Carta a los jueces que hablan de educación

Estoy harto de ver a jueces pregonar los beneficios del autoritarismo en la educación de los hijos/as. La violencia filoparental es un problema muy complejo a nivel sistémico. Es lamentable y maltratante para las familias resumirlo a una simple falta de autoridad.

Estáis por todas partes. En Facebook y en Linkedin. Con multitud de seguidores. Vuestra palabra es ley. Habéis estudiado mucho, y tenéis una profesión de éxito, así que podéis dar lecciones sobre lo que queráis.

Pongáis la burrada que sea, siempre habrá un montón de comentarios a favor. Qué guay es usted, señor juez, por fin alguien pone los puntos sobre las íes. Más caña y menos tonterías, que a mi me dieron con la zapatilla y mira qué bien ¿Niños que pegan a sus padres? Eso a mi no me pasaría. Yo soy mejor que ellos. Un ejemplo de madre o de padre. El puto amo. Lo mejor.

Si vuestro objetivo es alimentar el narcisismo de las multitudes, enhorabuena, lo estáis haciendo fenomenal. Todos necesitamos sentirnos reconocidos este camino tan tortuoso que es la maternidad o la paternidad. Pero si lo que queréis es hacer educación con mayúsculas, estáis siendo el hazmereír de la profesión.

Mis compañeras/os y yo os vemos como a otro “hermano mayor”. Como el estudiante de primero que se ha leído un libro de autoayuda, y ya piensa que está a años luz de los demás. Levitando como un subnormal. Como al “cuñao” rígido de la cena de nochebuena con el que evitamos hablar ¿Para qué? Si no nos va a escuchar.

Por eso mi intención no es que entréis en razón. Sino dar salida a la rabia y la tristeza que se me activa cada vez que veo que alguien comparte vuestras publicaciones. Porque, mierda, se lo creen.

Basta ya. Basta de destacar la imposición de normas y límites como mero origen o garante de la autoridad. La autoridad es algo mucho más complejo, que no sólo tiene que ver con la fortaleza, sino también con la inteligencia y la amabilidad. Y sobre todo, con una estructura relacional. Porque si no hay coherencia en la familia, vamos mal.

Hacéis daño. Sobre todo a las familias que sufren violencia filoparental (hijos/as que agreden a sus padres/madres). Porque cuando os leen se sienten fatal. Porque les duele no sentirse con autoridad. Tratan con todas sus fuerzas de ser así, fuertes, como vosotros decís, hombres del renacimiento, que todo lo podéis. Pero ¿sabéis? A menudo no pueden sostenerlo. Porque son madres solteras, sin apoyo de ningún tipo; o porque su marido las desautoriza; o porque la suegra tiene problemas de salud mental; o porque el niño se ha puesto hasta el culo de farlopa, y puede acabar en un brote psicótico si le presionamos más. O porque el tío a dicho que no, y nos supera en tamaño, y si dice que no es que no.

Y no es porque les falte fuerza. Porque tienen más que tú y que yo. Sino porque sus circunstancias son una mierda. Son las que son.

Cómo atrapar a un educador/a

Así que dejad de presionar y empujar a la gente para que libren una guerra que no pueden ganar. Que el problema de la violencia de los hijos hacia los padres (filoparental) no se explica tanto por una educación laxa, sino inconsistente. Que lo que menos necesitan estas familias es que alguien les reproche sus esfuerzos y les invite, una vez más y con más fuerza, a intentar una solución que no funciona y que ha demostrado empeorar las cosas al introducir mayor tensión relacional.

No seáis simples. Que si véis la complejidad en la judicatura, estoy convencido de que podéis verla en la educación. Hagan un esfuerzo por ir más allá. Por escuchar a quienes dedicamos un montón de horas al día a estudiar, leer, pensar y actuar sobre estas cosas. Que algo tendremos que decir.

Y sobre todo, sed sensibles. Poneos en el lugar de las familias que lo están pasando realmente mal. Y que sienten que en sus artículos está la solución. Porque confían en vosotros, que habéis estudiado muchos años, y que dáis con un martillo en la mesa y hacéis a todos/as callar. No les hagáis más daño.

Porque si hay algo perverso en todo esto es que vuestro discurso no les deja salida. Si no hacen caso mal. Porque se sienten culpables por haber renunciado a ejercer la autoridad, y están yendo en contra del criterio socialmente imperante. Y si hacen caso peor. Porque van a entrar en una guerra que no van a poder ganar. Y cuando estén tirados en el suelo, con 3 balazos en el pecho, y esperando al BlackHawk para que les recoja, escucharán palabras que les rematarán: “la gente puede, y en cambio tú, mierdecilla, no has sido capaz”.

Así que hagamos un poco menos caso a las leyes y más a Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Ejercedlo desde la empatía, la comprensión, y —lo más importante— con un criterio profesional.

Muchas gracias.


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

Un comentario en “Carta a los jueces que hablan de educación

  1. Pingback: ¿Modelo de Identificación Adecuado? Una vez más…. NO – Psicóloga en Bilbao Yolanda Pérez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s