La mentalidad perversa del héroe

Un héroe necesita una víctima y un agresor. Y tiene algo de ambos. Veámoslo.

Hace años conocí a una orientadora escolar con quien tuve que coordinarme en relación a un caso. Había creado una relación de fusión con él y estaba enfrentada a todos los servicios que trabajábamos con el adolescente o con su familia. Cuestionaba el trabajo de todo el mundo, y nos hacía saber tácita, pero constantemente, que ella era la ÚNICA que estaba implicada con él.

En el momento en el que el chico tuvo una crisis y se reveló contra ella, dejó de hablarle y movilizó al departamento de educación del gobierno vasco para promover una reducción de jornada escolar. Lo cual, implicó una severa traumatización acumulativa, porque se trataba de un adolescente diagnosticado con TLP (trastorno límite de la personalidad), con un historial de múltiples abandonos, y que necesitaba validar una y otra vez la seguridad y permanencia del vínculo.

Este es un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando una persona se sitúa como HÉROE ante una persona o familia. Y que, lamentablemente, es algo que las personas que trabajamos en intervención familiar estamos acostumbradas a vivir a diario.

Un héroe es alguien que necesita una víctima a quien rescatar, y un agresor contra quien luchar, para sentir que es alguien o que está haciendo bien su trabajo.

Los motivos que hay detrás de esta necesidad pueden ser de lo más variopintos. Pero en la mayor parte de los casos enraízan en las experiencias y relaciones que han configurado la PARTE DEFENSIVA del niño o la niña que fue.

Por ejemplo, puede tratarse de una persona que se haya sentido muy indefensa ante las constantes discusiones adultas en su casa. Y que, siendo muy pequeñita, haya descubierto que mostrándose como víc-tima de uno de los progenitores activaba los cuidados y la protección del otro, de manera que no sólo cesaba la discusión, sino que además podía sostener la relación de complicidad y exclusividad que todo niño y niña necesitan.

Sea como sea, en su CUERPO se ha codificado una ESTRATEGIA DEFENSIVA. Que organiza todo su sistema para afrontar el MIEDO: ver la realidad en términos de buenos o malos, de víctimas y agresores, activando la fusión con los primeros, y la lucha contra los segundos.

Son especialmente vulnerables las personas con un modelo de apego ANSIOSO-RESISTENTE, porque obtienen seguridad en la lucha o enfrentamiento con los demás.

No hace falta ser un sabio para intuir los motivos que le han llevado a elegir una profesión como ésta.

Mal rollo.

Porque cuando uno o una profesional se sitúa como HÉROE entra siempre en un JUEGO PERVERSO:

El HÉROE necesita EXCLUSIVIDAD. Como su niño herido. Necesita el reconocimiento y la lealtad de la víc-tima, que le debe situar y mantener en el pedestal que siente que se merece. A fin de cuentas, se está arriesgando, exponiéndose y dándolo todo por ella. Así que, en caso de que la víctima no pueda o no esté dispuesta a cumplir con esta expectativa, la reacción lógica es la EXPULSIÓN (real o simbólica) y la búsqueda de otra víctima que juegue mejor dicho papel.

Un HÉROE necesita una VÍCTIMA. Alguien que sufre. Que es el blanco de multitud de agresiones e injusticias. Una buena persona que ha sido malinterpretada, vilipendiada y humillada por los poderes existentes. Alguien que se deje rescatar y que acepte, a cambio, la narrativa del héroe que tiene algo mágico, especial y cuya voluntad todo lo puede.

El problema más gordo es que si no hay una víctima, el héroe la inventará. Y si la víctima comienza a emanciparse, diferenciarse y defenderse, la boicoteará. Pero no de manera clara, sino subrepticia, a través de frases del tipo “yo te acompaño”, o “yo te ayudo”, o “vamos a verlo juntos” que, repetidas y dichas en el momento oportuno, pueden comprometer la autonomía, la autoestima y la fuerza de voluntad.

Y, por último, el HÉROE necesita un agresor. Alguien que ataque a la víctima, a quien atribuir toda la culpa y contra quien luchar en esta batalla irracional. Este agresor se convierte, entonces, en el CHIVO EXPIATORIO perfecto. Que, en paralelo, cumplirá la función de bloquear todo proceso reflexión y empoderamiento.

Pero debe ser un agresor hecho a su medida. Ni muy fuerte, ni muy agresivo, ni muy débil o indefenso. Pocos héroes muerden la mano que les da de comer, o reconocen el valor o la repercusión de los pequeños gestos. Están ciegos ante la información más relevante de los casos.

Y ahora viene lo mejor.

Y es que, cuanto más actúa el o la profesional como un héroe, más refuerza el papel de la víctima. Que se mostrará más sumisa y dependiente para mantener y reforzar la alianza con su salvador, que tantos beneficios les proporciona. Pero cuanto más se comporta como víctima, más vulnerable se hace ante las agresiones del presunto agresor. Y no sólo por su debilidad, sino porque es muy probable que se reproduzca un juego que mande señales que estimulen la hostilidad del agresor que, en muchos casos, sentirá ese victimismo como un intento de agresión.

Se crea así un círculo vicioso en el que el héroe o el salvador, estimula a la víctima, y la víctima estimula al agresor. y el conflicto entre víctima y agresor, refuerza el papel del héroe o el salvador. Y todos contentos.

Cojonudo el plan.

Pero la realidad es radicalmente diferente.

Porque siempre hay algo de agresor en la víctima, porque cuanto más se expone el victimismo, más en evidencia queda el agresor. Y algo de víctima en el agresor, porque siente que lo que hace es defenderse ante una agresión.

Y, sobre todo, hay algo en el HÉROE de VÍCTIMA y AGRESOR. Víctima de sus fantasmas, de una herida que no ha sanado; y agresor porque juzga y es incapaz de evocar una mirada comprensiva que le permita acoger con cuidado y cariño la herida que atormenta a los demás.

¿Te ha pasado?

A mí sí. Asumo la responsabilidad y pido perdón.


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

 

2 comentarios en “La mentalidad perversa del héroe

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s