Conoce su mundo y motívale para que te hable sobre su día

Dedos

Aprende estrategias fáciles y sencillas para que la pregunta “¿qué tal en el cole?” tenga una respuesta lo más rica e interesante posible.

“Joane nos escribe pidiéndonos algunos trucos para saber cómo ha ido el día de su hija Laura. Laura lleva varios días algo triste, sobre todo por las mañanas, cuando se prepara para ir al colegio. Le cuesta mucho levantarse de la cama y a veces se ha quejado de algunos dolores que no parecen tener explicación médica. Cuando vuelve de clase, parece encontrarse mejor, pero cuando su madre le pregunta, se niega a hablar sobre cómo le ha ido el día. Para Joane, es evidente que algo le está pasando a su hija en el colegio. Quiere ayudarle, pero cada vez que intenta hablar con ella se encuentra golpeando un muro de cemento. Tiene además miedo de que su insistencia provoque el rechazo de su hija, y esta se cierre definitivamente a compartir sus experiencias con ella ¿qué puede hacer?”

Imaginamos que Joane lo está pasando bastante mal. No sólo intuye que algo le está haciendo sufrir a su hija Laura, sino que además, se siente impotente cuando intenta ayudarla. Además, demuestra mucha sensibilidad y sentido común cuando nos expone el miedo a que su insistencia pueda repercutir negativamente en la relación con su hija, al sentirse ésta abrumada por la necesidad de su madre de saber qué es lo que realmente le está ocurriendo.

No son pocas ocasiones en las que los adultos nos sentimos sobrepasados por el sufrimiento de los niños y niñas. A veces, los percibimos tan indefensos que necesitamos hacer algo urgentemente por aliviar su dolor. En otras ocasiones, sentimos temor a que nos revelen los sucesos que les han hecho enfadar o entristecer, porque creemos que pueden sobrepasar nuestra capacidad para dar una respuesta adecuada. Otras veces, anticipamos consecuencias catastróficas en la vida de los niños y niñas, que les marquen de por vida. En definitiva, son a menudo demasiadas las razones para temer enfrentar el problema, y no siempre se trata de fantasmas que sólo habiten nuestra mente: muchas veces estos miedos pueden estar al menos en parte justificados.

Intentemos, no obstante, dar una respuesta que pueda resultar útil a Joane. En primer lugar, nos gustaría aliviar un poco sus temores diciéndole que los traumas que atormentan a los niños y que realmente tienen repercusión en su calidad de vida y en su futuro, no tienen tanto que ver con los sucesos concretos que puedan vivir, sino con la calidad de las relaciones de las que han podido disfrutar en su infancia temprana, o en el momento del suceso que les haya podido hacer daño.

Por ejemplo, existen niños y niñas para los cuales ser blanco de las risas de sus compañeros durante un día puede rememorarse durante prácticamente toda su vida, desatando reacciones viscerales de angustia ante la desaprobación del público; mientras que otros y otras son víctimas de un severo bulling continuado, y logran salir adelante, sintiendo por supuesto un gran dolor, pero sin padecer consecuencias graves para su felicidad personal y su desarrollo. ¿A qué se debe?

La palabra clave es seguridad. Seguridad es la sensación íntima que una persona tiene de que se puede afrontar con éxito un problema, y salir bien parado. La seguridad es una cualidad que depende sobre todo del contacto con las personas, personas que puedan servirnos de refugio cuando las cosas salen mal, y necesitamos un entorno confortable al que regresar para reponer las fuerzas, sin miedo a resultar dañados.

CONSEJOS PRÁCTICOS

Exponemos finalmente para Joane algunos consejos que pueden ayudarle a transmitir a su hija esa seguridad que ahora parece que necesita:

  • Lo primero es que, tal y como ella misma ha apuntado, permita que sea la niña quien decida dónde y cuándo quiere contar las cosas que le hacen daño. La seguridad de casa no se puede comprometer porque nuestras propias ansiedades lleven a evocar el problema en momentos inadecuados.
  • Es recomendable que existan rutinas que permitan a la niña predecir cuándo puede hablar con su madre o con su padre sobre los temas que le preocupan. Un buen momento es antes de dormir, durante la intimidad que precede a contar un cuento.
  • Es importante hacer saber a Laura que se captan y se da importancia a las señales de sufrimiento que pueda emitir, nombrando las emociones que ella no sabe o no se atreve a nombrar. “Se te han humedecido los ojos, pareces triste” o “noto que pisas fuerte al andar, imagino que algo te ha enfadado hoy”; son buenas formas de legitimar lo que la niña puede sentir, y de hacerla confiar en que lo que le ha ocurrido es importante.
  • Es buena idea también desplazar el foco del problema, desde “lo que le ha podido pasar” a “cómo está afectando eso a nuestra relación ahora”. Nos explicamos. Cuando un niño o una niña necesita sentirse protegido, no sólo necesita sentirse seguro ante el problema que más le pueda acongojar, sino que necesita sentirse fuerte ante los problemas “en general”. Con ello queremos decir que si estamos más disponibles para acompañarle en las pequeñas dificultades que le proporciona la vida, como durante una rabieta, o un enfado con su hermano o hermana, más probable es que confíe en nosotros para que le ayudemos con sus grandes retos o dificultades.
  • No olvidemos, además, que sus problemas son muy importantes, aunque para nosotros sean tonterías o cosas de niños. Ella los vive con una gran carga emotiva, y seguro que tiene sus razones para ello. Dar importancia a sus experiencias infantiles, y escucharle sin emitir juicios de valor, es la mejor manera de sembrar una tierra en la que puedan germinar seguridad y confianza.
  • Parecen cosas diferentes, pero también recomendaríamos a Joane que esté ahora más pendiente de reconocer los avances y logros de su hija. Cada vez que Laura sienta la aprobación o el orgullo que pueda sentir su madre, más dispuesta estará a entablar una conversación íntima con ella que les permita a ambas explorar sus capacidades, anhelos, deseos y preocupaciones.
  • Finalmente, en caso de que su hija se anime a contarle qué es lo que le ocurre, es muy importante que no precipitemos nuestra respuesta. A pesar de resultar muy difícil, es esencial que Joane se acerque a su hija más desde la curiosidad, que desde la necesidad de solucionar el problema. Para ello, le recomendamos que le haga muchas preguntas, y que estas preguntas tengan tanto que ver con lo que ha ocurrido (¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién? ¿Por qué crees que pasó?) como con lo que ella ha sentido (¿Cómo te sentiste entonces? ¿Qué pensaste cuando ocurrió? ¿Qué es lo que más se te ha quedado grabado? ¿Qué es lo que más te asusta ahora?). Es importante aceptar que durante un sermón hay muchas posibilidades de que Laura desconecte, o de que nosotros podamos meter la pata, mientras que con las preguntas la niña se sentirá seguro aprobada, validada, y con más confianza para afrontar su problema.

ACTIVIDADES EN FAMILIA

Recordamos a Joane que puede consultar nuestra sección “Sala de Juegos” para encontrar algunas actividades que pueden ayudarla a poner en práctica nuestros consejos. Le recomendamos las siguientes:

  • Palillos chinos.
  • Puzzle del día.
  • Mando a distancia de la mente.
  • Discoteca en casa.

¿Qué os ha parecido este artículo? ¿Os ha resultado útil? Recordar que nos motiva mucho que le deis a “me gusta”, y recibir vuestros comentarios. No perdáis la oportunidad!

Gracias Joana por escribirnos, y por compartir con nosotros tus preocupaciones. Esperamos que el post te haya ayudado. No obstante, recuerda que estamos dispuestos a ofrecerte un trato más personalizado en nuestras dependencias.

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Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com
Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

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