[…] Toda excelencia puede ser también una prisión. De oro, con admiradores y mayordomos, pero una maldita prisión. […]
Seguir leyendo «El precio del reconocimiento»
[…] Toda excelencia puede ser también una prisión. De oro, con admiradores y mayordomos, pero una maldita prisión. […]
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[…] Cada vez tengo más claro que no hay mucha diferencia entre el jefe autoritario o perverso, que te persigue para que hagas un turno que no te toca o para que trabajes horas extras sin cobrar, y el que tira del carro con una sonrisa para motivar a los demás. […]
Seguir leyendo «En contra del liderazgo positivo, también»
[…] En los comienzos de las pandillas, hay gente de todo tipo, pero unos destacan sobre otros porque tienen más sed de protagonismo, reconocimiento y poder, y luchan con intensidad para ejercer dominio sobre los demás. Estos personajes, lo sean o no, suelen tener ciertos rasgos narcisistas, y eso es justo lo que les lleva a hacer el esfuerzo necesario para alcanzar ese poder. […]
Seguir leyendo «Liderazgo narcisista contra los juegos de rol «
En las profesiones que implican acompañamiento debemos decidir sobre exponer o no nuestra vulnerabilidad, o lo que es lo mismo, compartir o no nuestros recursos resilientes ¿Cuál es tu postura?
Estoy harto de ver a jueces pregonar los beneficios del autoritarismo en la educación de los hijos/as. La violencia filoparental es un problema muy complejo a nivel sistémico. Es lamentable y maltratante para las familias resumirlo a una simple falta de autoridad.