[…] Sintió una brisa de aire en la cara, y un tejón se ocultó en su madriguera. Una oscuridad pesada ocultó el bosque, y todas las hojas cayeron. […]
Seguir leyendo «La Esfinge»
[…] Sintió una brisa de aire en la cara, y un tejón se ocultó en su madriguera. Una oscuridad pesada ocultó el bosque, y todas las hojas cayeron. […]
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[…] El problema de la proyección es que es insensible a los argumentos. Por mucho que expliquemos a una persona lo que está pasando y las dificultades en que se está metiendo, difícilmente entrará en razón, porque se está protegiendo de amenazas formidables. […]
Seguir leyendo «Te lo comes tú para que yo pueda sobrevivir: proyección y vergüenza de base «
[…] Todos venimos de otra vida. De una vida sin recuerdos, ni historias. Una vida que todavía nos afecta, para lo bueno y lo malo, porque constituye el núcleo de lo que somos, desde muy dentro. […]
Seguir leyendo «La gata salvaje | metáfora de una vida sin palabras «
[…] se trata de un traje que se les impone, y que ellas y ellos no han elegido; y que es algo que tiene más que ver con nosotras y nosotros, que con lo que son o pueden ser ellas y ellos. […]
Seguir leyendo «Envenenar un abrazo»
«Pégame, pero no me hagas sufrir más.» Es el lamento de tantas y tantos niños ignorados, que no saben por donde salir.
Seguir leyendo «El precio de ignorar a la infancia»
Un anécdota sobre el impacto del adultocentrismo en los miedos infantiles.
Podemos pensar a las y los OFENDIDOS, no como rasgos, sino como PARTES PROTECTORAS que invitan a modelos de relación envenenados.
Dos amigos caminan por la calle. Al doblar una esquina, se encuentran a un hombre sentado en el suelo, pidiendo dinero.
El primero busca en su bolsillo, saca una moneda de 2 euros y la deja en el recipiente que sostiene con sus manos.
El segundo hace lo mismo, y saca un billete de 100 euros.
Su amigo le mira extrañado. Y entonces, entrega el billete al mendigo.
Cuando ambos se alejan lo suficiente, éste guiña un ojo y dice: «era falso.» Refiriéndose al billete.
Sin leer llo que han escrito las compañeras/os, trata de explicar qué le ha llevado al segundo hombre a hacer eso.
Y déjanos tu respuesta en los comentarios.
Luego hablamos 😉
Autor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com
Os cuento cómo mi experiencia en un bar gay me ayudó a sentir más íntimamente el sufrimiento que padecen las mujeres. No es lo que parece… ¿o sí?
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