Redirigir con conexión emocional (técnica y experimento)

¿Existe alguna forma eficaz de enfocar el castigo? Si esto es castigar, sí. 

* Para niños y niñas de más de 6 años. 

La mayor parte de las veces los niños no se portan mal porque así lo hayan decidido, sino porque han sido presa de emociones que no han podido controlar.

RETO ¡Atención! Explica en los comentarios una situación en la que tu hijo se haya portado mal cuando estaba tranquilo y contaba con toda su capacidad para pensar y empatizar

Por eso es inútil castigarles, porque así se estimulan sus sentimientos de rabia, vergüenza, impotencia, culpa, etc. Es como azuzar a su cerebro inferior (reptiliano) para que saque toda su mala leche y tome el control.

El cerebro inferior es el que provoca la respuesta de “lucha o huída”, un estado emocional de gran activación fisiológica que anula nuestra capacidad para atender, pensar, memorizar y ponernos en el lugar de los demás

No obstante, en ocasiones es importante fijar un límite a su comportamiento. Porque hay normas que no se pueden transgredir. Por ejemplo, por muy enfadado que estés, no puedes pegar a los demás. Y el mensaje debe quedar claro, y tener suficiente intensidad.

Lo que ocurre es que muchas personas dan por hecho que ese objetivo sólo se puede conseguir a través del castigo. Y ejercen mucha presión para que otros padres y madres corrijan así a sus hijos/as, bajo la amenaza tácita de considerarlos consentidores o negligentes.

No hay mayor error en las discusiones sobre crianza o educación familiar, que sobreentender que las soluciones válidas para mí, son válidas para los demás

Si eres del todo sincero contigo mismo/a, y te preguntas por qué has castigado a tu hijo/a, llegarás a respuestas como estas:

  • “Quería que supiese que aquí mando yo”.
  • “Me estaban mirando otros padres y me sentía avergonzado/a de perder así el control”.
  • “Tenía que expresar mi enfado y mi malestar”.
  • Etc.

Es decir, que estabas atendiendo a tus propios intereses y necesidades, más que a los de tu hijo/a. Y eso no pasa desapercibido.

Pero si lo piensas calmadamente, y con cierta distancia emocional, lo que de verdad deseas es que tu hijo disfrute de hacer las cosas bien y que, en caso de equivocarse, sea capaz de corregir su comportamiento, poniéndose en la piel de los demás. Y crear las condiciones para que no se vuelva a equivocar.

¿Pero cómo crear una experiencia así?

Es complicado. No nos vamos a engañar. Y si somos del todo sinceros, es difícil hacerlo del todo bien, pero nos podemos acercar.

Puedes hacerlo así:

Premios_Castigos_y_Apego

PASO 1. Haces mal. Explica a tu hijo/a de la manera más concreta posible en qué se ha equivocado. Pero no le des una respuesta inmediata. Dile que quieres ser justo con él/ella y que por eso necesitas tiempo para pensar.

Por ejemplo, dile “no me ha gustado que pegues a tu hermana” mejor que “te has portado mal”

Si existe un tiempo entre la conducta que se desea corregir y el castigo, le estarás dando un tiempo precioso para que pueda volver a la calma y pensar

Muchos padres y madres entienden que para que una corrección funcione tiene que ser inmediata. Nada más lejos de la realidad

PASO 2. Piensa. Es posible que lo que haya hecho tu hijo te haya afectado, por lo que tú también necesitas tu tiempo para volver a la tranquilidad. Puedes pedir ayuda a tu pareja (si la tienes), así será más fácil decidir y daréis coherencia y seriedad a vuestra respuesta. Si estás tranquilo/a, puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo me he sentido? ¿Qué me pide el cuerpo hacer?
  • ¿Es eso lo que necesita mi hijo/a?
  • ¿Qué emoción o necesidad le ha llevado a actuar así?
  • ¿Cómo se ha sentido al hacer eso? ¿Cómo se encuentra ahora?
  • ¿Qué necesita para sentirse mejor?
  • Y sabiendo todo eso ¿Qué me gustaría transmitirle o enseñarle?

Corregir es enseñar. Así que procura que el cerebro de tu hijo/a esté abierto para aprender. Para ello es necesaria la conexión emocional

PASO 3. El Castigo. Es decir, imponer una consecuencia desagradable. Pero no cualquier cosa. Tu intención no es que se sienta mal, sino que repare el daño que haya podido hacer. Así que busca el momento adecuado y

  • Trata de conectar con tu hijo. Demuéstrale que no estás enfadado y que entiendes cómo se debe sentir.
  • Dile cómo e sentiste tú con lo que pasó. Pero desde la más absoluta sinceridad, sin chantaje emocional.
  • Transmítele que confías en que quiere hacer las cosas bien.
  • Y dile que le vas a pedir que repare el daño que ha hecho.
  • Es interesante que le des opciones, así tendrá la sensación de control y de elige hacer las cosas bien. Dale tiempo para elegir.
Por ejemplo: “Yo creo que para que tu hermana se sienta bien contigo puedes hacerle un dibujo, compararle unos cromos con el dinero de la hucha, o ayudarme a leer el cuento de esta noche ¿qué prefieres? Hagas lo que hagas dile que sientes haberle pegado, para que lo pueda entender”

PASO 4. Haz que disfrute de reparar el daño. Para ello, tu compañía será esencial. Así que explícale que si le cuesta hacerlo sólo puede recurrir a ti. Los niños/as están “programados” para colaborar. El hecho de sentir tu cercanía y tu apoyo será una motivación especial. Cuando haya terminado, agradécele su esfuerzo, y disfrutad de un rato juntos para que sienta que vuestra relación vuelve a estar bien. Si tienes oportunidad, pregúntale qué quiere hacer para que lo que ha pasado no vuelva a pasar. Y no le des la respuesta. Cuanto más piense, mucho mejor.

Si consigues mantener la conexión con tu hijo/a durante el proceso, le estarás regalando una experiencia de aprendizaje que difícilmente podrá olvidar

Por supuesto, no pretendemos que cumplas todas estas instrucciones. Es imposible. Quédate con los 4 pasos y su significado. Y piensa que esto es un ideal que marca un camino para poder avanzar.


¿Qué te parecen estas ideas? Puedes dejar este esquema en la nevera, para así poderlo recordar ¿Los has puesto en práctica? ¿Cómo ha ido? ¿rescatas alguna idea que te resulte fundamental? Si es así, déjanos tus reflexiones, nos motivan a mejorar.


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

 

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