[…] Con suerte, tras varios días de agonía, su padre, su madre, u otra persona que les quiere, los descubren allí, enterrados en vida. Y, entonces, empiezan a hacer cosas a la desesperada. […]
Seguir leyendo «Un pozo profundo «
[…] Con suerte, tras varios días de agonía, su padre, su madre, u otra persona que les quiere, los descubren allí, enterrados en vida. Y, entonces, empiezan a hacer cosas a la desesperada. […]
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[…] La cosa es que reconocerse como una persona afectada por el trauma, cambió la mirada hacia la ansiedad. Ahora, esas sensaciones tenían un sentido y había un camino para recorrer: volver a esa consulta médica maldita, en la que uno se sintió morir, y tratar de incorporar al recuerdo el trato que necesitaba o le habría gustado tener. Y más en concreto, la mano amiga de su mujer. […]
Seguir leyendo «Mecanismos camaleónicos de evitación «
[…] Nos olvidamos de que, a menudo, los síntomas que desarrollan las niñas, niños y adolescentes en el contexto familiar cumplen la función de darles seguridad en otros contextos, sobre todo, si hay figuras que deben cumplir un rol semejante a las figuras de apego. […]
Seguir leyendo «El paralelismo entre los síntomas familiares y escolares: otra forma de intervenir»
[…] Por eso, son tan graves las actitudes que, con demasiada frecuencia, tenemos muchas y muchos profesionales —me vuelvo a incluir como víctima y verdugo— que, con nuestras teorías tan bien edificadas tras años y años de formación, acabamos incapacitando más si cabe a las personas. Porque las priorizamos a su experiencia, hasta el punto de que, si algo no cabe en nuestros esquemas, lo ignoramos como si no tuviera lugar o importancia. […]
Seguir leyendo «Dudas y preguntas como criterio de excelencia»
[…] Casi nunca pido a las personas adultas con las que trabajo que dejen de gritar, amenazar o castigar a sus hijas e hijos. […]
Seguir leyendo «¡No le castigues!: sobre las pautas que hacen daño «
[…] La verdad, no era lo que me esperaba. Normalmente los gritos suelen activar una respuesta defensiva en las niñas y los niños, bien llevándoles a un estado de mayor rigidez, de mayor caos, o hacia el bloqueo; pero raramente hacia la calma, como era el caso. […]
Seguir leyendo «Respira mamá: la infancia rota por la desconexión afectiva «
[…] —Es sencillo. Yo voy a describir un estado del sistema nervioso y vosotros sólo tenéis que seguir las sensaciones que se active en vuestro cuerpo, hasta dar con un evento que las haya detonado. […]
Seguir leyendo «La calma que habíamos deseado «
[…] Me resultaba especialmente doloroso que Amara no quisiera pasar tiempo a solas conmigo. Si le proponía dar una vuelta por la calle o ir al parque, me respondía siempre “no, con Ama”, y si Ama no quería o no podía acompañarnos, me tenía que comer un cristo de la pera y, lo que es peor, a la niña triste y refunfuñando hasta la vuelta a casa. […]
Seguir leyendo «Héroe solitario»
[…] No recuerdo muy bien por dónde continuó la conversación. Pero sí sé, de buen grado, el orgullo que me hizo sentir. Hostia, por fin, mecagoentó, era visible a los demás. […]
Seguir leyendo «Hay un traumita abajo, en el bar… ¡¡Bob Esponja!!»
Cualquier parecido con la realidad es pura ficción.
Seguir leyendo «El evangelio apócrifo del Niño Dios»
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