[…] Hay profesionales que cuentan CON herramientas de trabajo y profesionales que SON sus herramientas de trabajo. No es tan difícil distinguirlos. […]
Seguir leyendo «Profesionales CON y profesionales SON: una nueva jerga «
[…] Hay profesionales que cuentan CON herramientas de trabajo y profesionales que SON sus herramientas de trabajo. No es tan difícil distinguirlos. […]
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[…] Sin embargo, me encuentro todos los días con profesionales que afirman —sin tapujos— conocer la realidad de las personas a las que atienden y que, en consecuencia, se sienten muy seguros a la hora de tomar decisiones, sin contar con el criterio de las personas implicadas. Se yerguen como dioses frente a personas que sufren y, a menudo, están rodeados de estresores en contextos desfavorables, sentando cátedra sobre cómo deben ser las cosas en función de la teoría de la mente y de las relaciones que tienen. […]
Seguir leyendo «Mitos profesionales: teorías de la mente y la búsqueda de El Dorado «[…] Y es que a Draghur le pasaba algo que nunca antes le había pasado a ningún dragón: Draghur no podía expulsar fuego por su boca. No podía señalizar su posición en la noche, no podía cocinar su comida, no podía jugar con sus amigos, y no podía hacerse valer. Porque no tenía fuego y sentía que nunca lo iba a tener. […]
Seguir leyendo «El dragón sin fuego y la bola gris «
[…] Por eso, no se trata de suprimirla, sino de hacerla digerible o manejable para que las niñas y niños puedan usarla de manera primero asertiva y, si las cosas se tuercen, dando un puñetazo en la mesa. Pero sin dañar a los demás, porque sentirla y aceptarla como una parte valiosa de nosotros mismos no implica necesariamente un pasaje al acto, sino todo lo contrario. Lo que sabemos acerca de ella va en la línea de que sentirla en toda su intensidad, con todas las fantasías destructivas que aparecen en la mente, y compartirla en un entorno seguro, es un factor de protección a corto, medio y largo plazo. […]
Seguir leyendo «Rabia para un mundo mejor, más seguro y más tierno «
[…] Llamamos ley del silencio a una forma específica de manejar la disciplina —es decir, la voluntad de lograr que los demás hagan lo que nosotros necesitamos, creemos que es bueno, nos interesa o deseamos— que pasa por retirar la palabra a una persona con la esperanza de que sienta la presión del grupo, recapacite, y cambie su forma de pensar, su actitud o su conducta. […]
Seguir leyendo «Los pilares de la ley del silencio «
[…] Más es mejor implica la idea de que los profesionales sabemos más o somos más conscientes de la realidad que las personas directamente afectadas, porque para eso hemos estudiado, “somos neutrales” —nótese las comillas y mi carita de cabroncete—, mantenemos una “sana distancia” —me entra la risa tonta— y, entonces, podemos tener certeza sobre qué necesitan las personas, lo cual, nos da el derecho a imponerlo, por las buenas, con chantaje, o con un puñetazo en la mesa. […]
Seguir leyendo «Más es mejor: mitos profesionales «
[…] Pero, en ese volantazo para salvar la vida, en ese frenazo para evitar el camión de delante, no se da cuenta de que sigue apretando con fuerza el acelerador, porque su propia historia, algún día, le dijo que en los malos momentos el motor debe ir a full de energía, sin considerar el estado del tráfico ni la inclinación de la calzada, en plan písale, cabronazo, que nos va en ello la vida. […]
Seguir leyendo «La tragedia del trauma: el trauma de la tragedia «
[…] Pero, lo que es peor, estaban provocando en el hijo que tenían en común una experiencia muy similar al dolor que tanto les aquejaba, porque, en medio de esta pelea, él también se sentía invisible y con un nivel de exigencia que no podía tolerar, entre otras cosas, porque tenía que hacerse cargo del estado de ánimo de unos progenitores de quienes dependía su estar en el mundo y su salud mental. […]
Seguir leyendo «El desajuste traumático de la conyugalidad «
[…] En estas condiciones, el único lugar donde se sentía valiosa la niña, era en casa, con sus figuras de apego y de referencia, que sí podían verla como una niña valiosa, con independencia de sus dificultades o circunstancias. Por eso, le cuesta tanto reconocer sus errores… quizás, porque todo su cuerpo grita: «Aquí no, por favor. Aquí no me hagáis también sentir pequeñita.» […]
Seguir leyendo «Lo único que me queda «
[…] Pensad, por un momento, en su experiencia. Son pequeños a los que se les pide que entretengan a los adultos y, en el peor de los casos, que se hagan cargo del estado mental (ansioso, depresivo, etc.) de sus mayores. Y cuando a una niña o un niño se le impone una única misión, gran parte de la valoración de su persona pasa por cumplir o no ese mandato. […]
Seguir leyendo «La alegría de la casa «
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