El machismo como síntoma de disfunción familiar

El machismo es un ilícito ejercicio del poder de hombres sobre mujeres, pero también una herida intergeneracional.

El machismo es una ideología y una forma de someter a las mujeres a través del ejercicio del poder patriarcal.

Pero también [además] puede verse como un SÍNTOMA que cumple una función en un sistema familiar.

En nuestro trabajo, a menudo nos tenemos que enfrentar con personas que tienen actitudes profundamente machistas. Estas actitudes generan en nosotros actitudes [sutiles o no] de RECHAZO, que nos impiden acercarnos con una actitud comprensiva a los casos. Y, como sabéis, si nuestra actitud profesional nos aleja de las personas, es muy difícil trabajar con su intimidad.

Recientemente me ha pasado eso. Me han derivado un caso en el que me describen al “señoro” como muy autoritarioy machista, y se ha activado en mí una rabia, una desgana y una gran hostilidad hacia una persona a quien no conozco.

Por eso, en mi equipo dedicamos parte de la reunión de supervisión para hablar sobre ello.

Resulta que Manolo —así le llamaremos— es el segundo de 4 hermanos. Los tres primeros hombres y la última mujer. Es hijo de una familia tradicional, compuesta por un padre a quien se define como muy autoritario, y a veces violento; y una madre muy sacrificada, ama de casa, que ha luchado toda su vida para salir adelante, sola y con 4 criaturas a su cargo.

Genograma_Machismo

El mayor de los hermanos, Roberto —que, como siempre, es un nombre ficticio—, asumió desde el principio, como es natural, el rol del hermano responsable. En él se apoyó su madre, cansada y sola, para ejercer la crianza del resto de sus hijos, situándole en una posición privilegiada y comprometida. Privilegiada, porque era mirado como el salvador, gracias al cual, su madre no caía en el abismo; y comprometida, porque tenía que ejercer como padre del resto de hermanos con quienes, como resulta evidente, no aceptaban de buen grado su autoridad, sobre todo, el siguiente: Manolo.

El tercero de los chicos, tuvo también un papel muy claro: el niño, el divertido, el granuja entrañable. Que con sus ocurrencias, sus travesuras, y su sentido del humor servía de válvula para regular la tensión de todo el sistema. Especialmente, en los momentos en los que el padre, Rodrigo, llegaba de mal humor a casa, y exigía sometimiento pleno a su voluntad, sin tener en cuenta el día que habían podido pasar ni su mujer, ni ninguno de sus hijos.

Por último, la pequeña de las hermanas—a quien llamaremos llamaremos Begoña—, jugó siempre el papel de la persona débil y enfermiza a quien hay que cuidar. Así disfrutaba tanto de la atención y los cuidados de su madre, como de una actitud más relajada por parte de su padre, quien se mostraba más comprensivo y menos exigente con ella.

Visto todo ello, pensemos en lo que podía pasar en aquella casa, años atrás, cuando este padre, autoritario, machista y malhumorado, llegaba después del trabajo.

Estoy seguro de que el sonido de la llave en la cerradura hiperactivaba a toda la familia. Imagino que les recorrería a todos por el cuerpo un latigazo que les ponía hipervigilantes para lo que pudiera pasar. Eso ya de por sí, limitaba los recursos de los que que cada uno de ellos disfrutaba. Ya sabéis, la tensión nos empuja al caos o la rigidez, e invariablemente merma nuestra forma de pensar, atender, memorizar y ponernos en el lugar de los demás, activando las soluciones que están codificadas a nivel del cuerpo.

Hablamos de “circuito corto del miedo” cuando el estímulo activa la amígdala y se produce una respuesta rápida, protectora, que prepara el cuerpo para la lucha, la huída o para quedarse paralizado, sin que nuestra parte consciente o nuestra voluntad puedan influir demasiado al respecto.

La aparición de un padre agresivo, impulsivo y autoritario es aterradora. Y provoca que, cada uno de los hermanos activaran estrategias desesperadas para evadir su sobreexigencia y hostilidad; recursos que, seguro, están en consonancia con los roles que juegan en la familia.

En el primero de los hermanos activa la responsabilidad, y la fusión con la madre. Esto evita o minimiza las agresiones de su padre, dado que tiene pocas cosas que echarle en cara y, en caso de hacerlo, puede recurrir a su madre, quien le ampara y le protege activando el victimismo como mujer sacrificante.

El tercero, activa la infantilización y el sentido del humor. Sigue jugando aunque no tenga ganas. Se hace el tonto, el inocente. Así desvía la atención de su padre, que le percibe como inofensivo y carente de responsabilidad o culpa.

La cuarta, la niña pequeña, sale diciendo que le duele algo, vomita, y se envuelve en mantas diciendo que está muy malita. Esto provoca que su padre al mirarla sienta algo más de calma y un cierto deseo de atenderla, permitiendo que su madre se refugie con ella en una habitación tratando de evitarle el dolor que siente.

Pero nuestro Manolo, como segundo de los hermanos, lo tiene mucho más complicado. Siente que todos sus hermanos han asumido un rol que les permite calmar a su padre y refugiarse con su madre. Y esto le lleva a sentirse de alguna manera excluido. Al verse fuera de ese entorno protector, y al estar asustado, mete mucho la pata, como todas las personas que sienten miedo. Y esas meteduras de pata son lo que provoca más agresividad en su padre, que lo paga con él zapatilla y cinturón en mano.

Para el resto de la familia, madre, hermano, hermano y hermana, el hecho de que la agresividad de su padre se centre en Manolo, se percibe como un alivio. Saben que su padre es injusto con él, pero les aterroriza ser blanco de su odio. Así que, tácitamente, dan la razón al padre maltratador, y así vuelven a excluir a Manolo.

Manolo, desesperado y cargado de rabia hacia su padre, hacia su madre, y hacia el resto de los hermanos, activa entonces una solución para preservar un mínimo de seguridad y salud mental. Se identifica con su padre, y se convierte progresívamente en un maltratador, misógino y machista. Así siente que calma su ira, que es más fuerte que el resto y puede con todo.

Pero esa identificación desesperada no sólo le permite calmar al padre, sino también es una excusa para expresar su ira hacia una madre por quien se siente abandonado y que, para más narices, le expone reiterada y [el siente que] conscientemente a la violencia del padre. Así que le agrede. No físicamente, pero si con su actitud y su palabra, ignorándola, descalificándola e ironizando sobre cualquiera de las cosas que hace.

Con el tiempo, esto le enfrenta a su madre y hermanos, lo cual, sólo viene a ratificar su misoginia y el desprecio que siente por las mujeres. Pero con el tiempo, le ayuda a ser visto y validado por un padre en conflicto con su mujer e hijos, que ve en él el único aliado que le apoya.

Es una buena solución para Manolo, el niño herido. Porque estando donde estaba, con un cerebro inmaduro y asustado ¿qué otra cosa podía haber hecho?

Habiéndose criado en este contexto relacional, Manolo queda marcado para siempre. Su cuerpo recuerda el miedo, y la solución al mismo: activar la violencia y el odio hacia las mujeres, convertirse en uno de los malos para sentirse mirado y evitar las agresiones de otros hombres. Él piensa que es un adulto racional y con valores, pero en su interior manda un niño asustado que se sigue protegiendo. Que busca paz, seguridad y reconocimiento.

Por cosas como ésta algunas personas (hombres y mujeres) son tan reticentes hacia el feminismo.

Ahora ya no siento tanto rechazo hacia él. Puedo comprenderle y empatizar con lo que ha pasado. Puedo acercarme sin odio ni miedo, y acompañarle para cuidar la herida que hoy en día todavía le sigue atormentando.

Pero ¿qué actitud debería yo mostrar durante este acercamiento? ¿me ayudáis? ¡Gracias compañeras/os!


* Nota: en este artículo sólo formulamos las primeras hipótesis para una valoración comprensiva, que tendremos que ir confirmando y, en su caso, refutando con la información que vayamos incorporando gracias a la intervención familiar. Por supuesto, no todo el machismo se explica así, ésta es sólo una aproximación al fenómeno, tal y como se puede manifestar en un caso en concreto.


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

 

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