[…] No recuerdo muy bien por dónde continuó la conversación. Pero sí sé, de buen grado, el orgullo que me hizo sentir. Hostia, por fin, mecagoentó, era visible a los demás. […]
Seguir leyendo «Hay un traumita abajo, en el bar… ¡¡Bob Esponja!!»
[…] No recuerdo muy bien por dónde continuó la conversación. Pero sí sé, de buen grado, el orgullo que me hizo sentir. Hostia, por fin, mecagoentó, era visible a los demás. […]
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[…] «¿En serio, colega?», pensé. «No has usado chupete en tu vida, ¿y lo quieres empezar a usar ahora, con 3 años medio? Anda a cagar.» […]
Seguir leyendo «¡Quiero un chupete!: sobre la necesidad del objeto transicional «
[…] La idea era sencilla. Mientras su marido hablaba de lo que hacía, había hecho o quería hacer, sus palabras tenían un impacto directo en el estado de ánimo de ella, y eran justo estos impactos, sobre todo, cuando eran en positivo, los que nos iban a dar pistas sobre lo que necesitaba para estar mejor. […]
Seguir leyendo «Anda, ¡al sofá! | activando el estado vagal ventral «
[…] Ahora, un poco más resabido y mucho más viejo, puedo ver lo que estaba pasando. Me veo a mí mismo desde fuera, y puedo empatizar con las personas que tuvieron el deseo de ayudarme, pero no la formación o la sensibilidad que yo habría necesitado. […]
Seguir leyendo «Conectar con dinosaurios «
[…] —El enfado está muy bien —continué—. Nos saca de la tristeza y nos moviliza para hacer cosas. Es muy útil cuando tenemos que poner límites, exigir justicia o, en definitiva, hacer algo, pero, ¿puedes resolver de alguna manera lo que te está pasando? […]
Seguir leyendo «“Tengo que ser fuerte”: de la tristeza al enfado «
[…] Según me han contado, iba toda contenta con el paraguas que le había comprado su Amama, rosa, justo el que a ella le gustaba; y, de repente, una ráfaga de viento huracanado se lo arrebató de las manos, llevándoselo a través de la plaza a toda pastilla. […]
Seguir leyendo «Un paraguas volando «
[…] Puedo equivocarme en la interpretación de los acontecimientos. No estoy ahí, y no veo lo que realmente pasa. Pero de lo que estoy seguro es de que las personas mayores —nosotros incluidos— confiamos muy poco en la capacidad del sistema nervioso de las niñas o niños para satisfacer sus necesidades de manera natural, sin la interferencia de una figura adulta. […]
Seguir leyendo «Confiar en su sistema nervioso: un regalo para las niñas y niños»
[…] Una anciana desconocida apareció en la puerta. Era muy vieja y tenía las ropas raídas. Dijo que estaba de camino, y que no tenía donde dormir; y pidió con mucha educación algo de sopa y un pedazo de pan para retomar fuerzas y continuar su camino. Como para la familia de Amara era muy importante la hospitalidad, le invitaron a entrar y le permitieron pasar la noche con ellos. Eso sí, tenía que dormir en la habitación de Amara, porque no había otro lugar. […]
Seguir leyendo «Las aventuras de Amara Brujita | Capítulo I: una visita inesperada»
[…] A veces, se nos olvida lo complicado que es desandar las emociones hasta poder conectar con lo que de verdad sentimos y lo que podemos necesitar. Y, a menudo, en nuestro deseo de “calmar” a las niñas y niños nos olvidamos de que deben transitar determinadas emociones para reconectar con sus necesidades y satisfacerlas de verdad. […]
Seguir leyendo «¡Quiero pañal! Atención de urgencia a una regresión «
[…] Personas que están llenando el alma de la infancia con caricias que les recuerdan, todos los días, que son valiosos, importantes, incluso en su dolor, y que merecen su tiempo y, por lo tanto, la pena. […]
Seguir leyendo «Profes de abracitos: la reparación de las cadenas de trauma «
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