Un bebé no se acostumbra. No te engañes

Íbamos a fastidiarnos nosotros y a fastidiar a nuestra hija por presuponer que su cerebro funciona como el de un adulto. Ojo.

A Amara, que es nuestra hija de 6 meses, nunca le ha gustado ir en el coche. Es una cosa que sorprende, porque la mayor parte de los bebés se sienten seguras/os recogidos en el huevito, y acunadas/os por el movimiento del vehículo.

Cuando le montamos en su “cesta” suele empezar a quejarse, pidiendo bracitos, y cuando ve que no le hacemos caso, rompe a llorar. A veces hay suerte, y si conseguimos mantenerla en estado de integración un rato, se duerme aburrida. Pero en la mayor parte de las ocasiones, acaba montando un buen pollo. Y, aunque se lo explicamos con humor, en plan «Amara, cariño, es una obligación legal», ella no lo puede entender y actúa “a lo bebé” con ese llanto que te perfora la mente y los oídos.

Lo peor es que dentro de poco tenemos que viajar a Galicia, donde vive la familia de mi mujer, Mariña, a una boda. Y el viaje nos aterroriza. No sólo porque los adultos lo vamos a sufrir, sino porque entendemos que Amara lo pasa realmente mal. De hecho, las tardes después de un viaje largo suele estar más irritable, y pedir muchos brazos y cariño. Intuyo que para eliminar el exceso de cortisol, que tanto daño hace.

El cortisol es la hormona del estrés. Que prepara el cuerpo para luchar o huir. Pero cuyo exceso sostenido en el tiempo puede tener efectos tóxicos para el neurodesarrollo.

Pero ¿por qué os cuento esto?

Porque el otro día tuvimos Mariña y yo una conversación muy interesante, y de la que me avergüenzo un poquito.

La cosa es que necesitábamos viajar a un pueblo que está a 20 kilómetros de donde vivimos, a hacer un recado sencillo. Sí, en coche. Y, sin haberlo pensando mucho, teníamos pensado ir los 3. Pero nos levantamos tarde y con el tiempo pegado al culo. Así que hablamos.

—¿Quieres que vaya yo sólo? —dije, pensando que si no llevábamos a Amara y toda la logística que implica, terminaríamos antes.

—Mejor vamos todos juntos —me respondió, Mariña—, así Amara se va acostumbrado al coche.

Era una cosa que habíamos hablado previamente. Que había que llevar a la niña más en el coche, en previsión del viaje que se acercaba. Claro, parece lógico, así, con trayectos cortitos, se iría acostumbrando, y se no sufriría tanto el gran día.

—Espera —se me encendió una luz—, para… para que igual estamos equivocados…

Me quedé pensando, mirando al infinito.

—Creo que estamos haciendo una tontería —continué—, Amara tiene 6 meses, y con esta edad su cerebro todavía no está maduro para “acostumbrarse” o “aprender de la experiencia” —repasaba mentalmente mis apuntes—. Si la llevamos hoy con nosotros sólo conseguiremos que pase otro mal rato, que no le servirá de nada de cara al viaje que tenemos pendiente a Ribadeo.

La madre que me parió. Nos íbamos a fastidiar nosotros y fastidiar a la niña por una idea equivocada. Mira que, anda, somos cojonudos.

Un bebé de 6 meses no se acostumbra. Puede dejar de llorar, pero seguirá sufriendo por el estímulo aversivo. Porque para desensibilizarse los niños necesitan poder prever cuándo va a ocurrir el acontecimiento desagradable, y un bebé no tiene el cerebro suficiéntemente maduro para hacerlo. Además, con esta edad, todavía no ha desarrollado la "permanencia del objeto", por lo que es muy importante que su base segura, en este caso su madre, esté a la vista en todo momento.

Esto es un ejemplo de pensamiento adultista. De cómo los mayores tratamos de entender el cerebro de los niñas y las niños en función de nuestras categorías, y las cosas que nos sirven a nosotros. Pero que, lejos de ser de ayuda, provoca sufrimiento y disonancias innecesarias en la relación con nuestras hijas e hijos. Mala mierda.

Al loro. Necesitamos más formación sobre el cerebro del de las niñas y los niños.


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

 

2 comentarios en “Un bebé no se acostumbra. No te engañes

  1. Van

    ¡Buenas!
    Interesante, no sabía que un bebé no se acostumbra…
    Me gustaría dejaros una idea que a nosotros nos ha funcionado bien para viajes largos. No han tenido fobia al huevo pero hacíamos viajes más tranquilos.
    El quid de la cuestión es hacer coincidir los tramos de viaje con sus horas de sueño, no estoy descubriendo Roma, lo hará mucha gente, pero por si acaso os lo comento.
    Por ejemplo conducir de noche o madrugón y si es de siestorro mañanero, parar a desayunar tranquilamente, cabezadita del conductor/a mientras juega y se distrae la niña y vuelta al coche para su siesta.
    O así por la tarde, después de comer, lo que veáis…
    Espero que tengáis buen viaje y lo paséis muy bien en Galicia.
    Un saludo familia.

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