Una foto triste | acompañar hacia la emoción

Las niñas y los niños necesitan que les acompañemos HACIA la emoción para transitarla y sentirse seguros. 

Por aquél entonces, Amara tenía poco más de un año.

Ella y yo estábamos en casa de mis padres. De repente, empezó a hacer pucheritos y a decir «ama».

—¿Tienes ganas de ver a ama?

—Ama —repitió, y parecía que se rompía por dentro.

—Ahora no podemos estar con Ama —le respondí—. No está aquí. Está en casa.

—Ama —empezó a llorar.

Se me encogió el corazón. Su tristeza y el no poder conectar con la persona a quien más necesita, me conectaba de lleno con mi propia soledad.

—Ven, vamos a ver una foto de ama —la cogí en brazos, y la llevé a otra habitación.

Era una foto de su madre con ella. Mariña, estaba sonriente y ella con una expresión “de velocidad” de la pera.

—Ama —rompió a llorar fuerte.

La abracé y le hice cosquillas en el pelo. Pero ella seguía con la mirada fija en la foto, llorando a moco tendido. De verdad la echaba de menos.

Mi madre, que había estado escuchando lo que hablábamos, entró entonces en escena.

—Pero no le hagas eso —me dijo, conectada también con la tristeza y con su lógica—. Que lo pasa mal.

No recuerdo qué le respondí. Pero es muy probable que lo dijera con sequedad y de manera inadecuada.

La cosa es que los dos, mi madre y yo, queríamos cosas diferentes. Y los dos teníamos buenas intenciones. Ella, quería que no sufriera. Y yo, que si tenía que pasarlo mal, al menos, estuviera bien acompañada.


Esta sencilla anécdota ilustra dos actitudes clave que las personas podemos asumir ante las emociones. O bien luchamos para anularlas o para evitarlas, porque A NOSTRAS Y NOSOTROS nos incomodan o nos duelen; o nos esforzamos para ACOMPAÑARLAS de la mejor manera posible.

Ambas actitudes son incompatibles entre sí, y tienen importantes implicaciones en la experiencia e historia de nuestros hijos e hijas.

De alguna manera, reproducimos con ellas y ellos el trato que a nosotras y nosotros mismos nos damos.

Puede que la pregunta sea, más allá de lo que hemos vivido, ¿qué trato necesitamos?

Referencias: 

BARUDY, J. y DANTAGNAN, M. (2009). Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia. Barcelona: Gedisa

BARUDY, J. y DANTAGNAN, M. (2010). Los desafíos invisibles de ser padre o madre. Barcelona: Gedisa

SIEGUEL, D. (2012). El cerebro del niño.  Barcelona: Alba Editorial

PORGES, S.W. (2017) Guía de bolsillo de la teoría polivagal: el poder transformador de sentirse seguro. Barcelona: Eleftheria

GONZÁLEZ, A. (2017). No soy yo. Entendiendo el trauma complejo, el apego, y la disociación: una guía para pacientes y profesionales. Editado por Amazon.

GONZÁLEZ, A. (2020). Lo bueno de tener un mal día. Cómo cuidar de nuestras emociones para estar mejor. Barcelona: Planeta.

En este blog «caminamos a hombros de gigantes». La mayor parte de las ideas expuestas se basan en nuestra bibliografía de referencia.

Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s