[…] —Lo fue en el pasado porque la tripulación abusó de su hospitalidad —respondió su hijo—. Tendremos cuidado para no cometer los mismos errores. […]
Seguir leyendo «Alimento de dioses»
[…] —Lo fue en el pasado porque la tripulación abusó de su hospitalidad —respondió su hijo—. Tendremos cuidado para no cometer los mismos errores. […]
Seguir leyendo «Alimento de dioses»
[…] Sonrió forzadamente, y se enjuagó el sudor un pañuelo. Todavía estaba a tiempo de usar el baño estropeado, dejar todo allí, y salir corriendo. […]
Seguir leyendo «Apretón salvaje»
[…] Tetis pudo haber introducido a Aquiles por completo en la Laguna Estigia. Nada se lo impedía. Pero decidió, en el último momento, que su deseo no sellara por completo el destino de su hijo, dejando, a propósito, ese punto vulnerable. […]
Seguir leyendo «La maldición de Tetis»
[…] En estas condiciones, es normal y saludable que ella me imponga un límite, en plan, oye, aita, no me colonices la mente, el relato y mis atribuciones, que no eres —ni quiero que seas— el ejército de Israel, ni el Departamento de Estado de los EEUU. […]
Seguir leyendo «El mito de la empatía»
[…] —Me da igual ser malo contigo —reaccioné—. No puedes andar siempre pidiendo nuestra ayuda. Es tu problema y ¡lo resuelves tú! […]
Seguir leyendo «Lección inesperada»
[…] Y además, ella lo había visto. Su tutora, su profesora preferida, a quien verdaderamente admiraba y respetaba, había sido plenamente consciente de su reacción y, ahora, tenía que enfrentarse a ella en su despacho. […]
Seguir leyendo «La niña que se convirtió en piedra»
[…] Ante una situación como ésta, no es extraño que los hermanos o las hermanas se carguen de energía. Es la forma natural que tiene su cuerpo de prepararlos para enfrentar los retos que, al parecer, se les vienen encima. Y lo habitual es que arranque su respuesta de lucha. Una respuesta que no sólo denota incomodidad ante la situación que están viviendo, sino una clara voluntad para hacer algo, es decir, pasar al acto, y resolver lo que los mayores no pueden. […]
Seguir leyendo «Cuando los adultos se vienen abajo «
[…] Poco a poco, dejó de intentarlo. No quería causar más terror, ni más daño. Decidió sacrificar sus necesidades de afecto y ternura para proteger a las personas a quienes generaba un pavor irracional o un pánico ciego. […]
Seguir leyendo «El “niño muerte” «
[…] Paula sintió como su pecho reaccionaba. No podía ser. Llegarían tarde a la carrera y la posicionarían como la última. A Paula siempre le había desagradado un montón ser la última: o sentía como un fracaso y una humillación ante sus compañeras. ¡Eso no podía pasar! ¡Por nada del mundo! […]
Seguir leyendo «La niña que perdió una carrera»
[…] Cada vez que nos acercamos a las personas a quienes tenemos la responsabilidad de acompañar, nos incorporamos en una historia que se relata con un inicio, un desarrollo y un final anhelado, convirtiéndonos en otro personaje en escena. Y este personaje tiene dos caras: la que nos queremos creer como profesionales, y la que nos reconoce y otorga esa persona o familia. No hay que decir que la segunda es la más importante, así como la que tan a menudo nos pasa desapercibida. […]
Seguir leyendo «El consejero del reino: un nuevo personaje en su historia «
Debe estar conectado para enviar un comentario.