[…] «¿En serio, colega?», pensé. «No has usado chupete en tu vida, ¿y lo quieres empezar a usar ahora, con 3 años medio? Anda a cagar.» […]
Seguir leyendo «¡Quiero un chupete!: sobre la necesidad del objeto transicional «
[…] «¿En serio, colega?», pensé. «No has usado chupete en tu vida, ¿y lo quieres empezar a usar ahora, con 3 años medio? Anda a cagar.» […]
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[…] La idea era sencilla. Mientras su marido hablaba de lo que hacía, había hecho o quería hacer, sus palabras tenían un impacto directo en el estado de ánimo de ella, y eran justo estos impactos, sobre todo, cuando eran en positivo, los que nos iban a dar pistas sobre lo que necesitaba para estar mejor. […]
Seguir leyendo «Anda, ¡al sofá! | activando el estado vagal ventral «
[…] Por ejemplo, Julia —siempre se utiliza este nombre en los ejemplos— es muy buena alumna, pero se activa mucho cuando siente que a sus profesores o compañeras no les importa. Según pasa el tiempo, se va observando que sus manos están más y más inquietas, hasta que finalmente suele levantar la mano para hacer alguna pregunta fuera de contexto que descoloca a la clase. […]
Seguir leyendo «Acercarse al alumnado que sufre | ejercicio para docentes «
[…] Ahora, un poco más resabido y mucho más viejo, puedo ver lo que estaba pasando. Me veo a mí mismo desde fuera, y puedo empatizar con las personas que tuvieron el deseo de ayudarme, pero no la formación o la sensibilidad que yo habría necesitado. […]
Seguir leyendo «Conectar con dinosaurios «
[…] —El enfado está muy bien —continué—. Nos saca de la tristeza y nos moviliza para hacer cosas. Es muy útil cuando tenemos que poner límites, exigir justicia o, en definitiva, hacer algo, pero, ¿puedes resolver de alguna manera lo que te está pasando? […]
Seguir leyendo «“Tengo que ser fuerte”: de la tristeza al enfado «
[…] Verdaderos lobos con piel de cordero carentes de empatía que seducen, amedrentan, engañan, trepan, y destrozan a las personas que tienen la desgracia de encontrarse con ellos. Y son precisamente esos perfiles los que tienen verdadero riesgo para las personas vulnerables con quienes trabajamos, especialmente para la infancia. […]
Seguir leyendo «Profesionales narcisistas: la autodefensa para la promoción del buen trato «
[…] Según me han contado, iba toda contenta con el paraguas que le había comprado su Amama, rosa, justo el que a ella le gustaba; y, de repente, una ráfaga de viento huracanado se lo arrebató de las manos, llevándoselo a través de la plaza a toda pastilla. […]
Seguir leyendo «Un paraguas volando «
[…] Cuando cuestionamos los aspectos que tienen que ver con la obra, tenemos la sensación de que estamos tratando con cuestiones de las que se puede hablar, porque no cuestionan el equilibrio imperante; mientras al que cuestionar el marco, solemos tener una sensación de peligro o amenaza que va más allá de lo que parece razonable en ese momento. […]
Seguir leyendo «Atención al marco: revolverse desde dentro»
[…] Puedo equivocarme en la interpretación de los acontecimientos. No estoy ahí, y no veo lo que realmente pasa. Pero de lo que estoy seguro es de que las personas mayores —nosotros incluidos— confiamos muy poco en la capacidad del sistema nervioso de las niñas o niños para satisfacer sus necesidades de manera natural, sin la interferencia de una figura adulta. […]
Seguir leyendo «Confiar en su sistema nervioso: un regalo para las niñas y niños»
[…] Una anciana desconocida apareció en la puerta. Era muy vieja y tenía las ropas raídas. Dijo que estaba de camino, y que no tenía donde dormir; y pidió con mucha educación algo de sopa y un pedazo de pan para retomar fuerzas y continuar su camino. Como para la familia de Amara era muy importante la hospitalidad, le invitaron a entrar y le permitieron pasar la noche con ellos. Eso sí, tenía que dormir en la habitación de Amara, porque no había otro lugar. […]
Seguir leyendo «Las aventuras de Amara Brujita | Capítulo I: una visita inesperada»
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