El “malote” que necesitaba unos padres unidos

Un niño o una niña sólo puede respetar si siente paz entre los adultos que lo protegen.

—Gorka, ¿tú crees que si me relajo con él durante estas vacaciones voy a perder autoridad? —me preguntó, preocupada.

Es una madre divorciada. El convenio regulador dice que ella tiene la guarda y custodia. Sin embargo, por circunstancias de la vida, su hijo —de ahora 13 años— ha acabado viviendo con su padre.

Ahora, iba a pasar unas vacaciones con su hijo, y tenía miedo a ponerse muy estricta con él, y que pudiera sufrir mucho la relación entre ellos. Pero, lógicamente, también sentía que, si relajaba mucho las exigencias, podía “perder autoridad”.

—¿Cómo está ahora la relación que tienes con su padre? —pregunté, sorprendiéndole un poco.

Nos meten por vena que el “liderazgo” es una cualidad que tienen o no tienen las personas. Que depende de los rasgos de nuestro carácter. O qué consiste en mantener un discurso coherente y firme, y aplicar con firmeza determinadas consecuencias.

Quizás sean cosas del neoliberalismo empresarial que ensalza las características personales del supuesto “lider”, para blindar su poder y autoridad.

Pero nada más lejos de la realidad.

—Pues últimamente bastante bien. Estamos hablando mucho —me respondió—. Pero no entiendo por qué me preguntas eso.

—¿Tú crees que él puede entender ahora que tú no puedes ser tan firme con tu hijo como él lo es? —volví a preguntar— ¿Que, después de tanto tiempo alejados, ambos tenéis DERECHO a disfrutaros muy cerquita, evitando el conflicto?

—Yo creo que sí. Estamos en un buen momento —reconoció.

—Vale… —hice una pausa para elegir las palabras.

Estuvimos un ratito en silencio.

—Creo que la autoridad no tiene tanto que ver con lo que tú hagas, como con la relación que tengas con el padre de tu hijo —solté, como un martillazo.

Las niñas, los niños y las personas adolescentes —al igual que las adultas— necesitan, por encima de otras cosas, sentir seguridad para obrar correctamente.

Los y las profesionales que trabajamos con personas que sufren debemos entender que las personas van perdiendo capacidades y recursos según se incrementa su nivel de activación emocional y, sobre todo, dar valor a las respuestas protectoras que se han emitido en momentos críticos, porque ellos y ellas a menudo no se lo pueden dar.

Obrar correctamente es atender, pensar con claridad, y resonar empáticamente con las personas adultas a quienes quieren, para sentir suficiente motivación para hacer las cosas bien.

Y para eso, sobre todo, hace falta que el entorno sea predecible, y que lo sientan en paz.

Porque, de lo contrario, aparecen las respuestas de ciclo corto y las partes protectoras.

Llamamos respuestas de ciclo corto a las reacciones defensivas que no pasan córtex orbitofrontal ni, por tanto, de la conciencia o fuerza de voluntad.  

Y llamamos partes protectoras a los sistemas que perciben, valoran y predisponen a la reacción ante determinados estímulos, y que son relativamente independientes de la persona en sí.

Y cuando eso pasa, todas las personas, adultas y niñas, actúan impulsivamente, sin reflexionar ni ponerse en la piel de los demás. Es decir, que NOS portamos mal.

El chico del que hablo, por ejemplo, activa “el malote”. Que es una forma muy inteligente de protegerse de un entorno que siente como hostil, sintiéndose poderoso y autosuficiente. Y, de paso, preocupa tanto a sus padres, que ambos dejan de lado sus problemas para asistirle o reñirle.

Pero no lo hace como una estrategia, sino porque así “le sale”. Porque siempre lo ha hecho así, y es la única forma de hacer las cosas que siente, puede tener resultado y cubrir sus necesidades básicas: sentirse seguro y en un entorno en paz.

Él prefiere sentir que él mismo es un problema, que cuestionar a las personas a quienes más respeta y quiere.

Respuestas creativas de un cerebro inmaduro, pero muy generoso e inteligente.


Gorka Saitua

Autor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

4 comentarios en “El “malote” que necesitaba unos padres unidos

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