El lado oscuro del cariño (I)

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Existen niños y niñas para los que el afecto no es una prioridad. Incluso puede hacerles daño ¿de qué narices estamos hablando?

Suelta una pregunta al aire. Que le caiga a cualquiera. ¿Qué es lo que primero necesita un niño o una niña para criarse bien? Se levantarán varias las manos, pidiendo turno de respuesta. ¿Qué dirán?

No es un ejercicio difícil. Salen cosas como: amor, cariño, empatía, ternura, afecto, y cosas similares. Y serán respuestas correctas… para la mayoría de los casos.

Y es que existen niños y niñas para los cuales el cariño no es una prioridad. Incluso puede hacerles daño.

La primera vez que escuché esto me quedé con cara de bobo. Recuerdo que no me lo quería creer. O no me lo podía creer. Era una idea tan alejada del instinto humano que me repugnaba. A ver, déjate de chorradas, negar el afecto a un niño o niña es maltrato.

Así que investigué por ahí, más con la intención de refutar esta idea, que para ampliar mi conocimiento. Y resulta que era verdad. Patadón y golazo por la escuadra.

El siguiente interrogante sale solo ¿de qué niños y niñas estamos hablando? ¿Monstruos de circo, salvajes caníbales o extraterrestres reptilianos? Párate, date un momento, e intenta imaginar la respuesta. A ver si te sale. Seamos sinceros, yo hace años hubiese sido incapaz de completar el ejercicio.

Va contra la naturaleza humana pensar en que pueda haber niños y niñas a quienes el afecto pueda hacerles daño

Hay niños y niñas que han sufrido situaciones tan dolorosas y traumáticas que se encuentran literalmente bloqueados. Que han sido expuestos a situaciones de confusión y violencia extremas, imposibles de gestionar de ninguna manera.

Imagina que tienes, por ejemplo, 3 años. Dependes de tu madre para todo. La quieres y la necesitas. Tu instinto te lleva a recurrir a ella cuando te sientes en peligro o te haces daño. A veces es una persona cálida contigo, y otras un verdadero monstruo. Cambia sin previo aviso. Te acaricia con ternura la espalda, pero si algo le afecta, puede revolverse brutalmente su estado de ánimo. Y si antes te decía que eres lo mejor que le ha pasado en su vida, ahora te llevas un empujón, dos tortas, y el mensaje de que por tu culpa es una infeliz de mierda. No entiendes nada.

¿Cómo crees que viven estos niños y niñas el cariño? Ahora es más fácil entenderlo. Amenaza. Ésta es la palabra.

Lejos de lo que pueda parecer, estos niños y niñas son más de los que imaginas. Aunque existen grados, se estima que pueden constituir entre un 10 y un 15 % de la población menor de 18 años.

Hoy sabemos que los niños y niñas más dañados son aquellos que han recibido afecto y maltrato por parte de las figuras encargadas de cuidarlos. Más incluso que los que sólo han sufrido sólo privación o maltrato

Esta realidad se hace más evidente en niños y niñas que han sufrido situaciones de desprotección graves, y que han tenido que ser separados de sus padres. Pero también es común en niños y niñas adoptados. Muchos padres y madres adoptantes reportan el tremendo dolor y confusión que experimentan cuando sienten que su hijo o hija responde con agresividad, parálisis, huída o llanto desconsolado al cariño de su nueva familia. Y lo peor de todo es que es lo que parece. Está sufriendo, y le están haciendo daño.

Por eso, en los buenos cursos para padres y madres adoptantes se les instruye para que dejen de lado la idea de que “el amor todo lo cura”. Para que su primera prioridad sea ofrecer a sus hijos o hijas una estructura sólida en la que puedan sentirse seguros. Normas, límites y rutinas, que les convenzan de que ahora viven en un entorno que es predecible, amable, y no amenazante. Sólo el tiempo puede convencer a estos supervivientes de que nadie va a hacerles daño.

Es muy difícil contener el afecto hasta que los niños y niñas lo necesiten, sin sufrir ningún daño. El apoyo profesional es indispensable

Será entonces cuando sientan que pueden contar con el adulto para satisfacer sus necesidades, e irán acercándose poco a poco. Como gatitos asustados y hambrientos hacia un tazón de leche. Primero una mano en el hombro, luego una palmada en la espalda. Más tarde cosquillas en la cabeza y un beso en la frente. Y con el tiempo podrán recibir el abrazo que necesitan. Romperse y recomponerse en sus manos.

Aquí comienza la crianza reparadora.


*Nota: no todos los niños y niñas adoptados siguen este patrón, pero es importante estar preparados.


¿Te ha gustado el artículo? ¿Qué piensas al respecto? ¿Se te ocurren otros casos o situaciones en los que el efecto puede resultar contraproducente)? Ya sabes que puedes darnos tu opinión dando a “me gusta” o dejándonos un comentario ¡Gracias!

Lectura recomendada para profundizar: “El niño abandonado” de Niels Peter Rygaard, que puedes encontrar en nuestra Bibliografía.


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com
Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

2 comentarios en “El lado oscuro del cariño (I)

  1. Bueno pero de alguna manera sí necesitan, o hubieran necesitado el cariño y la protección, porque la ausencia de la misma es lo que les ha llevado a no saber gestionarla.
    Ojo, que no digo que cariño sea estar encima baboseando o dando mimos a todas horas, pero que un niño se sienta protegido y seguro es esencial.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias por tu comentario, Aurelia. Quizás el título del artículo daba lugar a confusiones. Estamos de acuerdo en que todos los niños y niñas necesitan cariño para desarrollarse bien y ser felices. Pero hay algunos y algunas que por sus circunstancias de vida no se encuentran preparados para recibirlo. Y los adultos debemos respetar sus tiempos. Primero tienen que aprender a confiar, para poderse abrir y disfrutar de los buenos tratos. Por eso, y por otros motivos, suele ofrecerse apoyo profesional después de la adopción. Porque los niños y niñas más vulnerables necesitan cosas que no siempre responden al sentido común. Muchas gracias.

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