Cuando La Parca me lleve 

[…] No creo en Dios, ni en que me espere otra vida en el más allá. Por eso esto es tan importante para mí. Me gustaría tenerte cerca, en mi mente seguramente aturdida o confundida, cuando ese punto oscuro se agrande y se acerque hacia mí. […] 

No sé cómo me llegará la muerte.  

A veces, pienso que me gustaría que fuera algo repentino, como un cañonazo o que me aplaste un autobús. Otras veces, creo que preferiría verla venir desde lo lejos para poderme despedir. Especialmente de ti, seleccionando un recuerdo con el que partir.  

No creo en Dios, ni en que me espere otra vida en el más allá. Por eso esto es tan importante para mí. Me gustaría tenerte cerca, en mi mente seguramente aturdida o confundida, cuando ese punto oscuro se agrande y se acerque hacia mí.  

Porque para mí, la muerte es eso. Una nada que se abre paso hacia el propio interior. Así que quiero tenerte presente en mi último recuerdo, justo cuando la memoria empiece a dejar de existir.   

A pesar de todos los errores, de las muchas veces en las que no he sido capaz de tratarte bien, han pasado muchas cosas maravillosas entre nosotros. Tú lo sabes y yo lo sé. Y eso es pare de nuestra historia que nadie, nunca, podrá negarnos. Es el patrimonio más hermoso que podemos tener.  

Es lo más bonito que no me podré llevar.  

Por eso, quiero que mi último recuerdo sea para ti.  

No lo tengo muy claro. Y no sé si me puedo decidir. Pero ando dudando entre las sensaciones que me produces al trepar por mi espalda, tu carita pegada a la mía viendo dibujos animados, la expresión de cuando duermes, la atención que me pones cuando te leo un cuento, tu risa cuando hago como que te como, el peso de tu cuerpito cuando te sientas encima de mí, las carcajadas cuando intentas comerte las gotas de lluvia, el olor de tu cabecita, o los abrazos con los que me pides un consuelo que, a veces, no soy capaz de darte, pero que me hacen sentir tan bien… 

Tienes que saber una cosa:  

Da igual que no puedas estar conmigo.  

Da igual que no me puedas despedir.  

Si tengo la oportunidad evocaré esos recuerdos. Te lo prometo.  

Y, por si acaso, si la muerte se me presenta de repente, como un rayo que me parte, un torrente de rocas que me aplasta, o un disparo certero en el lóbulo prefrontal, que sepas que hoy asumo un compromiso contigo:  

Prometo evocar en mi mente más a menudo estas sensaciones, una, otra y otra vez, cuidándolas para que mi deseo se vaya cumpliendo, aunque sea en otro momento, cuando todavía me quedan fuerzas, ganas y esperanza de vivir.  

Que sepas que te veo ahí.  

Que sepas que te veo así.  

Que sepas que te llevo así.  

Y que sepas que me encantaría marcharme así.  


Y ahora, turno para vosotras y vosotros:  

Si tuvierais que elegir unas sensaciones, unos recuerdos, con los que morir, ¿cuáles serían? 

¿Te apetece compartirlo? 

No olvidemos, nunca, joder, nunca, las maravillas que se esconden ahí.  

Gracias.  


Gorka Saitua | educacion-familiar.com 

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s