Muñecas rotas: la maldición de la niña pequeña 

[…] Porque esto no habla ni bien ni mal de ellas, quede claro, porque cualquiera en su situación y con los recursos de una niña reaccionaría de la misma manera. El problema no está en ellas, sino en la estructura y organización de la familia. No es una cuestión de capacidad o de voluntad, sino relacional, estructural y sistémica. […] 

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El don de la vocación: mitos profesionales 

[…] La movida es que, a todos ellos, les mola hablar de “vocación”. A unos para parecer ángeles salidos del cielo, en quienes sus víctimas pueden confiar. A otros, para colocarse un aro brillante en la cabeza, destacar, y legitimar su poder. Y a nosotras y nosotros —pringaos— para cubrir esa autoestima dañada por el #trauma, que ha creado un pozo de vergüenza que nos cuesta tanto cubrir. […] 

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El dragón sin fuego y la bola gris 

[…] Y es que a Draghur le pasaba algo que nunca antes le había pasado a ningún dragón: Draghur no podía expulsar fuego por su boca. No podía señalizar su posición en la noche, no podía cocinar su comida, no podía jugar con sus amigos, y no podía hacerse valer.  Porque no tenía fuego y sentía que nunca lo iba a tener. […] 

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La tragedia del trauma: el trauma de la tragedia 

[…] Pero, en ese volantazo para salvar la vida, en ese frenazo para evitar el camión de delante, no se da cuenta de que sigue apretando con fuerza el acelerador, porque su propia historia, algún día, le dijo que en los malos momentos el motor debe ir a full de energía, sin considerar el estado del tráfico ni la inclinación de la calzada, en plan písale, cabronazo, que nos va en ello la vida. […] 

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La alegría de la casa 

[…] Pensad, por un momento, en su experiencia. Son pequeños a los que se les pide que entretengan a los adultos y, en el peor de los casos, que se hagan cargo del estado mental (ansioso, depresivo, etc.) de sus mayores. Y cuando a una niña o un niño se le impone una única misión, gran parte de la valoración de su persona pasa por cumplir o no ese mandato.  […] 

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La maldición de Pepa Madrigal 

[…] Esto le hace estar muy pendiente de lo que siente, tratando de controlarlo. Porque, a nada que esté un poco afectada, su estado de ánimo afecta a los otros. Sin embargo, sus intentos de regulación emocional rara vez le sirven para nada, y acaba liándola parda, con reproches por parte de su madre y de todo el mundo. Está inmersa en un círculo vicioso del que no puede salir porque, cuanto más se esfuerza por no fastidiar las cosas, más se desregula, recibiendo los reproches del resto. […] 

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La manta mágica: la disociación explicada a niñas y niños | parte 1

[…] Sentía un peso en su frente, una bola en el estómago, y el mundo parecía ir despacio, a cámara lenta. Era como si todo fuera hubiera dejado de ser real y, ahora, se pareciera más a una película. Pero, a pesar de todo, no se estaba tan mal ahí, cubierta por esa manta tan rara. […]

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Rompecabezas: la profesionalización como forma de maltrato estructural 

[…] Porque hacemos cosas, todos los días, que contribuyen a incrementar la desigualdad. Pero las tenemos tan normalizadas y naturalizadas que pasan desapercibidas y, durante carreras profesionales completas, de la salida de la uni a la jubilación, permanecen fuera del radar. […] 

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