Los pajaritos no pueden llegar a un acuerdo

Es como si hubiera en tu cabeza dos pajaritos que quieren cosas diferentes. Y les está costando mucho llegar a un acuerdo, ¿les ayudamos?

Se estaba resistiendo en plan brava. 

—Quiero quedarme en casa —decía, y parecía que nada iba a hacerle cambiar de opinión. 

La cosa es que hemos decidido que, a partir de ahora, la niña vea a mis padres en la calle. Así, minimizamos el riesgo de contagio. Pero, a ella, eso de vestirse no le mola. 

Cuanto más insistíamos, peor se ponía la cosa: 

—Vamos, Amara, que te lo vas a pasar bien —le decíamos—. Ya sabes que ahora cuesta, pero luego te lo pasas genial en la calle. 

Llegamos a un momento de ruptura, en el que apareció la pataleta. 

—Quiero tetín —dijo, pidiendo el pecho. 

Normalmente, no le damos teta cuando está rabiosa. El motivo es que queremos estimular que se empiece a regular por sus propios medios. Pero, esta vez, se me iluminó la bombilla. 

—Dale, dale —dije a mi mujer, que me miró raro. 

—Tetín en el sofá —dijo la niña.

Ambas se fueron a una butaca, y yo me senté en un taburete al lado de ellas. Amara estaba en “modo lamprea”, hecha un ovillo en el regazo de su madre. Pude sentir como se disipaba la tensión en el viento. 

—Creo que sé lo que le pasa a Amara —dije en alto—. Pero no estoy seguro de acertar. 

La niña me fijó la mirada. Chuic, chuic, seguía mamando. 

—¿Os cuento lo que pienso? —pregunté al aire. 

Vi como asentía la niña. 

—Es como si dentro de la cabeza de Amara hay dos pajaritos —expliqué—. Uno hace “Pi”, y el otro hace… no sé… ¡“Po”!

Abrió mucho los ojos. 

—El que hace “Pi”, le dice a Amara que quiere estar con Aitite —dije—. Sabe que, con Aitite, todo es muy divertido, y que Aitite y Amara se quieren mucho, ¿verdad?

Dijo que sí con la cabecita. 

—Pero, el que hace “Po” dice otra cosa muy diferente —continué—. Le dice a Amara que vestirse es un rollo, y que fuera hace viento y frío. Además, le da pereza caminar, porque se aburre un rato. ¿Es así?

Asintió despacito. 

—Claro. Estar así es una faena. Porque un pajarito dice “Pi”, y el otro dice “Po”, y no se pueden poner de acuerdo. Así que Amara está… no sé yo…

Hice un silencio a propósito. 

—¡Confusa! —dije con fuerza—. Como “Confuso” el monstruo del cuento. 

Ella seguía mamando, clavándome la mirada con los ojos muy abiertos. 

—Como el pajarito “Pi” y el pajarito “Po” no se ponen de acuerdo, igual podemos ayudarles para que dejen de discutir, ¿lo intentamos?

Volvió a asentir, y pude sentir su curiosidad a través de sus ojos. 

—A mí se me ocurre que podemos decir… no sé… algo así como… ¡“Pe”! Que es una cosa diferente, pero que puede gustarles a los dos, ¿lo hacemos?

—Sí —dijo, soltando la teta. 

—Vale. “Pí” quiere estar con Aitite, y “Po” está un poco “vagueta” —concluí—. Así que podemos hacer algo que les guste a los dos. Por ejemplo, ir a la calle en hombros y, cuando Amara quiera, bajamos al suelo, ¿te parece?

—Sí —dijo con la ilusión de que no sólo se había entendido el problema, sino que también se había resuelto. 


Algunas y algunos me diréis que este razonamiento es demasiado complejo para una niña de dos años y medio. Puede ser, pero también sé que a menudo subestimamos las capacidades de las y los más pequeños. 

De todas formas, lo que le ayudó, no fue la claridad de mis argumentos, sino la curiosidad sincera por su estado de ánimo. Que le dedicáramos tiempo a comprender su estado de ánimo y a representar su mente, aunque su experiencia fuera un poco diferente. 

A fin de cuentas, todo apunta que estaba en un conflicto interno que no se habría resuelto con una imposición desde fuera. 

¿Se ve?


En este blog «caminamos a hombros de gigantes». La mayor parte de las ideas expuestas se basan en nuestra bibliografía de referencia.

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Autor: Gorka Saitua. Soy pedagogo y educador familiar. Trabajo desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia. Mi marco de referencia es la teoría sistémica estructural-narrativa, la teoría del apego y la neurobiología interpersonal. Para lo que quieras, puedes ponerte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

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