[…] No sabéis el esfuerzo, el maldito esfuerzo, que conlleva revelar este tipo de maltrato. […]
Seguir leyendo «Un par de ideas sobre acoso escolar «
[…] No sabéis el esfuerzo, el maldito esfuerzo, que conlleva revelar este tipo de maltrato. […]
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[…] En ese momento, justo en ese momento, sentí el primer atisbo de compasión hacia ella y, en consecuencia, ganas de acercarme, reparar y acompañar esa tristeza que no hablaba de mí, sino de una niña sobrepasada por los retos —sin duda, abrumadores— de una vida que estaba por cambiar: el inicio de cole, nuevas rutinas, nuevos amigos, nuevas obligaciones y Aita y Ama mucho menos disponibles de lo que, hasta ahora, han podido estar. […]
Seguir leyendo «Un pinchazo de rencor»
[…] Cogí un pellizco al globo y lo mordí a la altura del nudo, haciéndole un agujerito muy pequeño. Después, me lo metí dentro de la camiseta, en el pecho alto, casi a la altura del cuello. Se escuchaba un silbido muy leve. […]
Seguir leyendo «El globo de la tristeza»
[…] Madres o padres que acompañan a sus hijas e hijos al parque, y aprovechan para potear. Ya sabéis, porque el parque es un coñazo, han tenido un día de mierda y “necesitan desconectar”. Así que dejan a las y los peques sueltos, que para eso se crean esos espacios en las ciudades, ¿no? […]
Seguir leyendo «Escenas cotidianas en el parque del horror»
[…] Observo en el sector cierta tendencia perversa a amoldarse a la demanda que formulan muchas madres y padres, que —con la mejor de sus intenciones— quieren que su hija o su hijo sea el más alto, el más guapo, el más popular, el más inteligente o el que se lleva el premio a final de curso. […]
Seguir leyendo «Huye de quien te promete cambiar a tu hijo»
[…] —Vete a la ferretería de abajo, y tráeme una tijera para tres dedos —dijo—. Pero dile claramente al señor que no me vale una tijera cualquiera, sino que tiene que tener 3 hojas y 3 asas. Anda, a por ello. […]
Seguir leyendo «Una tijera de tres dedos: sobre la normalización del maltrato»
[…] Por eso, hoy quiero dedicar un poco de tiempo a todas esas cosas que son importantes, pero a las que difícilmente damos importancia, a menudo, sofocados por el imperativo de las madres o padres que deseamos o sentimos que debemos ser. Es decir, a esas cosas pequeñitas a las que dedicamos tiempo, y con las que nuestras hijas e hijos se sienten especialmente bien. […]
Seguir leyendo «Dora, pero NO la exploradora | los ajustes que llevan a la seguridad»
[…] Poner la atención en la herida no la curaba —claro, para ello necesité palets de antibióticos por vena—, pero sí la hacía mucho más llevadera. […]
Seguir leyendo «El dolor y la mente: una relación tensa «
[…] Porque estar ahí, desconectado de la materia, de los compañeros, de los profesores, deseando huir, angustiado, es un tormento brutal. Máxime cuando uno se dice y se repite a sí mismo que es un burro, un inútil, por no estar al nivel de los demás, haciendo esfuerzos prodigiosos para que la mente vuele y me lleve a otro lugar más amable, en el que, al menos, se pueda estar. […]
Seguir leyendo «A las y los docentes interesados en el trauma: gracias de corazón «
[…] Debajo de mi balsa, está el mar, con sus olas que me levantan hacia el cielo con fuerza, y que me bajan con cuidado, meciéndome con suavidad. Si me concentro, puedo sentir cómo las mueve mi respiración. Tomar aire me impulsa hacia arriba llenando de energía todo mi cuerpo; y echarlo, despacito, con cuidado, me lleva hacia abajo, dejándome una sensación de calma genial. […]
Seguir leyendo «El mar de la calma | la teoría polivagal aplicada al sueño infantil «
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