[…] Ni todas las hipótesis son inertes, ni conscientes, ni independientes de lo que hacen las otras. Es como si mi cabeza estuviera poblada por un ecosistema formado por seres vivos. […]
Seguir leyendo «La ecología de las hipótesis»
[…] Ni todas las hipótesis son inertes, ni conscientes, ni independientes de lo que hacen las otras. Es como si mi cabeza estuviera poblada por un ecosistema formado por seres vivos. […]
Seguir leyendo «La ecología de las hipótesis»
[…] Fue escuchar esa vaina y sentí como se despertaba un dragón dentro de mí. Un bicharraco que expulsaba fuego y abrasaba todo mi interior, y que me pedía a gritos soltar una hostia al psiquiatra de marras y gritarle que calladito y con un dedo metido en el culo, estaba mucho mejor. […]
Seguir leyendo «Una buena hipótesis»
[…] Creo que, con los años, he desarrollado algo así como un sentido arácnido. Una maldita intuición que me hace registrar, muy de cerca, los detalles que mandan a la mierda mis hipótesis. […]
Seguir leyendo «El reajuste de las hipótesis: todo un gusto «
[…] Muchas mujeres viven seducidas por la narrativa de la princesa abandonada. No es casualidad que muchos cuentos infantiles traten sobre eso. Pero, si apuramos un poco la máquina, podemos ver que detrás de esa fantasía subyace la historia de una niña que se esfuerza por hacer presente a un padre ausente. […]
Seguir leyendo «La narrativa de la princesa abandonada «
[…] Sin embargo, me encuentro todos los días con profesionales que afirman —sin tapujos— conocer la realidad de las personas a las que atienden y que, en consecuencia, se sienten muy seguros a la hora de tomar decisiones, sin contar con el criterio de las personas implicadas. Se yerguen como dioses frente a personas que sufren y, a menudo, están rodeados de estresores en contextos desfavorables, sentando cátedra sobre cómo deben ser las cosas en función de la teoría de la mente y de las relaciones que tienen. […]
Seguir leyendo «Mitos profesionales: teorías de la mente y la búsqueda de El Dorado «
[…] los educadores familiares tocamos la vida de las personas (su pasado, su presente y su futuro) y a menudo lo hacemos con una desconsideración brutal. Como si fuéramos angelitos caídos del cielo, que saben de todo, como tocados por el mismo Dios. Y cuando eso sucede estamos priorizando nuestras heridas a las necesidades de los demás, creando terremotos donde no los había, y erupciones volcánicas explosivas sobre cuidades que ha llevado siglos construir. […]
Seguir leyendo «Erupciones de palabras «
[…] Por supuesto, su conducta era objeto de reproche entre los diferentes profesionales que rodeaban a la familia que se sentían preocupados, comprometidos o violentados, según el caso. Que si ya le vale, que si menuda irresponsable, o que si los hongos crecen en los árboles. Tú ya me entiendes, con las actitudes coherentes con todo esto: vamos a vigilar más o que le den morcilla, según el momento. […]
Seguir leyendo «Lo que [nos] comunica el síntoma «
[…] No sé si tendrá otro nombre, pero yo llamo narrativa del trauma a las características del discurso que bloquea a las personas y las familias, imponiéndoles la sensación de que nada va a cambiar por muchos esfuerzos que se hagan. […]
Seguir leyendo «La narrativa del trauma y las historias subyugadas «
Cualquiera de nuestras hipótesis deja de tener sentido cuando deja de estar al servicio de la curiosidad.
Seguir leyendo «Hipótesis de piedra e hipótesis de agua: hacia la regulación ventral «
[…] La teoría sistémica nos dice que los problemas y las soluciones están en la circularidad de las relaciones. Por eso, nuestro trabajo como educadores o educadores familiares trata de situar la atención todo el tiempo en lo que pasa entre las personas, obviando la información irrelevante que se esfuerza por contaminar el proceso y nuestra percepción. […]
Seguir leyendo «¿Cómo es nuestra relación? | ejercicio»
Debe estar conectado para enviar un comentario.