuesta natural ante este dolor, que tiene por sustrato una profunda VERGÜENZA y una herida profunda en el autoestima, es el RECHAZO y la IRA. […]
Seguir leyendo «Cuando un padre abandona (II)»
Las notas son un puente que conecta a la alumna o el alumno con la mirada que puede recibir. Y esa mirada, burocrática, protocolizada, cargada de presión, condicionará substancialmente el tipo de relación que esta chica o chico podrá tener con el aprendizaje, o con las figuras docentes.
Seguir leyendo «Este año, dejadles fracasar»
Vamos a la playa a recoger plástico, para que a los delfines no les duela la tripita.
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Os lo explico con culos y con caca, que es más divertido.
Seguir leyendo «El curso 2020-2021 explicado con cacas»A mí no me hagáis caso, que de esto no sé nada.
Pero visto lo complicada que está la cosa, y la incertidumbre que hay en el ambiente, me encantaría que el sistema educativo hiciera un experimento.
Así, a lo loco, como si estuviéramos borrachos. A ver qué sale.
Un año sin currículum.
Sin calificaciones, ni exigencia de contenidos.
Profesoras y profesores centrados en acompañar a sus alumnos, sabiendo que es lo que necesitan y lo que merecen. Y enseñando lo que de verdad sientan valioso y oportuno.
Que puedan dar rienda a sus pasiones, sin interferencias de ningún tipo.
Así, además, podrían atender unos pocos profesores a un grupo de alumnos. Sin mezclarse con otras personas. Minimizando el riesgo de contagio.
Es injusto pedir a muchas alumnos y alumnos que sigan el ritmo. Además, sabe dios cuándo y cómo va a acabar esto.
Creo que lo único a lo que podemos aspirar ahora, es a que las y los estudiantes estimulen su interés y su motivación, y disfruten del apoyo que necesitan, sin exigencias de ningún tipo.
Y las figuras docentes saben perfectamente como hacerlo. Sólo necesitan recuperar su espacio.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
¿Un curso perdido?
Sí, es una fantasía de alguien que nunca ha pisado un aula como maestro. Pero que también sabe qué necesitan las personas que lo están pasando mal —docentes, familias y alumnas—: redes de apoyo y solidaridad para enfrentar el estrés y el miedo.
El gusto de estar todos juntos. Bien unidos.
La administración educativa podría centrarse en valorar el impacto de esta experiencia en todo el mundo. Lo hacen muy bien. Tienen experiencia y disfrutan con eso.
No creo que volvamos a tener una oportunidad mejor de cambiar la educación, centrándola en lo que de verdad es valioso: las personas, y las experiencias de aprendizaje significativo.
Podría ser un curso para recordar, si no nos empeñamos en hacer lo de siempre: tirar hacia delante, sin tener en cuenta las circunstancias y los acontecimientos.
Pero yo de esto no sé nada. Y no es una forma de hablar; no tengo ni pajotera idea.
¿Qué pensáis vosotras y vosotros, mis contactos del sistema educativo?
Os escucho con muchísimo interés. Con los oídos muy abiertos.
—
Gorka Saitua | educacion-familiar.com
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