Integración vertical desde lo corporal

Dos rutinas para mejorar la relación con tus hijas o hijos, mejorando la regulación emocional. 

Una de las cosas que nos pasan a las personas con tendencias #evitativas, es que no permitimos que nuestro sistema libere tensiones. 

En mi caso, por ejemplo, cuando se me activa una emoción desagradable como, por ejemplo, la #angustia, tiendo a apartarla de la vista o prestar atención a otra cosa y, si la situación me resulta insostenible, a recurrir al deporte o a irme a mi propio mundo, dejando solas a las personas a quienes quiero. 

Estas soluciones me sirven para “tirar palante”, y enfrentar con cierta eficacia la vida, pero mantiene mi sistema nervioso con una tensión que no se termina de resolver. No es ningún secreto que esta tensión, tolerable pero sostenida en el tiempo, tiene implicaciones para mi salud, mi bienestar y mis relaciones con los demás. 

Hay muchas formas de liberar esa tensión y volver al estado de alivio y calma que todos nos merecemos. Pero, normalmente, cuando pensamos en qué estrategias pueden funcionar, solemos irnos a lo simbólico o lo mental. Sin embargo, lo que más me ha servido son dos técnicas que se relacionan sólo y exclusivamente con lo corporal

La primera, es adoptar una postura de autocuidado. Es decir, una postura que le diga a todo mi cuerpo que es tiempo de cuidarse y que el resto puede esperar. En mi caso, es tumbado en la cama, de costado sobre el lado izquierdo, abrazándome el pecho, y con las piernas colocadas en postura fetal. Estar así me provoca, ya en sí, una sensación muy agradable de bienestar; pero, por encima de otras cosas prepara a todo el organismo para sentir, tolerar y cuidar las sensaciones que se mueven dentro de él. 

La segunda, es prestar atención a la fase de la ola de la emoción que me estaba perdiendo. La idea es que las emociones se mueven como ondas. Hay una fase creciente, en la que la emoción se vuelve más y más intensa; y una fase decreciente en la que el cuerpo puede articular sus propias válvulas para liberar tensión. 

La idea es que, si prestamos suficiente atención a esas sensaciones, el mismo cuerpo nos ofrece pistas sobre como aliviarlas. A veces es un pequeño movimiento, un cambio de postura, o un gesto que le diga que estamos presentes y dispuestos a escuchar. Es entonces, cuando se producen pequeñas descargas, a menudo seguidas de una pequeña expiración que recuerda al pitido —esta vez más grave— de una olla a presión. Y si se presta atención a estas descargas y se toma conciencia plena del gusto que dan, el sistema se permite liberar más y más presión, con el añadido de que estamos educando mente y cuerpo para que se produzca una mejor integración vertical, y las veces siguientes el ejercicio sea más fácil y las cosas vayan muchísimo mejor. 

* Llamamos integración vertical al refuerzo de las conexiones neuronales entre el cerebro superior e inferior, que son el sustrato de la regulación emocional.

Esta rutina, que desde fuera parece poco impactante, tiene un impacto profundo en todo el sistema, tanto intra como interpersonal. Porque, a los beneficios inmediatos relacionados con estar más a gusto, tener menos síntomas físicos, dormir mejor y mejorar la calidad y la duración de la vida en general, se une una mejora significativa en las relaciones con los demás. La idea es que uno (o una) se siente mucho más seguro con la certeza de que, pase lo que pase, lo va a poder transitar y cuidar

Y así, más tranquilos y aliviados, podemos empezar a dejar que entre lo bueno, sin que salten como resortes los mecanismos de defensa que no nos dejan conectar. 

Esto es ir hacia un modelo de apego más seguro, apostando por una mejor relación con uno mismo exclusivamente desde lo corporal. 

Sólo imagina el impacto que esto puede tener en tus hijas o hijos. 

¿Te animas a explorar?


En este blog «caminamos a hombros de gigantes». La mayor parte de las ideas expuestas se basan en nuestra bibliografía de referencia.

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Autor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, puedes ponerte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

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