No es vergüenza, es miedo

—Vaya vergüenzas que tienes —dice en tono de reproche la persona extraña.

Pues no. No es vergüenza. Es MIEDO.

Vamos mi hija —de 15 meses— y yo por la calle. Así, a nuestro rollo. Y se nos acerca una señora —o un señor, aunque pasa en menos ocasiones— que, atraída por el encanto de un bebé, decide saludarle.

—Hola bonita —y se le acerca, muy a menudo con la intención de tocarle.

Amara, corre a mis brazos, o se refugia entre mis piernas.

—Vaya vergüenzas que tienes —dice en tono de reproche la persona extraña.

Pues no. No es vergüenza. Es MIEDO.

Es el mismo MIEDO que, usted, señora, ha sentido en repetidas ocasiones cuando iba por la calle sola y se le ha acercado un hombre más grande y fuerte, y le ha perseguido diciendo obscenidades. El mismo MIEDO de cuando usted pensaba, asustada y haciéndose la fuerte, que lo más seguro es que ese sujeto despreciable no fuera peligroso, y que sólo quería ligar o tomarle el pelo. O no. Y sentía un sudor frío recorriendo su frente, hasta que por fin llegaba al portal y cerraba la puerta.

Pues yo son el portal, y mi hija está sintiendo EL MISMO MIEDO.

No se confunda.

Sé que en el fondo no quiere provocar eso. No desea ser la bruja de su cuento. Pero lo está siendo. Porque ser pequeña no le resta ni un ápice de terror a la invasión de su espacio. Es más, lo pasa peor que usted, porque no tiene un cerebro maduro que le permita regular sus emociones y hacerse la fuerte.

Sólo le queda correr a mis brazos.

Si usted lo llama vergüenza no es por error. Sino para no responsabilizarse de esto. Y ese reproche sutil, no es otra cosa que un ataque a una persona indefensa que está sufriendo.

Por favor, sé que no tiene malas intenciones, pero no vuelva a hacerlo.


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia, es la teoría sistémica estructural-narrativa, y la teoría del apego. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Deja un comentario