Un robot explosivo | O el día que empecé a perder las ganas de dibujar

¿Qué puede llevar a un niño a perder el gusto por dibujar? Ésto, por ejemplo.

Siempre me recuerdan mis primeros dibujos. Cogía las pinturas y empezaba a hacer garabatos sin sentido. El resultado: un borrón multicolor, completamente informe.

Imagino que les picaría la curiosidad… ¿Qué ha querido expresar el niño? Y, claro, me lo preguntaban.

—Gorka, cariño ¿qué has dibujado?

—Un ROBOT EXPLOSIVO —respondía; siempre lo mismo—.

Es una de esas cosas que gusta recordar en las cenas familiares. Que se cuenta entre risas a los invitados. Y en las que, si soy sincero, yo también participo con especial cariño.

No dudo de la buena intención de mis padres. Sería injusto juzgarles por algo tan nimio. Pero ¿os dais cuenta? ¿veis lo que estaba pasando?

Vale, he soltado a bocajarro la pregunta. Date un tiempo.

Mi abuelo pintaba especialmente bien. Mi casa está llena de oleos preciosos que recogen instantáneas del municipio de Getxo. Son cuadros preciosos, a los que guardo especial cariño.

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Podemos ser yo y mi hermano, o mi padre y mi tío en la playa de Arrigunaga… no lo tengo claro.

Y mi padre también. No es tan aficionado al oleo, pero dibuja fenomenal. Utiliza sobre todo el lápiz y la plumilla. Tiene muchos dibujos del puerto viejo de Algorta, de paisajes y caseríos. Es una verdadera gozada ver como va dando vida a sus obras ¡Aita molaba!

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Se ve que mi padre heredó la pasión por el dibujo.

Así llegué a la escuela. Con mucha admiración por mi familia, y los estándares muy altos. Así que cuando exclamó ¡qué bien dibujas! Se me hijo el ojete plastilina ¿de verdad? ¿yo también puedo ser como ellos? ¡Qué gustazo!

Seguro que esa profesora lo dijo con todo el cariño del mundo. No sé si le llamó la atención o no mi dibujo. Pero estoy convencido de que su intención era motivarme y, por supuesto, darme el gusto de sentirme halagado.

No sé muy bien qué pasó después. Pero al terminar la primaria hacía unos dibujos excelentes. Recuerdo coches y caras humanas. Coches y caras humanas. Coches sin paisajes, siempre en la misma posición y perspectiva, y las mismas marcas y modelos. Y caras humanas. Sin movimiento, sin cuerpo, sin fondo. Siempre la misma expresión, la misma persona. Eso sí, muy perfectas todas ellas.

Al llegar a la secundaria fui más consciente de lo que me pasaba. Por un lado, me encantaba que los profesores y compañeros alabases mis dibujos. Era una de las pocas cosas por las que podía sentirme mirado y especial. Pero por otro lado, me sentía un fraude. En el fondo sabía que, si me sacaban de mis modelos preferidos, el resultado iba a ser una verdadera mierda.

Esta sería mi Tarta de los Sentimientos: vergüenza, miedo, frustración, orgullo, culpa, inseguridad, aburrimiento, desaliento, apatía y envidia.

¡Casi nada!

Mientras, iban eclosionando otras capacidades o habilidades que pasaban desapercibidas. Porque, en el fondo, mi preocupación era llegar al mismo grado de excelencia que había visto en mi familia.

Así es como poco a poco fui perdiendo las ganas de dibujar. Hasta que un día decidí dejar de hacerlo.

No os voy a contar cómo me lo explico, porque prefiero dar una oportunidad a vuestra imaginación, pero os adelanto que seguro que tiene algo que ver con ésto.


Hoy estoy retomando las ganas de dibujar. He re-descubierto en potencial evocador que tienen las imágenes, y estoy fascinado con cómo pequeños garabatos pueden explicar a la perfección y con sencillez ideas muy complejas. Es una de las herramientas que utilizo diariamente para trasladar a las familias con quienes trabajo lo que percibo y lo que siento.

Ya no necesito demostrar nada. Sé que mis dibujos son malos. Muy malos. Pero ahora sí que tienen paisajes y movimiento.


Gracias por leer el artículo. Al principio, mi intención era terminar con una serie de claves que sirvan a profesionales, padres y madres. Pero creo que es más interesante no cerrar nada, e invitaros a todas/os vosotras/os, a pensar y plasmar vuestra opinión en los comentarios. Seguro que salen más ideas y mucho mas interesantes. Así que ¡gracias por adelantado!

¿Qué te viene a la cabeza?


Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua. Soy Pedagogo. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de Bizkaia, en la Asociación Bizgarri – Bizgarri Elkartea. En 2016 comencé con el proyecto educacion-familiar.com que me apasiona. Para lo que quieras, ponte en contacto conmigo: educacion.familiar.blog@gmail.com

Este artículo pertenece al blog www.educacion-familiar.com, antes www.indartzen.com. Si quieres saber más sobre nosotros echa un vistazo a quiénes somos y síguenos en nuestras redes sociales Facebook y Twitter, somos @educfamilia.

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