¡Que no toquen mis juguetes!  

[…] Estaba siendo difícil. Habíamos invitado a unos amigos y a sus hijos a comer a casa y, al llegar, los niños se habían puesto a explorar sus cosas, invadiendo su espacio. En consecuencia, ella había reaccionado exigiendo que no tocaran sus cosas e, incluso, en una ocasión le había arrebatado a otro niño un juguete de las manos. […] 

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A tortas con los dientes: una solución 

[…] Lo primero que identifiqué, como seguramente hayáis adivinado, es que estaba en un estado vagal dorsal. Y que era este estado, y no otra cosa, lo que iniciaba y sostenía esta secuencia de interacción. Es decir, que yo andaba chungo y mi cuerpo emitía señales que hacían que todos a mi alrededor estuvieran afectados: mi hija, porque se sentía —seguramente— solita y y que le estaba tratando mal, y mi pareja porque estaría pensando cosas del tipo «ya le vale a este subnormal». […] 

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A mala leche con los dientes: una secuencia de interacción 

[…] La tomé en brazos y la llevé al lavabo. Por el camino, ella pataleaba haciendo el tontorrón, en ese estado en el que uno no sabe si las niñas o niños juegan o nos toman el pelo y que, seguramente, no signifique ninguna de las dos cosas. […] 

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Las aventuras de Bebé Pedorro | un cuento que huele mal 

[…] —Aita, ¿me cuentas el cuento de Bebé Pedorro? —me dice, cuando necesita refugio.   

Entonces, ambos nos apartamos del mundo; y ella se sube a bracitos, colocándome su cabecita en el hombro. Yo le hago cosquillas por la espalda, y empiezo a narrar:  […] 

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