[…] es algo que no se puede describir, sólo sentirse cuando lo has captado. A veces, se siente como un cosquilleo agradable en los oídos; otras veces, como si la frente se despejara. Cada persona tiene una forma peculiar de escucharlo y sentirlo, pero lo que siempre pasa es que, al captarse, se liberan de los nervios del cuerpo y de la cabeza. […]
[…] Salí del comedor, y nada más cruzar la puerta el silencio me acarició la cara. Fue una sensación casi física, que llenaba todo mi cuerpo con una paz que no esperaba. Un cosquilleo leve cubría cada poro de mi cuerpo, como si me hubiera quedado en pelotas y cubierto con una tela de seda. […]
[…] Pero yo, que veo las cosas con el filtro de la lucha, no lo puedo ver como ella y pienso: «coño, Mariña, no hagas eso, que le estás dando la razón y alimentando su temor» y, claro, me cabreo un punto más. Y me sale un punto conductista que no me gusta nada reconocer: «estás provocando que nos lo vuelva a hacer». […]
Diputación Foral de Bizkaia mantiene en la EXCLUSIÓN a las y los trabajadores subcontratados, con unos sueldos de MISERIA.
Subcontratación = vasallaje
Subcontratación = precariedad
Subcontratación = falta de profesionalidad
Subcontratación = arbitrariedad
Subcontratación = impunidad
Subcontratación = evasión de la responsabilidad
Subcontratación = clientelismo
Subcontratación = malversación
Subcontratación = irresponsabilidad
No puede ser que haya funcionarias y funcionarios haciendo el MISMO TRABAJO que sus compañeras y compañeros subcontratados, pero ganando prácticamente el doble.
A mismo trabajo, ¡mismo sueldo!
Es hora de hablar. De hacer público lo que hay.
¡Por un convenio justo!
¡Por el derribo de las estructuras que permiten esta VIOLENCIA INSTITUCIONAL!
¡Por unos servicios de calidad!
¡Por dignidad profesional!
Sabes que es cierto y que no te paras de quejar. Así que únete a la estampida:
[…] Carlos fue, en consecuencia, un niño demasiado protegido. Aunque ya no tenía problemas de corazón ni de columna —los médicos le habían dado el alta, destacando que estaba sano—, su familia no pudo pasar página. Sencillamente, no era posible con esos niveles de conflicto donde sólo cabían reproches y, si me apuras, cierta competición para determinar quién ganaba la carrera por ser el mejor progenitor y el más querido por los niños. […]
[…] Los superpoderes no se heredan, sino que se enraízan en la propia historia, a menudo más como una respuesta al dolor que como resultado del propio esfuerzo. […]
[…] Hay muchas formas de pedir ayuda fuera de la seguridad y la asertividad que nos enseñan en la escuela y en los programitas tan chulis de habilidades sociales. De hecho, lo normal es que se pida ayuda desde una postura de mierda, cuando el estrés, el cortisol, y los mil demonios del averno controlen nuestra voluntad y nuestro cuerpo. […]
[…] Y le digo, también, que toda esa tensión que queda atrapada en el cuerpo durante el reflejo vagal dorsal, intenta buscar una salida, expresarse, movilizar las respuestas protectoras (lucha, huída…) que en otro lugar y tiempo no se pudieron activar, siendo lo lógico que se movilicen precisamente con las personas que les dan o sugieren cierta seguridad. […]
[…] La vida en familia está surcada muchas veces por “emociones trampa”. Llamo así a las emociones que nos invitan y casi nos exigen buscar soluciones donde no las hay, casi siempre empeorando las cosas. […]
Debe estar conectado para enviar un comentario.