Odio a la gente que ensalza el “refuerzo positivo” 

Las pautas educativas basadas en el “refuerzo positivo” a veces funcionan. Pero su éxito o su fracaso dependerán del contexto relacional de la persona a quien van destinadas. No pensemos tanto en “recetas” o “soluciones”, sino en la calidad de las relaciones.  

Es verdad, no las odio. No es para tanto. Pero como me dijo una vez una adolescente: “ojalá les pille una riada de mierda en un callejón sin salida”. Olé que sí, reina 😂.

Perdón, se me ha escapado 🤭.

Me pongo serio.  

Parte de la responsabilidad la tiene la universidad. Y más en concreto el racionalismo y el positivismo que la gobiernan. Imitamos a las carreras de física o ingeniería, que son los estudios de los/las listos/as. De los que molan. De los productivos. Entre otras razones, porque en esta sociedad neoliberal el éxito [sólo] se mide en fajos billetes morados. Porque de eso va gran parte del conductismo ¿no? De tener la seguridad de conseguir cosas. De controlar el comportamiento. De disciplina.  

 Es verdad, a veces el conductismo funciona. Pero ¿el legítimo reducir a las niñas/os a su comportamiento?

Imagina una situación. Jesusito, de mi vida, es hijo de José y María. Tiene 6 años, y está un poco desmotivado en la escuela. A ratos se muestra perezoso, y en ocasiones le da por trastear con sus compañeros en clase. La profe, Gabriela, cita a María y José a una sesión de tutoría, y como ha estudiado en la misma universidad que yo, da a ambos progenitores la pauta esperada. Utilizad el refuerzo positivo. Cada vez que sepáis que el niño ha hecho algo bueno en la escuela, señalárselo y reforzárselo. Toma punto verde. Buena idea, ¿verdad? 

Pues depende 


POR EJEMPLO 

Genograma

«María y José se han divorciado hace dos años. El motivo fue que José fue infiel con Eva. Mantuvieron la relación en secreto durante dos años, hasta que María, suspicaz por las ausencias injustificadas de José, le miró los mensajes de Watsapp, descubriendo que mantenía a su amante en secreto. Muy ofendida y desolada, se lo contó a su madre. Que al ver tan abatida a su hija, tomó parte en contra de su marido. Y ahí se lió petarda, como en el día grande de las fallas.  

Incapaces de llegar a un acuerdo sobre las condiciones del convenio regulador, todo acabó en juicio. Así que una señora con muy buena voluntad, toga y un martillo en la mano derecha, decidió que, habida cuenta de la edad del niño, y del amor —acreditado por informe del equipo psicosocial— que siente por sus padres, lo mejor era una custodia compartida. Perfecto. Además queda bien, y está de moda.  

Las técnicas de orientación familiar no tienen un valor en sí mismas, sino que todo depende del contexto relacional.

Imaginad el panorama. El niño viviendo en la casa familiar. Cada semana con uno de los progenitores. Cuando está con su madre, también vive en casa con su abuela. Que siente la necesidad de proteger a su familia. Pero cuando está con su padre, también entra en casa Dña. Eva, el “bicho malo” que —en su opinión— ha destrozado su vida y su matrimonio. Y además, “la perraca” —así la llaman en la intimidad— hace “de madre” del niño. Sin palabras.  

A María y José no les hizo ni puñetera gracia juntarse para ir a la reunión en el colegio. Pero como están dispuestos a dejar sus conflictos de lado en beneficio de su hijo, fueron con la mejor de sus intenciones. Cuaderno y boli en mano. Tomaron nota. Y como también valoran la educación de su hijo y son muy diligentes, lo hicieron perfecto.  

Pensar en el comportamiento de las niñas/os a través del conductismo nos aleja de ellas/os, porque anula nuestra capacidad para intuir y resonar con sus emociones.

José aplica la pauta. Y lo hace de manera más o menos serena y tranquila. Él ha rehecho su vida, y esto le da una sensación de seguridad que le permite aplicarlo con cierta coherencia.  

María lo hace también. Pero María no se encuentra bien. Se ha encontrado bruscamente con el fracaso de su matrimonio, y abrumada por las responsabilidades de ser madre soltera, no ha podido hacer el duelo. Muy a su pesar, sigue queriendo a José, y se siente presionada por su madre para seguir litigando en el proceso. Como la relación con su madre se ha vuelto muy estresante —llena de una hostilidad hacia el padre que ella no siente —se ha centrado en hacer las cosas bien con su hijo. Se refugia en esta relación e inevitablemente a veces hace partícipe al niño del malestar que siente.  

Algunas niñas/os se rebelan contra las técnicas conductistas porque intuyen que son recursos que o bien señalan sus dificultades, o bien sirven para controlarles.

Jesusito aquí anda. Imaginad dónde tiene la cabeza. Desde luego, tiene todo el derecho del mundo a despistarse de los estudios. Sin embargo, la solución a su malestar se reduce —según su profesora— a una mísera tabla de puntos. Además, para él cumplir con su padre significa romper la lealtad hacia su madre. Por otro lado, cumplir con su madre le resulta imposible, vista la preocupación y malestar que, sin querer, le transmite. Y como lo que quiere es que sus padres estén juntos, y siente o sabe que cuando él hace más las cosas se unen para ayudarle, abandona. Con la consiguiente presión y reproches por parte de la profesora, que no se ha preocupado en conocer su historia.»  


A veces pensamos que las niñas/os son tontas/os. Que no se empapan de la movida. Y es que lo parece, porque su hemisferio izquierdo —el racional, la sede del lenguaje— aún está inmaduro. Pero, aunque no lo sepan expresar, son unos genios para comprender las relaciones. No subestimemos sus capacidades. Porque todo lo que hacen tiene un sentido. Pero a veces es tan profundo que no lo vemos.  


El conductismo ha tenido mucho éxito porque se vende como un método científico. Sus conceptos están muy claros, y entenderlos es bastante sencillo. Porque nos dan seguridad a los adultos, a costa de la calidad de la relación con las niñas/os 

Y tú ¿qué piensas?  


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

4 comentarios en “Odio a la gente que ensalza el “refuerzo positivo” 

  1. Lucía

    Realmente, es fundamental conocer toda la historia del niño. Su vivencia completa. Para así poder comprender el sentido de su conducta. Y de este modo, desde ahí, desde la profunda comprensión, acompañarlo.
    Gracias, Gorka, por este artículo.

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    1. Gorka Saitua

      Gracias a ti, Lucía por reconocer este pequeño trabajo. Es importante que los educadores y orientadores familiares pongamos algunas ideas a disposición del público. Un abrazo desde Bilbao!

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    1. Gorka Saitua

      Creo que ha habido un poco de confusión. Y es por mi culpa, porque no lo he explicado. En el artículo nos referimos al “refuerzo positivo” como en el sentido que adquiere en el conductismo operante. Esto es, la incorporación consciente de un estímulo que repercute en que una determinada conducta se mantenga y repita en el tiempo. Espero haberlo aclarado. Gracias por hacérmelo notar. Un saludo desde Bilbao!

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