Aitas «enfadaos»

—Ay, se me olvidaba. Te tengo que contar lo mejor de hoy.

Su cara se había iluminado.

—Sí, Ama, quiero que cuentes ese cuento —continuó mi hija.

—Es que estábamos jugando a los ríos y no sabes lo que me ha dicho…

“Los ríos” es un juego en el que imaginamos que las baldosas de diferente color son agujeros o torrentes de agua plagados de peligros, por lo que hay que saltarlos.

—La cosa es que saltamos el primero, y Amara me dijo: «¡cuidado, ama, que hay pinchos!».

Yo escuchaba con atención.

—Y luego me dijo: «¡cuidado, que aquí hay pirañas piratas!»; más tarde fuego y caca…

¿Dónde íbamos a llegar?

—Pero luego me suelta la tía, tirándome del brazo: «¡cuidado! ¡¡cuidado!! ¡¡que éste es el peor de todos!!»

—¿Y qué tenía? —pregunté, con inocencia, pensando en qué sería peor que la mierda.

—Aitas “enfadaos”

—interrumpió la cría. Pues nada, que eso, tú sígueme para consejos sobre educación 🙄


Gorka Saitua | educacion-familiar.com

Héroe solitario

[…] Me resultaba especialmente doloroso que Amara no quisiera pasar tiempo a solas conmigo. Si le proponía dar una vuelta por la calle o ir al parque, me respondía siempre “no, con Ama”, y si Ama no quería o no podía acompañarnos, me tenía que comer un cristo de la pera y, lo que es peor, a la niña triste y refunfuñando hasta la vuelta a casa. […] 

Seguir leyendo «Héroe solitario»

Confiar en su sistema nervioso: un regalo para las niñas y niños

[…] Puedo equivocarme en la interpretación de los acontecimientos. No estoy ahí, y no veo lo que realmente pasa. Pero de lo que estoy seguro es de que las personas mayores —nosotros incluidos— confiamos muy poco en la capacidad del sistema nervioso de las niñas o niños para satisfacer sus necesidades de manera natural, sin la interferencia de una figura adulta. […]

Seguir leyendo «Confiar en su sistema nervioso: un regalo para las niñas y niños»

Un pinchazo de rencor

[…] En ese momento, justo en ese momento, sentí el primer atisbo de compasión hacia ella y, en consecuencia, ganas de acercarme, reparar y acompañar esa tristeza que no hablaba de mí, sino de una niña sobrepasada por los retos —sin duda, abrumadores— de una vida que estaba por cambiar: el inicio de cole, nuevas rutinas, nuevos amigos, nuevas obligaciones y Aita y Ama mucho menos disponibles de lo que, hasta ahora, han podido estar. […] 

Seguir leyendo «Un pinchazo de rencor»

Huye de quien te promete cambiar a tu hijo

[…] Observo en el sector cierta tendencia perversa a amoldarse a la demanda que formulan muchas madres y padres, que —con la mejor de sus intenciones— quieren que su hija o su hijo sea el más alto, el más guapo, el más popular, el más inteligente o el que se lleva el premio a final de curso. […] 

Seguir leyendo «Huye de quien te promete cambiar a tu hijo»