¡Valientes! ¡Angelitos! Homenajeamos ridículamente a los niños y las niñas que sufren, para no acompañarlos en el sentimiento.
Erigir un monumento a los #héroes es maltrato.
Cientos de miles de excombatientes de la guerra de Vietnam volvieron a los Estados Unidos. Y, en vez de disfrutar de los cuidados que necesitaban, se encontraron con una fuerte repulsa a la guerra, y con la indiferencia del estado que les había lanzado a matar y morir.
A cambio: un monumento en la capital, y la exaltación de sus virtudes en los medios de comunicación.
Ellos habían visto morir de las formas más crudas. Habían sufrido, torturado, violado y matado. Pero nadie era capaz de acompañar su rabia y su culpa. Sencillamente, era algo que el pueblo, ciudadanos y políticos, querían —y necesitaban— apartar de su mirada.
En este contexto, los homenajes y los monumentos se convirtieron en una forma de maltrato: negaron la crudeza de la realidad y, lo que es peor, impidoeron expresar la rabia y la culpa, cristalizando el trauma.
Esos monumentos están hoy manchados de sangre. No sólo la sangre de los caídos, y de los muertos a sus manos, sino también de las personas que se suicidaron o que sucumbieron al alcohol y las drogas. Abandonándose porque les abandonaron.
Algo parecido pasa con los niños y niñas con discapacidad, o con aquellos y aquellas que sufren acoso escolar.
¡Valientes!
¡Angelitos!
Esos niños y esas niñas sufren maltrato directo y estructural. Así, necesariamente. Sin excepciones.
Lo menos que podemos hacer es aceptar su realidad con toda su crudeza; entendiendo que muchas de los comportamientos que les hacen sentir ridículos e inútiles no son sino respuestas protectoras ante un contexto hostil que nosotros mismos hemos creado.
Y que tienen todo el derecho del mundo a sentir culpa y rabia. Entre otras cosas, por ser —en diferentes grados— dependientes, y por todas las malditas flores que les echamos porque no somos capaces de acompañarlos en el sentimiento.
Autor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia, es la teoría sistémica estructural-narrativa, y la teoría del apego. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com
