Ayúdales a tomar mejores decisiones con las “Tarjetas de Opciones”

Indartzen. Tarjetas de Opciones

Hay algunos momentos durante el día en los que se masca la tragedia. Hacer la cama, recoger el cuarto, hacer los deberes, irse a dormir… pueden convertirse en peleas que podemos predecir, y en las que nadie gana. Hoy te proponemos una posible solución para estas situaciones que se enquistan y nos sacan a adultos y niños de quicio. Como en el programa de la tele: “fácil y sencillo”.

Más que contaros cómo hacerlo, os vamos a narrar una experiencia. Probablemente a través de un ejemplo podamos expresar mejor lo que queremos decir.

Saroa es una niña con muchas dificultades para autorregularse. A pesar de tener ya casi 8 años, tolera muy mal la frustración, y quiere salirse siempre con la suya. A nada que escucha un “no” o siente que no se van a cumplir sus deseos, tiene unos berrinches que por su intensidad asustan a quienes los presencia. Digamos que lo más bonito que sale por su boca son sapos y culebras.

Su madre, Begoña, nos pide orientación porque está desesperada con los momentos de tensión que se viven durante el momento de la ducha. Saroa se niega en rotundo a lavarse, y llora, grita y golpea cuando se le obliga a hacerlo. Por esta y otras cosas, Begoña e siente angustiada, desesperada e impotente, y ha probado de todo para enfrentar el problema. Con expresión fatalista nos explica que está a punto de tirar la toalla porque nada ha dado resultado.

A pesar de que puedan existir otras dificultades de fondo, es importante que podamos ofrecer una solución para que Begoña pueda lidiar con su hija en estos momentos tan difíciles. Si lo conseguimos, es posible que Begoña recupere cierta sensación de control sobre su hija, cosa que es imprescindible para enfrentar con seguridad el trabajo que vendrá después.

¿Qué opinas tú? ¿Se te ocurre algún consejo que puedas dar a Begoña?

Es cierto que el caso de Begoña es un poco extremo, pero es probable que te haya venido a la imaginación alguna de las cosas que se viven en tu casa. Si es así, escucha lo que viene después, porque seguro que puedes incorporarlo a tu maletín de recursos para la crianza.


LAS TARJETAS DE OPCIONES

Si quieres, puedes descargarte la actividad aquí. Pero no te olvides de adaptarla para tu hijo o hija, porque no todos los niños son iguales.

En esencia, la actividad se basa en ofrecer a tu hijo o hija varias alternativas, y darle tiempo suficiente para que tome una decisión adecuada sopesando las consecuencias de sus actos. Dejar que se mente se calme para que pueda decidir mejor. Y en confiar en que vaya a tomar la decisión más adecuada.

Y es que muchas veces, los niños y niñas se portan mal porque los adultos, con todas nuestras prisas, no respetamos los tiempos que ellos y ellas necesitan para tomar decisiones acertadas.

En estos casos, es frecuente que enviemos sin palabras algunos mensajes muy sutiles que nuestros hijos e hijas captan a la perfección, como por ejemplo: “no confío en que hagas lo correcto”, “qué lento eres”, o “seguro que la lías parda”, entre otros ¿te suenan? Todos ellos tienen una potente carga emocional dirigida como una bala a su cerebro reptiliano (sistema límbico). Así, es previsible que se alteren, exploten y ocurra algo que nos deje muy mal sabor de boca.

Lo complicado de todo esto es que esta transmisión de información se realiza muchas veces de manera inconsciente, y es muy difícil frenar las respuestas instintivas que salen de lo más profundo de nuestro ser. Por ello proponemos esta actividad para que actúe como “un tercero” aséptico, que invite a nuestros hijos e hijas a pensar. Porque cuando la corteza cerebral se activa, el sistema límbico se relaja ¡Invítales a pensar y calma a la bestia!

Pero no lo hagas de cualquier manera, sigue las siguientes instrucciones:

ANTES. Habla con *** cuando esté tranquilo/a. Explícale que estás muy orgulloso/a de todas las cosas que va logrando hacer solo/a. Dile que, a pesar de todo, ambos tenéis que hacer un esfuerzo extra para no sentiros mal durante el momento de la ducha. Preséntale las tarjetas y explícale su contenido. Dile que, cada vez que toque ducha, le presentarás las tarjetas para que decida qué es lo que quiere. Y que actuarás según la tarjeta que ella decida. Recuérdale que las consecuencias negativas duran 24 horas, pero que confías en que elija bien.

DURANTE. Siempre que toque preveas que puede adoptar una actitud oposicionista, preséntale a *** las tarjetas. Recuérdale que él/ella decide sobre las consecuencias que tienen sus actos. No te enfades, ni le riñas. Mantente sereno/a y tranquilo/a.

DESPUÉS. Si *** elije la tarjeta buena, se tiene que notar que estás orgulloso/a. Si elige alguna de las tarjetas malas, no te enfades, sencillamente afirma con seguridad que te asegurarás de que se cumpla la consecuencia. Y por supuesto, hazlo. Y hazlo lo antes posible, para que *** sienta la responsabilidad de sus actos. Si tu hijo/a recapacita, ofrécele de nuevo las tarjetas, y muestra tu agrado con claridad si ahora elige la correcta.  Y por supuesto, quítale en el acto la consecuencia negativa que él/ella había elegido.


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En el caso de Ohiane y Begoña, la técnica funcionó a la perfección. Los 3 primeros días la niña eligió sin dudarlo la opción de ducharse. Begoña estaba que no se lo creía. No obstante, le advertimos de que esta técnica no era la panacea, y que debía seguir preparada para enfrentar algún que otro momento de tensión.

Y ocurrió lo que estaba previsto. Un día la niña tuvo que elegir entre las diferentes opciones cuando se encontraba alterada. Y cuando las personas nos alteramos perdemos la capacidad de prestar atención, reflexionar y la empatía. Y tendemos a tomar peores decisiones y a ir en contra de los demás.

Ohiane eligió una consecuencia negativa. Pero su madre estaba preparada y siguió íntegramente nuestras instrucciones. No se alteró ni regañó a su hija, sencillamente se concentró en aplicar la consecuencia que ella misma había elegido. Al principio la niña tenía una expresión provocadora y maliciosa, pero las cosas fueron cambiando cuando se dio cuenta de que las consecuencias de sus actos le resultaban desagradables. Se hizo la orgullosa y la fuerte, pero al de una hora, cuando estaba más tranquila, volvió a pedir a su madre elegir entre las tarjetas. Y esta vez eligió bien. A partir de aquel día el problema de la ducha no volvió a surgir, o al menos, no con la intensidad que nos agobiaba. Habíamos ganado la batalla. Y no había bajas a la vista. Podíamos iniciar lo gordo del trabajo.

¿Qué te ha parecido la herramienta? ¿La utilizarías en tu casa? Si es así, o si ya lo has hecho, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Nos encantaría saber cómo ha sido tu experiencia.

Muchas gracias. No te olvides dar a “Me Gusta” o compartir con tus amigos si te ha gustado.

Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com
Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

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