El problema es la culpa; el enemigo después de habernos hecho daño

Me ha escrito una madre pidiendo consejo para afrontar la cuarentena con su hijo. Os dejo un extracto de mi respuesta. Creo que puede ser algo interesante para [casi] todo el mundo.

[…] «Es IMPOSIBLE vivir con normalidad este encierro. Todas y todos estamos, en mayor o menor medida, asustados, ansiosos o deprimidos. Aunque las emociones no parezcan mucho más intensas que de costumbre, tenemos nuestro sistema nervioso saturado, por el constante esfuerzo de contención y de autorregulación emocional que estamos haciendo. Y, sencillamente, hay momentos en los que nuestro sistema se colapsa. Peta. Explota. Revienta.

No pasa nada porque eso ocurra. Es inevitable. Estamos expuestos a estímulos muy potentes que nos empujan constante y permanentemente fuera de nuestra VENTANA DE TOLERANCIA: el miedo a la enfermedad, a lo que pueda pasarles a nuestros seres queridos, la inseguridad en el trabajo, el exceso de deberes… e incluso, la sobreexposición a las figuras que queremos. Que además lo están pasando fatal y nos contagian su sufrimiento.

Tenemos derecho a desbordarnos, e incluso a hacer algo de daño a las personas a quienes queremos. Nos PROTEGEMOS como SABEMOS y como PODEMOS.

Por eso, es complicado buscar respuestas para evitar las crisis. Puede ser que no existan.

Pero sí podemos hacer algo DESPUÉS de que esas crisis ocurran. Cuando nuestro sistema nervioso ha vuelto a la integración y la calma. Cuando retomamos la capacidad de sentir a quienes queremos. Entonces podemos volvernos a “sentir sentidos”, y cuidarnos como nos merecemos.

El problema suele ser la CULPA. El remordimiento después de habernos hecho daño.

Porque esa culpa, que no es más que una lucha de cada uno contra sí mismo, nos mantiene en un perpetuo estado de tensión, que nos impide relajar el sistema, y retomar los cuidados hacia los demás y hacia uno mismo.

Mi propuesta es que expreses, si puedes, con los miembros de la familia que creas que pueden escucharte, todas esas cosas que te hacen sentir culpable; y que les invites a ellos a hacer los mismo. Porque cuanto la culpa se expresa, también se libera, y queda de manifiesto toda la buena voluntad que hay detrás de cada uno de nuestros comportamientos.

Tu hijo parece muy inteligente y sensible, porque es el primero que ha movido ficha.» […]


En este blog «caminamos a hombros de gigantes». La mayor parte de las ideas expuestas se basan en nuestra bibliografía de referencia.

Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

 

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