Teoría del apego y programas de refuerzo conductual

Evaluar el modelo de apego de niños, niñas y adolescentes podría ser interesante para implementar programas de refuerzo conductual.

Como norma general, soy bastante reacio a utilizar programas de modificación de conducta. Las lectoras y los lectores del blog seguro que podéis aventurar por qué.

Sin embargo, a veces los he utilizado, y no descarto volver a hacerlo. Pero siempre desde el paradigma de una intervención familiar sistémica, que contemple la calidad de las relaciones, la teoría sobre el trauma y la mentalización.

En este sentido, la teoría del apego de Mary Main y colaboradores, puede darnos pistas en relación a qué tipo de estímulos pueden ser reforzantes para los niños y las niñas a quienes se les aplique esta metodología. Pero quizás, también pueda darnos pistas sobre el daño que podría hacerles intervenciones de este tipo.

Me aventuro con hipótesis que desconozco si están comprobadas.

Por ejemplo, un niño o una niña con un apego seguro, probablemente disfrute más con reforzadores de tipo social, dado que, en la relación con sus referentes significativos, puede lograr fácilmente un estado de calma y tranquilidad. Utilizar objetos materiales a modo de premio, podría resultar contraproducente, e incluso un castigo negativo —en términos conductistas: retirar el refuerzo de la fusión relacional— entre otras razones, porque le privaría de oportunidades de regular sus emociones o su comportamiento a través de la forma más sana y eficaz que existe, que es a través de sostener una buena relación consigo mismo y con los demás.

Las cosas podrían ser muy diferentes en caso de un niño o una niña con un apego ansioso-ambivalente. Para él o ella las relaciones con sus referentes significativos, o con otras personas adultas imbuidas de esos sentimientos, son fuente de un estrés muy difícil de gestionar, dado que son peques que tienden a la fusión conflictiva con las personas que tienen el encargo de cuidar. Para estos niños y niñas, un sistema de refuerzo o de economía de fichas puede ser muy útil, porque implica una estructura externa a la que se tienen que supeditar, pero de no cuidarse las formas, pueden sentirlo como un rechazo por parte de las personas a quienes quieren, y activar respuestas defensivas —apagafuegos o bomberos, según el modelo de los sistemas de la familia interna—,para retomar la fusión relacional. Debemos saber que, para las personas adultas que les asisten, esto implicaría un reto extraordinario porque, probablemente, tengan un MOI (modelo operatorio interno), similar, por lo que les resultaría especialmente complicado gestionar la resonancia afectiva que estas acciones desesperadas podrían activar.

Intuyo que, para un niño o una niña con apego evitativo, un sistema de refuerzo puede ser —nótense las comillas— especialmente “eficaz”. A fin de cuentas, son niños violentados rechazados, que han aprendido a defenderse obviando la relación con los demás. Por eso, es muy probable que puedan aceptar muy bien este tipo de propuestas, y seguirlas con brillantez para conseguir su objetivo final, sobre todo, si el refuerzo es de tipo material o experiencial. Sin embargo, aunque puedan resultar muy útiles para controlar su comportamiento, difícilmente atenderán a la causa del mismo, probablemente, una falta de empatía ante la posibilidad de ser rechazados o que les puedan dañar. Es decir, que seguramente nos quedemos en la superficie, sin atender al dolor profundo que hay detrás; por lo que el síntoma quedará desplazado hacia otro elemento que les permita regularse o expresar su malestar.

Finalmente, para los niños y niñas con apego desorganizado, puede implicar mayor sufrimiento y un incremento o ampliación de su sintomatología, porque pueden sentirlo como una escalada lucha de poder. A fin de cuentas, son niños y niñas gravemente vulnerados, que han aprendido a gestionar un mundo que sienten como esencialmente peligroso, a través de diferentes estrategias para mantener el control. Estos niños, niñas —o adolescentes—, difícilmente responderán a este tipo de metodologías, porque probablemente las sientan como un intento de los adultos de controlarles o modificar su conducta —claro—, y sentirán que no son suficientemente buenos, validos, queridos y que, por tanto, en cualquier momento les pueden volver a dañar. No es de extrañar que, también, activen sus bomberos (la complacencia, la víctima, la manipulación, el desapego, la agresión, etc.) para protegerse a sí mismos de las personas que, sienten, les puede dañar.

* Ahora, coged las piedras. Estoy preparado.

Dicho esto, me sigue sorprendiendo la facilidad con la que muchas y muchos de mis compañeros y compañeras tiran de este tipo de recursos en el contexto de la intervención educativa familiar o, si me apuras, en el contexto residencial.

¿Qué pensáis?

Gracias por opinar.

Referencias:

BARUDY, J. y DANTAGNAN, M. (2009). Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia. Barcelona: Gedisa

CRITTENDEN, P.M. (2002). Nuevas implicaciones clínicas de la teoría del apego. Valencia: Promolibro

GONZALO MARRODAN, J.L. (2015). Vincúlate: relaciones reparadoras del vínculo en niños adoptados y acogidos. Bilbao: Descleé de Brouwer

GONZALO MARRODAN, J.L. y PÉREZ MUGA, O. Todos los niños vienen con un pan debajo del brazo. Bilbao: Descleé de Brouwer

HUGHES, D. A. (2019). Construir los vínculos del apego. Cómo despertar el amor en niños profundamente traumatizados. Eleftheria: Barcelona

SCHWARTZ, R.C. (2015). Introducción al modelo de los sistemas de la familia interna. Barcelona: Eleftheria

WALLIN, D. (2012). El apego en psicoterapia. Bilbao: Descleé de Brouwer

En este blog «caminamos a hombros de gigantes». La mayor parte de las ideas expuestas se basan en nuestra bibliografía de referencia.

Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

 

2 comentarios en “Teoría del apego y programas de refuerzo conductual

  1. Mary Sol

    Mi experiencia es que lo habitual es usar el sistema cognitivo-conductual en todos los sistemas públicos y privados porque, a priori es el que está demostrado científicamente.
    Mi experiencia es también que a los seres humanos le hiere en su dignidad que se los trate como al perro de Paulov… de ahí el rechazo generalizado a las intervenciones sociales comunes.
    Tu reflexión me parece básica y esencial… y al mismo tiempo, tengo que reconocer que a mí me ha llevado todo un proceso personal y profesional llegar a estas mismas reflexiones.
    Como siempre, gracias por tus aportaciones!!!

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    1. Gracias, compañera. Es verdad, la metodología cognitivo-conductual está muy validada empíricamente y, por ello, no seré yo quien le reste valor. De hecho, práctico con ella. Sin embargo, entiendo que las condiciones relacionales de los sistemas familiares son demasiado complejas para aislar variables e hipótesis como si estuviéramos en condiciones de laboratorio. Es necesario trascender las metodologías de este tipo incorporando elementos más humanos y holísticos. Gracias.

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