[…] —Cuida de ella, cultiva vuestra relación y, sobre todo, observa —dijo el anciano con voz firme, y se marchó a podar un manzano, con unas tijeras gigantescas, dejando un silencio conmovedor entre ellos. […]
[…] Pero este “esforzarse a tope”, choca con los recursos asociados a la mentalización. En ausencia de otro relato, se sobreentiende que dejar fluir a las emociones (miedo, rabia, etc.) o promover la individualidad de las niñas, niños o adolescentes, es un factor de riesgo que les expone a un riesgo vital: la extinción. Porque lo que hay que priorizar es el éxito, el dinero, es decir, la supervivencia. […]
[…] El trauma es, prioritariamente, una fragmentación en la relación con una o uno mismo, al percibirse partes que emergen sin control y que actúan de manera tan desesperada que devuelven la sensación de que no están, ni podrán estar jamás, bajo control. […]
[…] Sin embargo, me encuentro todos los días con profesionales que afirman —sin tapujos— conocer la realidad de las personas a las que atienden y que, en consecuencia, se sienten muy seguros a la hora de tomar decisiones, sin contar con el criterio de las personas implicadas. Se yerguen como dioses frente a personas que sufren y, a menudo, están rodeados de estresores en contextos desfavorables, sentando cátedra sobre cómo deben ser las cosas en función de la teoría de la mente y de las relaciones que tienen. […]
[…] Pensad, por un momento, en su experiencia. Son pequeños a los que se les pide que entretengan a los adultos y, en el peor de los casos, que se hagan cargo del estado mental (ansioso, depresivo, etc.) de sus mayores. Y cuando a una niña o un niño se le impone una única misión, gran parte de la valoración de su persona pasa por cumplir o no ese mandato. […]
Charlamos «Entre Amigas» sobre el papel que tiene la curiosidad en la regulación emocional y en los procesos de intervención educativa familiar. ¡Espero que os guste!
Para profundizar en los temas de los que hemos hablado:
BARUDY, J. y DANTAGNAN, M. (2009). Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia. Barcelona: Gedisa
BATEMAN, A. y FONAGY, P. (2016). Tratamiento basado en la mentalización para los trastornos de la personalidad. Bilbao: Deslee de Brouwer
DANA, D. (2019). La teoría polivagal en terapia. Cómo unirse al ritmo de la regulación. Barcelona: Eleftheria
DANGERFIELD, M. (2017). Aportaciones del tratamiento basado en la mentalización para adolescentes que han sufrido adversidades en la infancia. Cuadernos de psiquiatría y psicoterapia del niño y del adolescente. SEPIPNA, nº 63.
GONZÁLEZ, A. (2020). Lo bueno de tener un mal día. Cómo cuidar de nuestras emociones para estar mejor. Barcelona: Planeta
PITILLAS, C. (2021). El daño que se hereda. Comprender y abordar la transmisión intergeneracional del trauma. Bilbao: Descelee de Brouwer
Que esto no es una tecla mágica que lo resuelve todo… ya te lo digo yo.
Pero, a veces, resulta útil tener RECURSOS SENCILOS y PRÁCTICOS para distingir si lo que sentimos en la relación con nuestras hijas o hijos es fiable o no. Porque, a menudo, los EPISODIOS IRRESUELTOS de nuestro pasado irrumpen anulando nuestros recursos y activando RESPUESTAS PROTECTORAS que les confundan, les generen inseguridad o, en el peor de los casos, lleguen a alternar la relación que tienen consigo mismos, al imponerles nuestra propia realidad (“alien self”).
Vamos, que nos ayuden a poner un freno, si se puede; o a mirarnos lo que nos toca, y propiciar una reparación.
¿Tengo una respuesta mentalizadora?¿A qué es debido?
Basado en:
BATEMAN, A. y FONAGY, P. (2016). Tratamiento basado en la mentalización para los trastornos de la personalidad. Bilbao: Deslee de Brouwer
DANGERFIELD, M. (2017). Aportaciones del tratamiento basado en la mentalización para adolescentes que han sufrido adversidades en la infancia. Cuadernos de psiquiatría y psicoterapia del niño y del adolescente. SEPIPNA, nº 63.
PITILLAS, C. (2021). El daño que se hereda. Comprender y abordar la transmisión intergeneracional del trauma. Bilbao: Descelee de Brouwer
[…] Su hijo, de 4 años, había pegado un manotazo a su abuela. Y, cuando le habían dicho que pidiera perdón, se había negado reiteradamente diciendo que no, que no lo sentía en absoluto. […]
[…] Recuerdo un día en el que me pillaron largándome por la calle. Escuché “mira, el cabrón se está yendo”, me hice el loco, me pusieron la zancadilla, me tiraron al suelo y me hicieron una melé tirándose como gorilas todos encima. […]
[…] Esto es justo lo que pasa cuando actuamos “desde el rojo”: no podemos prestar atención a nuestro cuidado, y sólo confiamos en soluciones que tengan que ver con un cambio en la realidad externa. […]
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